MIAMI.- “Los delincuentes han penetrado los gobiernos a un grado sin precedentes”, ha afirmado con pertinencia el analista político y académico Moisés Naim, años atrás.

En efecto, a diferencia del fenómeno histórico de la corrupción, que se mueve por las periferias y en las entrañas del mundo político y le contamina cíclicamente, o del mismo crimen de narcotráfico que ha estado comprometiendo a actores del Estado durante las últimas décadas, pero que el propio Estado enfrenta con su maquinaria, la cuestión revela hoy una gravedad inusitada. Esto afirma Asdrúbal Aguiar, también académico, escritor, exjuez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, exgobernador de Caracas y ministro de Relaciones Interiores de Venezuela hasta 1999, quien es el actual secretario general de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), que reúne a una treintena de ex Jefes de Estado y de Gobierno.

“No solo se trata de los casos Lava Jato y de Odebrecht que llenan de escándalo a las sociedades y revelan cómo la criminalidad y la corrupción han alcanzado a secuestrar las estructuras de los poderes públicos de las democracias en la región, vaciándolas de todo contenido ético y político, transformándolos en meras franquicias que ponen a su servicio y administrar mafias y asociaciones criminales para sus despropósitos”, agregó.

Amplió que también se observa, en paralelo, que el narcoterrorismo ha alcanzado a sentarse, con legitimidad adquirida mediante transacciones espurias que diluyen todo sentido de moralidad en la práctica de la política, sobre todo en democracia, y que buscan relegitimar a través de actos de aprobación popular o en mesas de diálogo patrocinadas internacionalmente.

Un último hecho, en efecto, parece derramar el vaso de tolerancia por la opinión pública, cuando van a prisión o son sometidos a la justicia varios exgobernantes, y en Venezuela, recién, un dirigente político pacifista, miembro de uno de los partidos opositores al régimen criminal de Nicolás Maduro -Primero Justicia-, es secuestrado por la policía política, sometido a torturas, y luego lanzado desde un décimo piso, para simular un suicidio.

El venidero 23 de octubre, en el Miami Dade College, varios exjefes de Estado y de Gobierno -Andrés Pastrana, de Colombia; Eduardo Frei (Chile); Jamil Mahuad (Ecuador); Luis Alberto Lacalle (Uruguay); Miguel Ángel Rodríguez (Costa Rica), y Jorge Quiroga (Bolivia)- se reunirán, con la presencia del secretario general de la OEA, Luis Almagro, para responder la pregunta que hoy escandaliza al hemisferio: ¿El crimen organizado secuestra las democracias en América Latina? Tendrá lugar, así, el III Diálogo Presidencial que organizan de conjunto IDEA y el MDC, bajo los auspicios de la Cátedra Mezerhane y Diario Las Américas.

Dos paneles abordarán el tema del “Narco-populismo y fractura del Estado democrático” y “La experiencia regional de las Comisiones contra la impunidad y los alcances de la llamada Justicia Transicional”. Buscan generar ideas y alcanzar consensos, en sede académica y con vistas a las realidades en curso, al objeto de enfrentar tan grave desviación de la política en tiempos de globalización; e imaginar las vías para asegurar de nuevo la gobernabilidad democrática en América Latina, severamente violentada por el crimen organizado, una vez superada aquélla.

Participarán como expositores centrales Douglas Farah, Senior Visiting Fellow de la Universidad de Defensa Nacional de los Estados Unidos, y el secretario Almagro, quienes abrirán los diálogos entre los exgobernantes presentes, moderados por los reconocidos periodistas Leonardo Countinho, de Brasil, y Hassam Nassar, de Colombia.

Cerrarán el acto el expresidente Mahuad y Héctor Schamis, analista político y profesor de Georgetown University.

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