MIAMI.- Con gritos de “El pueblo tiene hambre y quiere que venga la luz” y “Abajo la dictadura ”, un grupo de cubanos, entre los cuales algunos fueron arrestados, se lanzaron a las calles en la víspera del aniversario 26 del Maleconazo, la revuelta popular de mayor envergadura registrada en la isla desde que Fidel Castro accedió al poder en 1959 para luego implantar un sistema totalitario.
26 años del Maleconazo, un alzamiento popular de envergadura
Según información entregada por el Directorio Democrático Cubano (DDC), los hechos tuvieron lugar en la ciudad de Placetas, en la provincia de Villa Clara, y fueron protagonizados por miembros de la Academia Julio Machado y vecinos de la localidad que realizaron un toque de cazuelas en plena calle, en la noche del 4 de agosto.
De acuerdo con un comunicado del DDC, a raíz de la jornada de protesta terminaron arrestados Arianna López Roque, Gladys Paseiro, Jany Corrales del Rio, Alexei Mora Montalvo y el músico contestatario Nacho.
“Los miembros de la resistencia fueron maltratados y conducidos al tenebroso centro de operaciones y torturas de la Seguridad del Estado, conocido como la UPOC, en la ciudad de Santa Clara, siendo liberados más tarde”, dijo el DDC.
Posteriormente, a las 6:00 de la mañana de este 5 de agosto, la Seguridad del Estado y la Policía allanaron la sede de la Academia Julio Machado y las casas de los opositores. Acorde con el DDC, los oficiales que participaron en la operación se “llevaron todo lo relacionado con la oposición”.
Explicó que en el caso de Arianna López Roque, las autoridades le confiscaron “una impresora, una computadora, un teléfono, toda la ropa amarilla y los calderos, mientras que a los demás activistas les incautaron teléfonos, ropa de color amarillo y cazuelas”.
La protesta en Placetas se enmarca en la conmemoración del alzamiento popular conocido como Maleconazo, ocurrido en La Habana el 5 de agosto de 1994, cuando centenares de cubanos agobiados por la escasez de alimentos, intensos apagones y agravada crisis ecómica en general, surgida con la desaparición del boque socialista de Europa del este, salieron a las calles a exigir la renuncia de Fidel Castro, quien entonces encabezaba el régimen.
El DDC informó que se “solidariza con los valientes miembros de la resistencia y sus vecinos que se lazaron a la calle en un toque de cazuelas, para protestar los abusos del régimen Castro-Canelista contra los cubanos”.
Agregó que mientras el pueblo sufre por falta de alimento y largas horas sin energía eléctrica, “la elite de la dictadura goza de privilegios y no les falta de comer”.
Por su parte, el opositor Manuel Cuesta Morúa afirmó que “el 5 de agosto de 1994 fue un momento de clara ruptura entre el régimen castrista y el pueblo cubano” que vivía “momentos muy difíciles”.
Por primera vez, entre tanques de basura que interrumpieron el tráfico en las calles habaneras cercanas al Malecón, centenares de cubanos lanzaron arengas contra el régimen en tiempos del llamado “periodo especial”, que trajo consigo un desabastecimiento en la isla tras la pérdida de las ayudas soviéticas a principio de los años 90.
Según Cuesta Morúa, “el pueblo se puso frente al Estado” que, a su juicio, “se olvidó de las necesidades de los cubanos”, quienes no vieron otra alternativa que “alzar su voz para hacerse sentir”.
“Yo vivía muy cerca de la zona donde se produjo el Maleconazo, y pude ver a muchos jóvenes que se enfrentaron a la Policía, y a muchos policías que se quitaron el uniforme. Fue una gran fiesta que no logró el cambió democrático, pero sí fue por la libertad y el respeto del pueblo”, dijo el opositor.
La turba fue sofocada a golpes y con arrestos por parte de las brigadas de acción y respuesta rápida, encargadas de apaciguar al pueblo que demandaba alimento y medicina.
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