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CUBA

Colapso turístico agrava la crisis económica del régimen cubano

La escasez de combustible, la suspensión de vuelos y la incertidumbre geopolítica golpean a un sector clave que el régimen ya no logra sostener

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

LA HABANA - El turismo en Cuba, uno de los principales sostenes económicos del país, continúa su desplome bajo la gestión del régimen, con cifras que confirman la peor crisis del sector en más de una década. En enero de 2026, la isla recibió 184.833 viajeros internacionales, un 5,9 % menos que en el mismo mes de 2025 y el nivel más bajo registrado en al menos 13 años, excluyendo el período de la pandemia, según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

El retroceso se produce tras un año ya marcado por resultados adversos. En 2025, Cuba cerró con poco más de 1,8 millones de visitantes extranjeros, muy por debajo de la meta oficial de 2,6 millones, y lejos de los 2,2 millones de 2024 y los 2,4 millones de 2023, de acuerdo con las propias cifras del régimen.

Aunque los arribos desde Canadá y Rusia, los dos principales mercados emisores, aumentaron un 12 % y un 31 %, respectivamente —con 99.727 viajeros canadienses y 15.688 rusos—, estos incrementos no lograron compensar la fuerte contracción en la mayoría de los mercados. También se registraron alzas desde Argentina (7.336 visitantes) y China (3.460).

El desplome fue especialmente marcado entre la comunidad cubana en el exterior, cuyos viajes cayeron más de 40 %, hasta 12.574 personas, así como desde Estados Unidos, con una reducción del 50,1 %, hasta apenas 6.997 viajeros. Descensos significativos también se observaron en México, Francia, España y Colombia.

Crisis en la Isla

Las perspectivas para los próximos meses, en plena temporada alta, no son alentadoras. La crisis energética y la escasez de combustible —agravadas por el colapso del sistema productivo bajo el control del régimen— han llevado a aerolíneas canadienses y rusas a suspender temporalmente sus vuelos hacia la isla. A ello se suman advertencias de varios países que han recomendado a sus ciudadanos no viajar a Cuba o hacerlo con extremas precauciones.

La situación se ve además afectada por la tensión entre Washington y La Habana y por las consecuencias acumuladas de la falta de combustible, factores que continúan golpeando la operatividad del sector. El llamado “asedio petrolero”, que el régimen atribuye a factores externos, ha sido señalado incluso por la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas como contrario al derecho internacional, aunque el deterioro estructural del sistema energético cubano es previo y profundo.

Durante años, el turismo fue presentado por el régimen como el motor de la recuperación económica, por su aporte al producto interno bruto y la entrada de divisas, junto con las remesas y los servicios profesionales. Sin embargo, la combinación de crisis económica, colapso energético, deterioro de los servicios, recorte de rutas aéreas y sanciones estadounidenses ha erosionado gravemente la competitividad del destino.

Modelo autoritario

Las actuales cifras contrastan de forma contundente con los máximos históricos alcanzados en 2018 (4,6 millones de visitantes) y 2019 (4,2 millones), en el contexto del acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba y la flexibilización de los viajes. Hoy, mientras Cuba se hunde en una crisis prolongada bajo un modelo autoritario agotado, otros destinos del Caribe como Punta Cana y Cancún registran récords históricos de visitantes tras la pandemia.

El desplome del turismo confirma, una vez más, el impacto del fracaso económico del régimen cubano y su incapacidad para ofrecer estabilidad, servicios básicos y confianza a los mercados internacionales.

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FUENTE: Con información de EFE

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