Integrantes de la plataforma 27-N pidieron al ministro de Cultura del régimen cubano, Alpidio Alonso Grau, y a su segundo, Fernando Rojas, frenar la “escalada de injusticias, violencia y odio contra quienes tienen un pensamiento político diferente”, en especial contra la comunidad de intelectuales y artistas, según un artículo de la periodista independiente Camila Acosta para el portal independiente Cubanet. “Estimamos que el diálogo comenzó, o está en mejores condiciones para comenzar, porque se ha abierto un canal que se define por una intención de ninguna manera hostil. No aceptamos actos de violencia o vandalismo. No respondemos a intereses de gobiernos extranjeros. La petición política de los que estuvimos frente al MINCULT estuvo por definición negada a reconocer actos agresivos, y ello quedó demostrado ese día”.
Artistas e intelectuales reclaman derechos a régimen cubano
La misiva, firmada por más de 70 miembros de ese grupo, responde al cumplimiento del primer mes de la protesta pacífica frente al MINCULT, en La Habana, exigiendo el cese de la represión y la censura, y el respeto a la libertad de expresión y el derecho a existir de todos los cubanos.
Los artistas e intelectuales declaran, subraya Acosta, que acuden al MINCULT como organismo que debe ejercer como “interlocutor inmediato” ante las autoridades, ya que las “instituciones deben mostrarse atentas a las necesidades de todo cubano y al origen de su grito, a partir de la consideración de que ese grito no es gratuito”.
Los integrantes de la plataforma 27N reafirman su voluntad de continuar con el diálogo iniciado el 27 de noviembre, pero aseguran que ese diálogo debe ser inclusivo, respetuoso de las diferencias, y que “considere todos los matices de nuestra realidad”.
En ese sentido, invitan a las instituciones y autoridades cubanas a “promover, participar y no torpedear ese diálogo necesario para Cuba, y a que reconozca a todos los actores de la sociedad civil independiente como interlocutores válidos”.
Reafirman su “método y espíritu de protesta y denuncia positiva, abierta a la negociación, pacífica, cívica, respetuosa de las instituciones, a la vez que comprometida con las libertades, los derechos y el bienestar de los cubanos todos”. También resaltan “la necesidad de que las partes implicadas en el diálogo renuncien a la difamación, el linchamiento mediático, las descalificaciones, los actos de repudio o cualquier forma de violencia lesiva a la dignidad de la persona humana”.
Los firmantes de la carta manifiestan su “confianza en la palabra como vehículo para el cambio”, sabedores de que les asisten “derechos legítimos” y que sus frutos “beneficiarán a toda la nación”.
Sin embargo el régimen comunista de La Habana cerró las puertas al diálogo con el grupo de artistas, activistas y periodistas independientes con los que se había reunido el viernes 27 de noviembre, luego de una manifestación espontánea que se generó en las inmediaciones de esa sede, en respaldo a las demandas del Movimiento San Isidro y rechazo a los atropellos a los que fueron sometidos sus integrantes por fuerzas represivas de la dictadura.
En un comunicado publicado en el sitio oficial del MINCULT la entidad gubernamental apunta: "Para los jóvenes y para todos aquellos artistas que se reunieron frente ministerio, que no han comprometido su obra con los enemigos de la nación cubana, siguen abiertas las oportunidades de diálogo, como ha sido una práctica histórica de las instituciones culturales de la Revolución". Con esta retórica se escudan nuevamente en el discurso excluyente que ha carcacterizado la política cultural oficialista desde la década de los sesenta.
El texto publicado por la institución oficial dice que en la lista hay personas "que se han autoexcluido hace mucho tiempo por sus agresiones a los símbolos patrios, delitos comunes y ataques frontales a la dirección de la Revolución Cubana, bajo el disfraz del arte", en aparente alusión a Otero Alcántara.
Para concluir dando un portazo a los acuerdos concluyó el MINCULT: "Somos una Revolución en el poder, que tiene entre sus fuerzas más formidables a la cultura, una cultura soberana, independiente y antimperialista desde la raíz. Con los mercenarios, no nos entendemos".
Entretanto el exministro de Cultura Abel Prieto señaló entonces en el diario oficialista Granma que no le gustó la muestra de buena voluntad por parte del viceministro Fernando Rojas con los artistas que protestaron: “Con los farsantes no hay diálogo posible”.
Estos planteamientos de la oficialidad del ministerio de Cultura se suman a los realizados la semana pasada por el gobernante designado Miguel Díaz Canel cuando declaró “diálogo solo si es 'por el socialismo y para todo lo que sea por la Revolución” en una especie de parafraseo a la sentencia lapidaria de Fidel Castro cuando lanzó la determinación de su postura política: “Dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada”.
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FUENTE: Cubanet/Redacción
