BUENOS AIRES.- El avión Skyvan PA-51, asociado con los infames "vuelos de la muerte" durante la dictadura militar en Argentina, regresó este viernes al país para convertirse en una pieza testimonial de aquel oscuro período de la historia. El aparato, utilizado en 1977 para arrojar vivas al mar a tres Madres de Plaza de Mayo y dos monjas francesas, fue exhibido como símbolo de la cruenta represión.
Avión de los "vuelos de la muerte" vuelve a Argentina
"Habiéndolo encontrado e identificado, no podemos permitir que este avión siga volando", afirmó Mabel Careaga, una de las impulsoras de la repatriación del avión que anteriormente pertenecía a la Prefectura Naval. Durante la última década, la aeronave estuvo en manos de una empresa privada estadounidense que la utilizaba para vuelos de paracaidismo.
El avión Skyvan PA-51 aterrizó el viernes por la noche en el aeropuerto de Tucumán y continuará su trayecto hacia Buenos Aires, donde se espera su llegada el próximo lunes.
Mabel Careaga, hija de Esther Ballestrino, una de las víctimas arrojadas al mar desde dicho avión, junto a Cecilia de Vicenti, hija de Azucena Villaflor, aspiran a que el avión sea expuesto en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, antiguo centro clandestino de detención que actualmente funciona como Museo de Memoria ExESMA en Buenos Aires.
Si bien la iniciativa cuenta con el respaldo del gobierno, ha generado rechazo en algunos organismos de derechos humanos que prefieren evitar "hacer un espectáculo de la muerte".
"El avión es parte de una historia dolorosa, pero es importante contarla tal cual fue", respondió De Vicenti a las críticas.
El grupo de secuestrados fue señalado por el exmarino Alfredo Astiz, quien se infiltró en la organización Madres de Mayo y actualmente cumple una condena de prisión perpetua.
Búsqueda del avión
El proceso de búsqueda del avión comenzó a raíz de la afirmación del exmarino Adolfo Scilingo, el primer participante en los "vuelos de la muerte" en reconocer su participación. Se logró localizar seis aviones mencionados por Scilingo en registros de aviación militar y otros documentos. Tres de ellos se encontraban en Argentina pero eran irrecuperables. Los otros tres estaban en Miami, bajo el control de las fuerzas armadas británicas y en Luxemburgo, respectivamente.
El avión de Miami resultó ser el Skyvan PA-51, utilizado en el vuelo trágico del 14 de diciembre de 1977. En 2007, estaba siendo utilizado por una empresa de correos entre las Bahamas y Fort Lauderdale.
La aeronave conservaba los registros de vuelo y pilotos, aunque interpretar dichos documentos no fue tarea sencilla debido a un "pacto de silencio" existente en aquel entonces, explicó la periodista Miriam Lewin, sobreviviente de la ESMA y una de las impulsoras de la búsqueda.
El piloto comercial y cineasta Enrique Piñeyro analizó la documentación y descubrió entre 10 y 15 vuelos sospechosos, presentando una denuncia ante la justicia.
"El avión es una cabina sin puertas. Tiene aproximadamente seis o siete metros. Allí apilaban a todos los cuerpos semianestesiados con pentotal, al que cínicamente llamaban 'Pento-naval'. Es algo horroroso. Cuando ves esa caja, ese avión, piensas: ¡Dios mío, lo que debe haber ocurrido aquí!", evocó Piñeyro.
La investigación sobre el avión fue crucial en el juicio que en 2017 condenó a prisión perpetua a dos de los tres pilotos responsables del vuelo conocido como "Los 12 de la Santa Cruz". El tercer piloto falleció poco antes del veredicto.
Más de 200 vuelos
Durante la dictadura argentina, alrededor de 30.000 personas desaparecieron. Según los registros de la Prefectura, los Skyvan realizaron más de 200 vuelos nocturnos sospechosos entre 1976 y 1978. Además de la Prefectura, las otras fuerzas armadas también llevaron a cabo vuelos similares.
"Esto es lo más perverso. En los 'vuelos', los desaparecidos simplemente desaparecían. Los militares genocidas querían destruir toda evidencia", afirmó Lewin.
Sin embargo, en aquella noche fatídica, una tormenta conocida como Sudestada arrojó los restos de cinco personas a las costas. Un médico policial forense determinó que los cuerpos presentaban fracturas compatibles con caídas desde gran altura. Posteriormente, fueron enterrados en una fosa común en el cementerio cercano de General Lavalle, ubicado a 300 km al sur de Buenos Aires, y recién en 2005 se logró su identificación.
Han pasado 15 años desde que Mabel Careaga y Cecilia De Vicenti decidieron impulsar la repatriación del avión, contando con el respaldo de Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. El ministro de Economía, Sergio Massa, dio su aprobación, pero el proceso se demoró debido a que la aeronave había sido trasladada de Miami a Phoenix.
Después de varios meses de espera y numerosos trámites, el avión finalmente partió de Chicago el sábado 3 de junio con destino al aeroparque de Buenos Aires, poniendo fin a su largo viaje.
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FUENTE: Con información de AFP
