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CUBA

Cuba: Topar precios duplica la inflación

Lejos de ayudar a la población topar los precios por parte del gobierno ha creado obstáculos en la oferta y la demanda
Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

En un artículo publicado por el portal Cubanet se expone la realidad de la isla en medio de la denominada Tarea de Ordenamiento y una situación económica cada vez más precaria. Y es que según reseña el medio de prensa independiente el desabastecimiento comenzó el primer día del año, al iniciarse la nueva política de comercialización de productos agropecuarios en La Habana. Con la Resolución 19, emitida por el gobernador de la capital, las autoridades establecieron los precios de compra a los productores y los precios máximos de venta de los productos agropecuarios.

Después del aumento de los salarios y pensiones aprobado en Cuba, continúa Cubanet, la administración habanera también impuso un tope de venta a todas las formas de comercialización agropecuaria permitidas por el régimen. La medida, interpretada como un torpe intento por reducir la actual inflación, generó desabastecimiento, cierre de mercados privados y la progresiva elevación de los precios en el mercado informal.

Los primeros en derrumbarse han sido los mercados de oferta y demanda, como el de los hermanos Lara, El Tinajón y el Mercado Japonés, ubicados a lo largo de la avenida 23.

Hasta finales de diciembre, los tres agromercados se distinguían por su variada oferta y la calidad de los productos agrícolas, así como por sus establecimientos higiénicos y climatizados. La oferta y demanda mantenía un ritmo ascendente en los tres negocios que, además, estaban rodeados de varios puntos de venta pequeños con precios inferiores.

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“Desde el día 31 no entra nada”, dijo a Cubanet Rafael Lara, propietario del mercado Los Lara.

“Compré 40 cajas de tomate a ocho pesos; con los precios actuales me busco 500 pesos si lo vendo todo. (Pero) eso es perder dinero. Tengo 20 trabajadores en la casa con esta situación, porque no puedo comprar la malanga a siete pesos y venderla a ocho después de limpiarla y cepillarla”, añade el cuentapropista.

La política económica que mantiene las tarimas vacías pretende estimular los ingresos de los productores, a quienes se les permite elevar hasta 3,5 los precios.

Cubanet resalta que, lejos de ofrecer seguridad económica a la población, la llamada política de ordenamiento de la economía mantiene un clima de incertidumbre social en medio de la peor ola de contagios de COVID-19. Topar los precios como medida antiinflacionaria genera las tarimas vacías que desconciertan a los cubanos, empujándolos hacia el mercado negro para garantizar los alimentos básicos en la mesa.

“Lo que han provocado es que escondan los productos para venderlos a precios más elevados”, dijo una señora al salir de un mercado agropecuario en la localidad de Santa Fe, Playa.

Cubanet concluye aseverando que ahora, el panorama desolador en el que se encuentran los mercados de la avenida 23 acentúa el nuevo fracaso administrativo de la política de regulación de precios.

Los dueños y trabajadores de los agromercados visitados por CubaNet, esperan el “equilibrio de los precios”. Ellos emplazan al Gobierno a reconsiderar la medida, pero este mantiene la terquedad en el control de precios como respuesta a la actual inflación. En el centro, la población que enfrenta la doble inflación: la oficial y la del mercado negro.

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FUENTE: Cubanet

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