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AMÉRICA LATINA

El régimen de Cuba manipula la grave crisis política que atraviesa Venezuela

Mientras el chavismo impone al frente del Parlamento a un diputado sancionado por corrupción, la prensa oficialista obvia el apoyo mayoritario de Guaidó ante los venezolanos, así como la depauperación económica que agobia a ese país
Por IVÁN GARCÍA

ESPECIAL
@DesdeLaHabana

LA HABANA. A principios de la década de 1980, mientras Eduardo estudiaba ingeniería industrial en la Universidad Técnica, más conocida por CUJAE (Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría), ubicada en Marianao, municipio localizado en el oeste de La Habana, nunca supo de la derrota de las tropas soviéticas en Afganistán ni del surgimiento del sindicato independiente Solidaridad en los astilleros Gdansk de Polonia

En 1989, aunque seguía adoctrinado, se consideraba un tipo informado. Pero la caída del Muro de Berlín, el fusilamiento del dictador rumano Nicolae Ceaucescu y su esposa, la desaparición del comunismo en Europa del este y posteriormente la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) lo tomó por sorpresa. Nunca la prensa oficial ofreció noticias verídicas acerca de esos acontecimientos.

“De lo más que sabía era de la perestroika y la glasnost de Mijail Gorbachov. Y fue gracias a Novedades de Moscú que en La Habana se vendía en los estanquillos de periódicos. Hasta ese momento, yo solo veía la televisión estatal y leía Granma, Bohemia y Juventud Rebelde”, comenta Eduardo, hoy padre de dos hijos y abuelo de tres nietos. Aunque ahora él puede contrastar las noticias por otras vías y descubrir cuándo el gobierno miente, como sigue la política editorial de la prensa oficial sobre diversos escenarios políticos, suele quedarse descolocado.

Cubanólogos consideraban que la apertura del acceso a la internet en Cuba derribaría el impenetrable muro de desinformación que administra el aparato propagandístico de la dictadura verde olivo. No ha sido así. Los altos costos de navegación por internet y la indiferencia política de un gran número de ciudadanos en la Isla ha permitido, que en pleno siglo de las nuevas tecnologías de la información, un sector amplio de cubanos sigan tan desinformados como en los años 80 y 90, cuando el régimen de Castro controlaba con mano de hierro las noticias que circulaban en el país acerca de temas nacionales e internacionales.

Carlos, sociólogo, lo achaca a “que la mayoría de las personas utilizan internet como una herramienta meramente comunicacional, sobre todo para hablar con su familia y amigos en el extranjero o conectarse a las redes sociales. Contrastar la información que reciben, que muchas veces son auténticos ‘fakes new’ no es una prioridad para ellos. Buscar otros ángulos informativos de lo que ocurre en Venezuela o Irán, por ejemplo, solo les interesa a un porcentaje minoritario de la población. El problema no es la falta de acceso a internet, si tienes o no una antena por cable o si recibes o no el 'paquete'. Es responsabilidad de cada ciudadano tratar de mantenerse bien informado. En la época que no existían internet ni las redes sociales, y a pesar del cerco desinformativo del gobierno, había cubanos que se informaban a través de emisoras de onda corta como la BBC o la VOA. Quien quiere estar informado, se informa”.

En el caso de Venezuela, la manipulación de la información es atroz en Cuba. DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con 17 personas de los dos sexos y en edades comprendidas entre 18 y 79 años. Quince de ellos desconocían lo que está sucediendo en la nación sudamericana. A Geisel, 23 años, peluquera, no le interesa seguir las informaciones sobre Venezuela, pues “es la misma muela política de lo que pasa aquí”. Y como eso es lo que oye decir a su alrededor, considera que “Maduro es el tipo bueno de la película y Guaidó un instrumento de Trump y debieran meterlo preso. Maduro nos ayuda enviándonos el petróleo que Estados Unidos no quiere que Cuba reciba”.

Ella desconoce que la oposición ganó mediante el voto por una amplia mayoría la Asamblea Nacional en 2015, también ignora los cientos de asesinatos causados por las fuerzas élites de la policía, las millonarias protestas ciudadanas en Venezuela, los apagones, las largas colas para comprar combustibles, las feroz inflación, los cuatro millones de venezolanos que han emigrado o que el grado de aprobación de la gestión de Maduro oscila entre un 10 y 13 por ciento de la población.

Dos de las 17 personas encuestadas están mejor informadas que Geisel porque tienen familiares que cumplen misiones en Venezuela. Osniel, dice que su madre lleva año y medio en Maracaibo trabajando como doctora. “Me cuenta que aquello está peor que Cuba, que ya es mucho decir. Que los apagones son casi todo el día y lo que hay son ‘alumbrones’. Que las colas para comprar combustible son kilométricas. Que los que no tienen dólares pasan hambre. Que la mayoría de los venezolanos odian a Maduro y que los cubanos de las misiones tampoco son bien vistos. Muchos acusan al gobierno cubano de sus desgracias, por llevarse el petróleo sin pagar. Guaidó y la oposición han perdido seguidores. La gente se siente desesperanzada y por la frontera se marchan a Colombia o Brasil”.

La realidad venezolana apenas es comentada por los medios oficiales cubanos. Apoyados en el Canal Telesur, fundado con los petrodólares del difunto Hugo Chávez, la matriz informativa de la prensa estatal es que Nicolás Maduro es apoyado por amplias mayorías populares, que este año tuvo un buen desempeño económico y que la nueva elección de Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional transcurrió de manera democrática.

En la Mesa Redonda, un soporífero programa de temática política, transmitido de lunes a viernes por la televisión cubana, los periodistas Lázaro Barredo y Marina Menéndez, con la conducción de Oliver Zamora, aseguraban que el opositor Juan Guaidó, por falta de quorum, no se presentó a la elección del nuevo presidente de la Asamblea Nacional. Afirmaron que ya las ‘payasadas de Guaidó terminaron’ y que es 'un cadáver político’. No comentaron de las acusaciones de corrupción que pesan sobre Luis Parra y varios opositores apoyados por el chavismo, comprados por miles de dólares tras el Operativo Alacrán, diseñado por los servicios especiales de Maduro.

Tampoco en los medios nacionales se explicaron de las fuertes medidas seguridad establecidas alrededor del palacio legislativo y que los militares le impidieron la entrada a Guaidó, a la prensa extranjera y a otros diputados. No mencionaron que países aliados al chavismo, como México y Argentina, criticaron la burda maniobra del dictador venezolano.

La autocracia militar cubana cada vez tiene menos credibilidad. Apoyar a Nicolás Maduro, a Daniel Ortega, a la República Islámica de Irán y al estado delincuencial de Corea del Norte, entre otros países tiránicos y violadores de derechos humanos, simplemente por ser enemigos de su enemigo, EEUU, es una muestra de la decadencia del régimen que tiene su sede en el Palacio de la Revolución de La Habana. Simplemente, no tienen argumentos para defender su modelo político.

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