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INSPIRACIÓN

Víctor Jiménez Aransay: del deporte de élite a la salud cotidiana

El especialista español en prevención de lesiones, readaptación y rendimiento deportivo impulsa un modelo basado en la evidencia científica para ayudar a las personas a vivir con menos dolor

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

Las estrategias que utilizan los deportistas de élite para prevenir lesiones y optimizar su rendimiento no deberían limitarse a los estadios ni a las competiciones profesionales. Para el especialista español Víctor Jiménez Aransay, esos principios también pueden transformar la vida de cualquier persona, desde quien pasa largas jornadas frente a un ordenador hasta quien decide retomar el ejercicio tras meses de inactividad.

Con más de una década de experiencia en prevención de lesiones, readaptación funcional y rendimiento deportivo, Jiménez Aransay ha desarrollado su carrera entre España y Estados Unidos, combinando la práctica clínica, la preparación física, la docencia y la divulgación científica.

Su trayectoria incluye una etapa en Clínica CEMTRO, uno de los centros de referencia en traumatología y medicina deportiva en España, donde trabajó en entornos de alta exigencia junto a pacientes y deportistas inmersos en procesos complejos de recuperación. Posteriormente, su experiencia en Estados Unidos le permitió incorporar modelos de trabajo más integrados, en los que la fisioterapia, el ejercicio terapéutico, la prevención y la longevidad forman parte de una misma estrategia.

Esa combinación de experiencias ha moldeado una filosofía profesional que cuestiona una de las ideas más extendidas en el ámbito de la salud: esperar a que aparezca el dolor para actuar.

“La lesión no siempre empieza el día que duele. Muchas veces empieza semanas o meses antes, cuando la carga supera de forma repetida la capacidad de recuperación del cuerpo”, afirmó Jiménez Aransay.

Para el especialista, el organismo suele emitir señales mucho antes de que aparezca una lesión. El problema, sostiene, es que con frecuencia esas señales pasan desapercibidas o no reciben la atención necesaria hasta que el daño ya se ha producido.

Un enfoque personalizado

A lo largo de su carrera ha trabajado con deportistas, personas físicamente activas y pacientes sometidos a altas demandas funcionales. Además de participar en procesos de recuperación y readaptación, ha colaborado en el desarrollo de protocolos destinados a reducir el riesgo de recaídas y mejorar la toma de decisiones antes del regreso a la actividad física.

Su experiencia también se ha extendido al ámbito académico mediante la formación especializada en biomecánica, prevención de lesiones, ejercicio terapéutico y retorno a la actividad, así como la colaboración en la evaluación de estudios de posgrado.

Desde esa doble perspectiva, clínica y docente, defiende que uno de los mayores retos del sector consiste en abandonar los tratamientos estandarizados para ofrecer respuestas adaptadas a cada individuo.

“En fisioterapia y rendimiento no podemos trabajar solo con recetas. Cada persona tiene una historia, una lesión, un contexto, unos objetivos y una capacidad de adaptación diferente. La clave está en individualizar”, señaló.

La prevención ante todo

Una de las ideas principales que vertebran su trabajo es la necesidad de sustituir el modelo reactivo por uno preventivo. Aunque esta filosofía está ampliamente implantada en el deporte profesional, considera que todavía no forma parte de la rutina de la mayoría de las personas.

Las largas horas de trabajo sedentario, el descanso insuficiente, el estrés, los entrenamientos irregulares o la tendencia a concentrar toda la actividad física en el fin de semana son situaciones cada vez más frecuentes que, según explica, incrementan la carga sobre el organismo sin ofrecer tiempo suficiente para recuperarse.

Cuando ese equilibrio entre esfuerzo y recuperación se rompe de forma continuada, aparecen el dolor, la fatiga y, finalmente, las lesiones.

“El objetivo no debería ser volver rápido, sino volver preparado. La pregunta no es solo cuándo puede volver una persona, sino si su cuerpo está preparado para tolerar lo que le espera”, detalló. “El objetivo no debería ser volver rápido, sino volver preparado. La pregunta no es solo cuándo puede volver una persona, sino si su cuerpo está preparado para tolerar lo que le espera”, detalló.

Ese principio resulta aplicable tanto a un deportista que regresa a la competición como a cualquier persona que decide volver al gimnasio, empezar a correr o incorporar el entrenamiento de fuerza a su rutina después de un largo periodo de inactividad.

Para Jiménez Aransay, la motivación es importante, pero no suficiente. La progresión de las cargas, la técnica, el descanso y la planificación individualizada desempeñan un papel decisivo para evitar recaídas y favorecer una adaptación segura.

Biohacking con criterio

En los últimos años, el especialista también ha incorporado a su visión profesional algunos de los avances asociados al llamado biohacking aplicado a la salud y al rendimiento.

Dispositivos capaces de registrar el sueño, la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la recuperación o el nivel de actividad física han multiplicado la información disponible para millones de personas. Sin embargo, considera que el verdadero reto no consiste en acumular datos, sino en interpretarlos correctamente.

“La tecnología ayuda, pero no decide por ti. Un reloj puede darte información sobre tu sueño, tu frecuencia cardíaca o tu recuperación, pero no conoce tu historia clínica, tus lesiones previas, tu nivel de estrés, tus objetivos ni tu contexto completo”, apuntó.

A su juicio, ningún dispositivo puede sustituir el criterio clínico ni el conocimiento individual de cada paciente. La utilidad de estas herramientas depende de saber qué información es realmente relevante y cómo integrarla en un plan de trabajo personalizado.

El entrenamiento invisible

Ese enfoque conecta con uno de los conceptos que más difunde en sus intervenciones y actividades docentes: el entrenamiento invisible.

Se trata de todos aquellos hábitos que no forman parte del entrenamiento propiamente dicho, pero que condicionan directamente la capacidad del organismo para recuperarse, adaptarse y mantener un buen estado de salud.

Dormir las horas suficientes, mantener una alimentación equilibrada, gestionar el estrés, exponerse a la luz natural, moverse durante la jornada laboral y conservar una vida social saludable son factores que, según explica, influyen tanto en el rendimiento como en la sesión de ejercicio.

“Entrenar es importante, pero recuperar también forma parte del entrenamiento. El cuerpo no entiende solo de voluntad; entiende de fisiología, adaptación y contexto”, apuntó.

La fuerza como herramienta para vivir mejor

Otro de los pilares de su trabajo es el entrenamiento de fuerza, una disciplina que considera esencial no solo para los deportistas, sino para cualquier persona interesada en conservar su autonomía y calidad de vida con el paso de los años.

En su opinión, todavía existe la falsa creencia de que el entrenamiento de fuerza está relacionado únicamente con la musculación o la estética corporal. Sin embargo, recuerda que también resulta determinante para realizar actividades tan cotidianas como subir escaleras, levantarse de una silla, cargar peso o proteger las articulaciones frente al deterioro asociado al envejecimiento.

“El objetivo no es que todo el mundo levante grandes cargas. El objetivo es que cada persona tenga un cuerpo más preparado para su vida”, indicó.

Su propuesta busca alejarse tanto del miedo al movimiento como de los excesos derivados de entrenamientos mal planificados. La clave, insiste, consiste en adaptar el ejercicio al momento, al contexto y a las necesidades reales de cada individuo.

Una visión basada en la evidencia

Además de su práctica clínica, Jiménez Aransay ha participado en la formación de profesionales sanitarios, en la evaluación académica de programas de posgrado y en proyectos relacionados con la prevención de lesiones y el rendimiento humano.

Su trabajo entre España y Estados Unidos le ha permitido integrar distintas metodologías de intervención y consolidar un enfoque sustentado en la evidencia científica, la experiencia clínica y la atención individualizada. Esa combinación lo ha convertido en una voz reconocida en medios especializados y en espacios dedicados a la salud, el ejercicio físico y la prevención.

Su objetivo continúa siendo el mismo que ha guiado su carrera desde sus inicios: acercar los principios del alto rendimiento a la vida diaria para que cualquier persona pueda comprender mejor cómo funciona su cuerpo, reducir el riesgo de lesiones y mantener una mejor calidad de vida a lo largo de los años.

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