sábado 21  de  febrero 2026
CUBA

El núcleo del poder castrista, en la mira de Estados Unidos

Juan Antonio Blanco Gil, especialista en política cubana, explica por qué los contactos discretos no deben confundirse con diálogo político ni acuerdos formales

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

WASHINGTON - Versiones de medios de comunicación sobre conversaciones del secretario de Estado Marco Rubio con el entorno familiar de Raúl Castro reabren el debate sobre dónde reside el poder en la isla y qué escenarios evalúa Washington ante la crisis del régimen cubano.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, presuntamente habría sostenido contactos indirectos y fuera de los canales diplomáticos formales con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exdirigente cubano Raúl Castro, según reveló el medio Axios. De acuerdo con el reporte, las comunicaciones fueron descritas por un alto funcionario de la administración Trump como “discusiones sobre el futuro”.

Aunque no existe confirmación oficial detallada sobre el contenido o el alcance de esos intercambios, el propio presidente Donald Trump reconoció públicamente que Rubio mantiene algún tipo de conversación relacionada con Cuba, sin precisar con quién ni bajo qué términos.

Para aportar contexto a estas versiones, DIARIO LAS AMÉRICAS consultó al historiador, diplomático y experto en negociación Juan Antonio Blanco Gil, quien advirtió que hasta ahora no hay elementos verificables suficientes para hablar de negociaciones o diálogo político formal.

“Yo no estoy corroborando ni negando las aseveraciones que han venido haciendo Axios y otros medios (…) no estoy en condiciones de poder corroborar que eso es cierto porque las fuentes nunca han sido realmente satisfactorias”, afirmó.

Blanco Gil explicó que, aun así, no sería anómalo que Washington explore contactos discretos en un contexto de presión creciente. Aclaró, sin embargo, que resulta fundamental no confundir conceptos.

“No es lo mismo conversar que dialogar que negociar. Conversar es un intercambio sobre uno o dos aspectos puntuales. La negociación es otra cosa completamente distinta”.

El poder real en Cuba

El especialista sostiene que el interés de Washington no estaría puesto en el gobernante nominal Miguel Díaz-Canel, sino en el núcleo donde reside el control efectivo del sistema.

“El gobierno americano sabe muy bien dónde está el poder. El poder no está en Díaz-Canel ni en el Consejo de Ministros. El poder está en la familia Castro”, indicó.

En ese sentido, señaló que cualquier contacto con el entorno familiar solo tendría sentido si cuenta con la autorización directa de Raúl Castro, lo que evidenciaría que el propio exdirigente estaría dispuesto a conocer las opciones que plantea Estados Unidos.

Presión, lenguaje estratégico y crisis interna

Blanco Gil expresó que, de existir conversaciones, estas no pueden analizarse de forma aislada, sino como parte de un lenguaje estratégico más amplio que incluye sanciones, despliegue militar y presión diplomática.

“El lenguaje no es solamente verbal. El portaaviones frente a Varadero, los barcos en el Paso de los Vientos, el reforzamiento de Guantánamo, todo eso también es lenguaje”.

El experto en relaciones Cuba–Estados Unidos advirtió además que el colapso económico y social de la isla —marcado por apagones, escasez de alimentos y falta de combustible— acelera los tiempos políticos y reduce el margen de maniobra del régimen.

“No veo que esta situación pueda evolucionar por mucho más tiempo. Aquí algo importante va a tener que suceder de aquí a septiembre”.

Un escenario en definición

Sin confirmar negociaciones formales, las versiones sobre contactos discretos reflejan que Washington explora escenarios ante un régimen debilitado, mientras la crisis interna cubana se profundiza y el equilibrio regional se redefine.

Por ahora, la Casa Blanca mantiene su presión sobre La Habana, consciente de que cualquier transición en la isla pasa necesariamente por el núcleo histórico del poder castrista.

Cuba no es Venezuela

El especialista advirtió que el escenario cubano no puede analizarse como una réplica de lo ocurrido en Venezuela tras la captura del depuesto dictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, ya que la estructura del poder en ambos regímenes es sustancialmente distinta.

“El plan en Cuba no va a ser una repetición de lo que sucedió y del modelo que se está siguiendo en Venezuela, porque la sociedad venezolana y la sociedad cubana no son idénticas”.

Blanco Gil explicó que, mientras en Venezuela el poder estaba fragmentado en múltiples centros (militares, políticos y grupos armados), en Cuba el control es totalitario y centralizado.

“En el estado venezolano el poder está diseminado en una serie de islas que controlan diferentes mafiosos. En Cuba todo está centralizado, política, militar y económicamente”.

Según el experto, esa diferencia estructural condiciona cualquier estrategia de Estados Unidos. En el caso cubano, una eventual salida del núcleo familiar que concentra el poder tendría un impacto inmediato sobre toda la cadena de mando.

“Si la cabeza de la serpiente decide emigrar o renunciar al poder, entonces todas esas cadenas de mando tienen un 90% de posibilidades de romperse”.

Desde esta perspectiva, Washington no estaría replicando el modelo venezolano, sino evaluando un escenario propio, condicionado por el colapso interno de la isla y por la posibilidad de que el régimen responda con represión ante el aumento de protestas sociales.

FUENTE: Redacción DLA

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar