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Enfermedad hemorroidal

Un trastorno convertido en tabú

Este doloroso trastorno afecta al 50% de la población adulta en Estados Unidos, pero muchos de ellos por vergüenza no consultan a un médico 

MIAMI.-BELEN GONZÁLEZ
@mbelengg
Especial

Hemorroides es el término que define al conjunto de plexos o almohadillas de tejido submucoso, donde se concentran las pequeñas venas y arterias superficiales del conducto anal, que forman parte natural de la anatomía humana. Su inflamación provoca la llamada enfermedad hemorroidal, un trastorno doloroso e incómodo que afecta a más de 10 millones de personas en los Estados Unidos.

Esta inflamación de las hemorroides puede ser tan leve que resulta imperceptible, o tan severa que hace que las venas sobresalgan del canal anal, proceso que se define como prolapso. Siendo los síntomas más frecuentes en todos los casos: dolor, prurito y presencia de sangre en las heces.

Este trastorno afecta al 50% de la población adulta, sin hacer distinción entre sexos, razas o nivel socioeconómico, y puede aparecer en cualquier etapa de la vida, aunque ciertamente el riesgo aumenta con la edad.

La enfermedad hemorroidal, según los especialistas, se origina fundamentalmente por el excesivo esfuerzo para evacuar el intestino, aunque este también puede estar relacionado con factores hereditarios, problemas de estreñimiento, una vida en exceso sedentaria, el embarazo, el sobrepeso o una debilidad congénita del tejido conectivo.

Un trastorno clasificado

Las hemorroides, llamadas coloquialmente almorranas, se clasifican en función a su situación respecto al conducto anal: internas si se encuentran por arriba de la línea pectínea o dentada del conducto anal y externas cuando aparecen por abajo de la línea dentada.

Ahora bien, las hemorroides internas se clasifican en cuatro subgrupos, atendiendo al grado de prolapso. En los casos de Grado I, considerado el más frecuente, estas generan molestia pero no descienden durante la defecación, mientras que cuando se trata del Grado II, estas si se hacen visibles pero vuelven a su lugar de manera espontánea.

En la enfermedad hemorroidal de Grado III, el prolapso no regresa al interior del ano, salvo que el paciente las reintroduzca manualmente; y finalmente, en los casos calificados como de Grado IV, las hemorroides son irreductibles y acostumbran a salir del área.

De cremas a cirugía

El tratamiento de este trastorno depende de la gravedad del caso, básicamente se recomienda tomar baños de asiento con agua tibia tres o cuatro veces al día, durante aproximadamente 15 minutos, así como la aplicación de hielo, o crema antihemorroidal en la zona afectada, para reducir los síntomas. Estas opciones resultan efectivas hasta en 80% de los casos leves, es decir los casos clasificados como Grado I y II.

También es recomendable el uso de analgésicos orales para eliminar el dolor o emplear remedios naturales como infusiones de manzanillas, bardana, caléndula y castaña de Indias, que favorecen la circulación venosa.

Pero cuando se trata de casos más complicados, el procedimiento habitual es la eliminación de las hemorroides a través de ciertos mecanismos, como el uso de bandas elásticas para estrangularlas. Otras opciones son la crioterapia, que tiene como principio activo nitrógeno líquido para congelar la hemorroide y destruirla, las inyecciones esclerosantes que provocan su cicatrización, disminuyendo los síntomas, y la eliminación definitiva con cirugía.

Un mecanismo empleado para la cirugía de hemorroides es la anopexia mucosa circular, en la que se utiliza una grapadora circular para impedir el flujo de sangre y reducir el prolapso mucoso anal. Esta técnica fue ideada por el cirujano italiano Antonio Longo y disminuye el dolor postoperatorio tan temido por los pacientes, aunque todavía se encuentra en fase de investigación.

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