Diosdado Cabello trabaja en socavar a la Fuerza Armada venezolana quitándole el monopolio de la coerción política interna, fracturando para su favor a la Guardia Nacional y al Sebin y potenciando a la vez, a la Policía Nacional Bolivariana.
Diosdado potencia su propio Ejército
La estrategia de Diosdado Cabello para crear un ejército propio a través de la Policía Nacional Bolivariana busca consolidar su control sobre operaciones ilícitas y riqueza mineral.
El plan se cierra debilitando a Delcy Rodríguez a quien desconoce la PNB. Por eso se rieron con su anuncio de sustituir las alcabalas policiales por patrullaje.
Todo ese movimiento comenzó con Nicolás Maduro en el poder cuando Diosdado decidió que necesitaba de un aparato armado que le garantizara la supervivencia. Así, desde el Ministerio del Interior y Justicia y Paz, comenzó a desviar recursos y personal del Sebin hacia la Policía Nacional Bolivariana, creando una estructura paralela muy grande que le responde directamente.
Con ese aparato policial-militar controla una variedad de operaciones ilícitas que van desde el narcotráfico, pasando por oro y demás riquezas minerales hasta la extorsión y el secuestro, llegando a la matraca cotidiana.
Ningún detalle se escapa en la construcción de este andamiaje. Por ejemplo, aunque los directivos de la PNB deben ser siempre civiles, hace rato que solo colocan a miembros de la Guardia Nacional y el Ejército, completados en su franja media con colectivos.
Además, la nueva fuerza militar de Diosdado ha ido incrementándose en cantidad de funcionarios. Clara muestra es que en la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad han sido registradas graduaciones masivas de policías. Su aspiración es superar en cantidad de efectivos a la Fuerza Armada venezolana y puede lograrlo.
Y algo más grave: Diosdado también ha potenciado el poder de fuego.
En armas, la Policía Nacional Bolivariana se va haciendo cada vez más temible teniendo en su poder más de 5 mil 200 armas largas; maneja fusiles de precisión y carabinas de asalto, subametralladoras, escopetas calibre 12, además de pistolas 9 Milímetros reglamentaria, así como carabina lanzagranadas; también, aun cuando oficialmente no lo mencionan, está probado que en acciones donde ha participado la FAES, fueron usadas armas militares.
Y algo muy importante: Todo este escenario que les detallo crece con solidez bajo el manto de muchísimo dinero. Es una fuerza de economía oscura que no se sustenta sobre el presupuesto oficial, no lo necesita, porque este monstruo policial-militar es una maquinaria para los ingresos ilícitos en todas las escalas.
Por eso investigaciones de Insight Crime de julio de 2026 ratifican que Diosdado Cabello mantiene influencia mediante redes políticas y militares sobre rutas del narcotráfico y organizaciones criminales. Delitos como narcotráfico, minería ilegal, contrabando y otras rentas ilícitas estarían migrando del centro de poder de mandos militares hacia una policía directamente subordinada a Diosdado Cabello.
Obviamente este proceso avanzó violando la ley. Fuentes judiciales advierten que las atribuciones que han sido entregadas a la PNB son ilegales, puesto que la norma establece que casi todos los delitos que ahora están bajo el control del organismo policial son responsabilidad del CICPC o de la Guardia Nacional; pero ambos entes parecen no enterarse. Igual que la Fiscalía de Larry Devoe.
Esta deformación de funciones no es una cosa menor. El interés de este gobierno interino se aleja de la Constitución entre otras cosas al asociarse con las guerrillas del ELN, la disidencia de las FARC, la minería ilegal, el narcotráfico y el contrabando, violando la Constitución que establece que la FANB debe defender la soberanía, la integridad territorial y las fronteras.
Entretanto el ministro de la Defensa, Gustavo González López consecuente y afectuoso subalterno de Diosdado Cabello permite que esto ocurra y además guarde un cómplice silencio
Diosdado está preparando a su gente para disputar el poder, o para chantajearlo, calentando a una especie de Ejército, que en realidad es un amasijo entre malandros y policías con permiso para matar y otros delitos.
Se trata de hombres armados operando en todo el país, ausentes de ética bajo el andamiaje de la PNB a la que gradualmente ha ido otorgándole más armas, y poder de operar en el espectro legal e ilegal, administrando ingentes ingresos producto de actividades ilícitas y que le sirve como mecanismo informal de remuneración, premio y lealtad de sus cuadros.
Un entramado que genera renta criminal con inversiones en grandes propiedades inmobiliarias incluyendo hoteles y clubes los cuales colocan a nombre de amantes o esposas.
Así estamos.
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