CARACAS.- A dos meses de haber recibido del papa Francisco el capelo en la Basílica de San Pedro ningún funcionario del Gobierno venezolano ha felicitado oficialmente al cardenal Baltazar Porras por su designación, lo cual para él es una muestra más “del divorcio entre el oficialismo y las expectativas de la gente”.
"Cada día que pasa sin una solución aumentan las muertes en Venezuela"
El Arzobispo de Mérida lamenta que las autoridades hayan desaprovechado la ocasión para abrir canales de comunicación con la jerarquía católica, la cual asegura que siempre ha estado abierta a dialogar. Precisamente el futuro de las conversaciones entre el Gobierno y la oposición, en las cuales el Vaticano funge de facilitador; la crisis del país y las posibles soluciones a la misma son algunos de los temas a los que el purpurado se refirió en entrevista con el Diario Las Américas, durante el desarrollo de la 107 asamblea ordinaria plenaria del Episcopado que este jueves terminó en Caracas.
-El presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón, al instalar la asamblea de los obispos dijo que el 2016 terminó mal y que entramos al 2017 “en un caos”. ¿Comparte esa visión catastrofista?
-Vemos que la gente está pasando mucho trabajo, porque no consigue lo necesario para comer ni las medicinas que necesita y lo que se consigue está a unos precios exorbitantes. Hay que perder muchas horas y días haciendo colas para ver qué se puede conseguir, la inseguridad en la vivimos junto al aumento de la impunidad son otros ingredientes que hacen que la gente viva en vilo y que muchas familias queden divididas, porque los hijos deciden irse al exterior a buscar fortuna. Todo esto no genera bienestar, serenidad ni tranquilidad y vemos que el inicio de este año muestra nubarrones más fuertes. El cambio de gabinete indica una radicalización del Gobierno, lo mismo que el desconocimiento de la voluntad popular al desconocer a la Asamblea Nacional.
-Monseñor Padrón también dijo que “nunca un gobierno había hecho sufrir tanto al pueblo”. ¿Para ustedes este es el peor Gobierno de la historia?
-No solo para nosotros sino para los ciudadanos. Yo soy historiador y en toda la historia de Venezuela no habíamos vivido una situación similar. No hay que ser ningún especialista de la historia ni de la economía para darnos cuenta de que el deterioro que se ha dado a lo largo de estos 18 años no se había dado en los 200 años de vida republicana.
-¿Este tipo de opiniones no los inhabilitan para fungir de mediadores o al menos intentar acercar posiciones entre el Gobierno y la oposición? ¿No están parcializados?
-La Iglesia debe ser imparcial, pero no neutral. La Iglesia no puede ser una muñeca de trapo que no dice nada ante el sufrimiento de sus miembros.
-Han dicho que el diálogo fracasó y no que hay certeza de que la mesa siga. ¿Si no hay diálogo entonces qué queda?
-Lo que queda es seguir. Esta es la tercera vez que se intenta un diálogo y lo que existe es una enorme desconfianza, porque estas mesas se convocan siempre cuando la situación es difícil y con el propósito de estirar la arruga, de darle largas a los asuntos, pero que haya fracasado esta mesa no quiere decir que el diálogo ha fracasado. No hay otro camino, porque si no es con diálogo entonces tenemos que caernos a palos y matarnos los unos a los otros y eso no puede ser el deseo de nadie y muchísimo menos de la Iglesia. La Iglesia insiste en la búsqueda de soluciones por medios pacíficos, pero quiero aclarar que cuando hablamos de medios pacíficos no hablamos de cruzarnos de brazos sino de resguardar la vida de la gente y así dejar en claro a que el Gobierno, quien tiene la primera responsabilidad, por ir por la libre reprimiendo e ignorando a la otra mitad del país.
-¿Se puede dialogar y al mismo tiempo estar protestando en las calles, por ejemplo?
-Claro y eso es lo que debe ocurrir, pero siempre en paz.
-¿El Vaticano dijo que participaría en el proceso si iba en serio, pero visto que le tomaron el pelo porque el grueso de los acuerdos no se han cumplido entonces se podría retirar?
-No se retira, que no haya venido el enviado del Papa a esta reunión pone en evidencia que algo está fallando y eso obligará a las partes a tomar los correctivos necesarios de lado y lado, pero no quiere decir que no se siga trabajando. El Vaticano seguirá trabajando y nosotros también.
-Hay quienes vaticinan un estallido social o un golpe. ¿Le preocupa eso?
-A mí lo que más me preocupa es que cada día que pasa sin solución aumentan las muertes en Venezuela. Primero las muertes físicas, pero no solo por la violencia, sino la de los niños recién nacidos, de las parturientas y de los enfermos crónicos porque no consiguieron la medicación adecuada.
-¿Pero le preocupa el desenlace sea violento?
-Cuando el venezolano pierda la capacidad de vivir pacíficamente tendremos que preocuparnos. Muchas veces dicen: ‘el venezolano es muy pacífico’, dándole una connotación negativa, pero resulta que esa es una fortaleza, pues al venezolano se le metió en el siglo XX que este país progresó en paz. El golpe que muchos esperan lo estamos dando con la resistencia y la resilencia actual y eso me hace pensar que a pesar de lo mal que estamos, estamos mejor que hace un año, porque hay una mayor conciencia de que el Gobierno está de espaldas al pueblo.
CENSURAR ES "UN DELITO Y UN PECADO"
El deterioro de los Derechos Humanos ha sido a lo largo de los últimos años un tema de preocupación recurrente para la Iglesia y el cardenal Baltazar Porras advirtió a quienes por activa o pasiva violan alguna de las garantías fundamentales de sus compatriotas que son tanto pecadores como delincuentes.
"Violar los Derechos Humanos es un pecado y un delito y todo delito requiere que se le apliquen las leyes", afirmó, al tiempo que agregó: "El principio fundamental es la vida y si no tenemos vida ni calidad de vida, pues entonces no hay razón de existir (…) Somos el país de América Latina con mayores recursos naturales, pero también somos el que tiene las mayores deficiencias en todos los aspectos de la convivencia social y del desarrollo".
Pero el purpurado no solo fustigó a quienes de sus posiciones de poder vulneran los derechos a la vida, libertad, integridad personal, educación o salud, sino también a quienes censuran. “Los censores pecan y delinquen porque están negando un derecho absoluto. Yo no puedo actuar bien humanamente sino estoy bien informado sino tengo acceso a la información. Este no es un problema de si hay periodistas o no. La libertad de expresión no es problema de un gremio, sino de la sociedad venezolana. No puede ser que la gente se entere de lo que ocurre aquí por los medios internacionales”.
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