Durante su segundo mandato presidencial, que comenzó en 2007, el gobierno de Daniel Ortega ha caminado de la mano del sector empresarial en una relación de ganar-ganar. A diferencia de su primer mandato (1979-1989), Ortega prefirió no ensartarse en una confrontación ideológica con el sector privado y estableció una suerte de “sociedad”, que se ha traducido en beneficios tanto para el empresariado como para el Gobierno.
¿En qué se basaba la buena relación que tenía Daniel Ortega con los empresarios?
Tal es así, que hasta solo unas semanas atrás los empresarios no dudaban en brindar su confianza al mandatario, a pesar de que, en lo político, ha demostrado tendencias antidemocráticas y abusos de poder.
Un ambiente de seguridad jurídica, reglas claras de juego y una comunicación frecuente y fluida entre empresarios y autoridades gubernamentales han sido las claves para esta buena relación, cuyos frutos son bien conocidos: la economía nicaragüense se encuentra entre las primeras 20 de América Latina. Los indicadores del país centroamericanos son envidiables. En 2017, el PIB de Nicaragua se situó en +4,9% y su tasa de inflación, una de las más bajas de la región.
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Los empresarios en Nicaragua están agrupados en el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), el cual reúne a 17 cámaras empresariales, entre ellas la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua. Además, también está la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Unipac), que representa la base de la economía agrícola del país.
La política económica de Ortega de apoyo y promoción a la empresa privada y productores agrícolas se ha traducido en que los inversionistas nacionales y extranjeros se sienten atraídos y confiados de invertir en Nicaragua. Los empresarios han visto de parte del gobierno un gran interés en impulsar la productividad. El Gobierno facilita los trámites, permisologías, adquisición de nuevas tecnologías, todo lo necesario para mejorar las condiciones de los productores y hacerlos competitivos en la región.
La política de apoyo al empresario llega incluso a las fincas. El Gobierno de Ortega envía al ejército para proteger el trabajo de los productores, las cosechas, las tierras.
“El ejército nos apoya fuertemente con la seguridad al momento de sacar nuestra cosecha y custodiar esa cosecha, y la policía nos apoya para custodiar los pagos de las planillas en el campo”, dijo en 2016 Michaelle Hilly Lacayo, presidente de Upanic.
La formación de alianzas y consensos entre empresarios, trabajadores y gobiernos forma parte de la clave de la buena relación de Ortega con el sector privado de Nicaragua.
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“La estabilidad del país y su seguridad han mejorado el clima de inversión, instalándose nuevas industrias y empresas en el país, mejorando la condición de la producción y el empleo”, según expertos, reseñó elheraldo.hn.
Pero los empresarios son muy claros. En su diálogo con Ortega solo se abordan los asuntos económicos, porque lo que les interesa es producir. "Nosotros nos dedicamos totalmente a la parte empresarial, al diálogo con el gobierno, en el cual vamos buscando cómo ser más productivos", agregó Hilly Lacayo.
En noviembre de 2016 Ortega fue reelecto para el periodo 2017-2022, en medio de denuncias de fraude y señalamientos de presuntas prácticas antidemocráticas. Sin embargo, el empresariado mantuvo su posición.
"El sector privado de Nicaragua tiene una dinámica de trabajo con el gobierno donde se tratan temas estrictamente económicos y hay una organización muy activa en la promoción de las inversiones en Nicaragua. Si Ortega es reelecto, los empresarios no se opondrán", dijo antes de esas elecciones Martin Arguello, vicepresidente de Upanic.
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FUENTE: REDACCIÓN
