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POLÍTICA

Brasil y una elección impredecible

Los brasileños acudirán este domingo a las urnas para decidir si Jair Bolsonaro se mantiene en el poder o Luiz Inácio Lula da Silva toma las riendas del país
Por REYES UREÑA

El round final llegó, lo consiguieron los seguidores de Jair Bolsonaro que demostraron que las encuestas hacia la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil estaban erradas.

Luiz Inácio Lula da Silva, según los sondeos, ya debía haber sido electo presidente. Pero más del 50% de los electores del país más grande de Sudamérica no están de acuerdo con su regreso al poder. Sin embargo, en primera instancia un porcentaje de esa mitad de los electores tampoco fue convencido por Bolsonaro.

¿Qué sucede ahora? Las encuestan nuevamente dan como ganador al izquierdista Lula, pero ya se equivocaron el pasado 2 de octubre y cualquier cosa puede pasar en este momento.

La consultora IPEC es una de las más escuchadas en Brasil, siempre con resultados más favorables para Lula: ahora lo ven arriba de Bolsonaro con el 50%, contra un 43% del jefe de Estado. Sin embargo, esta encuestadora figura entre las que le daban más de diez puntos de diferencia al expresidente para los comicios de primera vuelta.

Este balotaje parece ser más cerrado si se toman los promedios de los sondeos, que desde hace semanas ven un acercamiento del candidato de derecha, aunque todavía dan como ganador a Lula con el 52% contra un 48% de Bolsonaro.

En la primera vuelta, en la que además de Bolsonaro y Lula había otros nueve candidatos a la presidencia, se registraron un total de 5.452.650 votos no válidos o nulos. Esos sufragantes y los que respaldaron a Simone Tebet (4.915.420), así como a Ciro Gomes (3.599.285) podrían ser los que decidan si el derechista se mantiene en el poder o si el izquierdista, acusado de participar en uno de los mayores esquemas de corrupción del mundo con Petrobras y Odebrecht, vuelve a gobernar al gigante de Sudamérica.

Tebet y Gomes pidieron a sus seguidores respaldar al izquierdista. Pero la decisión la tomarán los sufragantes -que en primera instancia buscaban otra opción- el domingo.

Este respaldo es muy importante para Lula, sin embargo, según los sondeos puede que sea insuficiente para decir que obtendrá una victoria segura. El expresidente dejó el poder en 2011 con 82% de popularidad y, a partir de ese momento, ha sufrido varios golpes a su reputación. Primero su sucesora, Dilma Roussef, fue destituida por juicio político. Después la economía —uno de los principales pilares de la popularidad de su gobierno— colapsó, la pobreza se disparó y el escándalo de corrupción Lava Jato, que sacudió al país, acabó haciendo que pasara 580 días en la cárcel. El año pasado, la Corte Suprema anuló su condena al determinar que no había tenido derecho a un juicio justo y a un juez imparcial y posteriormente se le permitió incursionar en la política.

Por su parte, el presidente en función de Brasil admitió tras la primera vuelta que "muchos votos" por Lula demostraron una "voluntad de cambio por parte de la población", afectada por los aumentos de precios, especialmente en productos de la canasta básica.

Pero dijo que demostrará que la economía "se está recuperando" y advirtió que un cambio "puede ser para peor", poniendo como ejemplo la realidad económica de otros países de América del Sur que eligieron gobiernos de izquierda, sin mencionar directamente a Cuba, Venezuela, Nicaragua o más recientemente a Colombia, donde hace unos meses triunfó el izquierdista Gustavo Petro. Desde entonces, el peso colombiano se ha devaluado y ha encarecido el coste de la vida en el país cafetalero.

Ante lo cerrado que se espera sea el resultado del domingo, según las encuestas, Lula cambió su discurso y ya no se autodenomina ganador. Es más cuidadoso en su discurso, mientras que Bolsonaro ha dicho que si pierde aceptará la derrota.

Brasileños saturados

El duelo electoral entre Lula da Silva y Jair Bolsonaro tiene a muchos brasileños hartos, luego de una campaña polarizada y repleta de desinformación.

Bolsonaro y Lula tienen hasta el sábado para hacer campaña y tratar de convencer al 4% de electores que dicen que votarán nulo o blanco y los indecisos (1%). Por ello, las apariciones de los candidatos inundan los medios y las redes sociales, y dominan las conversaciones de los brasileños.

"Me estoy enfermando porque hay mucho desencuentro", dijo a la agencia de noticias AFP Marcelo Brandão Viana, un votante de Bolsonaro, lamentando una campaña "sobrecargada" de "fakenews" y ataques entre los bandos competidores.

"Estoy viviendo eso 24 horas y es horrible", añade este recepcionista bancario, de 51 años, sin poder privarse de revisar sus grupos de WhatsApp durante su hora de descanso.

Sentado en una silla en la playa de Copacabana de Rio de Janeiro, José Guilherme Araújo tampoco puede escapar del ruido electoral.

"Me siento exhausto, estoy harto", dice a la AFP este abogado de 65 años, que votará nulo. "Solo se habla de elección en los principales canales de televisión, es horrible. Procuro ver canales cerrados (cable) para huir del asunto", añade.

Bolsonaro busca revertir la historia

En las ocasiones que Brasil ha elegido a su presidente en el balotaje, el candidato con el menor porcentaje de respaldo nunca ha podido tomar las riendas del país.

Desde 1989, cuando Brasil volvió a las elecciones presidenciales directas e introdujo la segunda vuelta electoral, nunca se ha producido un vuelco en las elecciones entre una vuelta y otra. Esta ha sido la regla en las seis disputas presidenciales que tuvieron una segunda vuelta entre 1989 y 2018.

En la primera vuelta de 1989, Lula estaba a 13,3 puntos de su rival Fernando Collor. Para la segunda, Lula consiguió crecer 29,8 puntos porcentuales, pero aun así acabó perdiendo la votación por seis puntos.

En 2018, le tocó a Fernando Haddad experimentar la misma dificultad. El candidato del PT, que sustituyó a Lula poco menos de un mes antes de la primera vuelta, quedó a 16,75 puntos de Bolsonaro. En la segunda vuelta, Haddad creció, pero aun así quedó cerca de diez puntos por detrás del actual presidente.

El candidato que más cerca estuvo de dar la sorpresa en unas elecciones presidenciales fue Aécio Neves (PSDB), en 2014, frente a Dilma Rousseff (PT), que se presentaba a la reelección. Neves consiguió reducir significativamente la diferencia, pero acabó siendo derrotado por Dilma Rousseff por solo 3,2 puntos. Hasta la fecha es la elección presidencial más reñida desde el retorno de la democracia.

Los candidatos José Serra (2002 y 2010) y Geraldo Alckmin (2006) también perdieron en la segunda vuelta con una diferencia de más de 11 puntos.

La historia parece ir en contra de las intenciones de Jair Bolsonaro, pero tras la falla de los sondeos para la primera vuelta el 2 de diciembre, todo puede pasar y el domingo al final del día se sabrá si el pueblo prefirió respaldar en el último round de esta batalla al Brasil de Bolsonaro o el Brasil de Lula.

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