viernes 3  de  abril 2026
MASACRE

Orlando, donde la vida puede más que el terror

Cuatro días después del horrendo ataque Orlando mira hacia adelante

Hoy el paisaje urbano de Orlando no es el habitual. En la avenida Orange, donde ocurrió el horrendo ataque a la discoteca Pulse, hay apostados carros patrulleros y camionetas de cadenas de televisión, mientras la gente camina con prisa y trata de sacar su vida adelante.

Cerca de allí, de la ahora llamada zona cero, vive Mayra Lily Cerró, una joven periodista venezolana que sintió el terror correr por la calles de la ciudad floridana, la madrugada del pasado domingo.

“Los latinos fueron los más perjudicados por la cantidad de muertos y heridos pero toda la población de Orlando está muy impactada”, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS la joven periodista, radicada en la ciudad floridana desde hace dos años y medio.

La horripilante noticia ocupó los grandes titulares de la prensa internacional: un hombre fuertemente armado mató a 49 personas e hirió a 53 en una discoteca.

“Conozco a varias personas que estuvieron allí y describen el suceso inimaginable. De repente comenzaron a sonar muchos disparos dentro del local, no sabían de dónde venían, y corrieron de un lado al otro, buscando una salida. Otros gatearon para evitar los tiros. Me han dicho que fue como verse de pronto ante la muerte, sentirla muy cerca”, resaltó.

Seguir viviendo

El peligro está latente y en cualquier lugar. “El miedo a otro ataque es posible, sobre todo después del ataque del 11 de septiembre [de 2001] en Nueva York”, recordó Cerró, que emigró de su país para huir de la adversidad política y la inseguridad pública.

De hecho, la periodista reconoce que hay “cierto miedo”, que un ataque como éste “deja un sinsabor muy amargo”, sin que ello signifique un cambio de vida porque eso es lo que quieren quienes tratan de implantar el terror.

“Sabemos que alguien con un arma de fuego puede arremeter contra personas indefensas en cualquier momento pero no podemos limitar nuestras vidas. Tenemos que seguir viviendo, hacer nuestras labores: como trabajar, ir al colegio o salir de compras”, recalcó.

Sobre los motivos que impulsaron a este individuo a cometer este asesinato en masa, desde la posibilidad de un acto terrorista, dirigido por extremistas musulmanes como ISIS, hasta una turbación sicológica que podría estar relacionada con preferencias sexuales, Cerró declaró que la gente “confía en las investigaciones de las autoridades”.

Hay quien cuestiona la eficiencia de la Policía municipal en el lugar de los hechos. Inclusive sugieren que podrían haber salvado más vidas ‘si no hubieran demorado dos horas’ para asaltar el local.

Sin embargo, Cerró asegura que “acorde a lo que he leído, escuchado y visto, la Policía llegó rápido al lugar. Pero un suceso como éste, en un local nocturno, nadie espera una balacera de esta magnitud. Un individuo con un arma tan potente que fue capaz de matar a tantas personas de una vez”.

Y subrayó: “Soy humana antes de ser periodista y por eso he tratado de ayudar. Es emocionante ver tanta gente volcada en la calle para ayudar, no sólo con comida o donaciones de sangre, sino también con dinero para apoyar la recuperación de las personas dañadas”.

Protagonistas

El Centro Médico Regional de Orlando, al que fueron llevados la mayoría de los heridos en el club Pulse, informa que atendieron a 44 personas, de las cuales nueve murieron poco después de ingresar, 27 continúan ingresadas, algunas en estado crítico, y el resto fueron dadas de alta.

Los médicos calificaron la situación que se vivió en el hospital como una "escena de guerra", con pequeñas y grandes heridas, principalmente en extremidades, el pecho y el abdomen, producidas por impactos de bala de un arma de "gran calibre".

Uno de los fallecidos es el puertorriqueño Eric Iván Ortiz, que vivía desde hace nueve años en Orlando.

Mejor suerte corrió Víctor Vallés, que pudo escapar de Pulse, aunque perdió a seis amigos, entre ellos Mercedes Flores y Amanda Alvear.

Vallés contó que estaba escondido y la Policía le sacó de Pulse después de permanecer en el interior del local durante cerca de una hora, dejando atrás los cuerpos de sus amigos.

Iris Febo, madre de Vallés, dijo que están "batallando" porque su hijo está sufriendo mucho y casi no consigue dormir, por lo que buscan ayuda médica.

A 4.300 millas de Orlando, en Santiago de Chile, Álvaro Álvarez, también periodista, publicaba en su cuenta de Twitter: “Dos jóvenes cubanos entre los muertos en Orlando, entre ellos mi primo Alejandro. Te amamos”. 

De esta manera, desde la distancia, Álvarez difundió la triste noticia. Alejandro Barrios Martínez, el número 12 de la lista de los asesinados, tenía sólo 21 años.

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