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BALOTAJE

Fujimori y Sánchez ante el reto de vencer el desgano político y ganar legitimidad

Keiko Fujimori subió a 39% de acuerdo con la última encuesta de Ipso Perú, mientras su contendiente Roberto Sánchez tiene 35%

Por Ascensión Reyes

MIAMI. A tan solo dos semanas de que los peruanos acudan otra vez a las urnas para elegir su próximo presidente, el ambiente político-electoral, no ha cambiado mucho desde que se disputara la primera vuelta, el pasado 12 de abril.

Poco entusiasmo se percibe en las calles y persiste la apatía. El país entra en la recta final con un escenario que favorece, de acuerdo con la encuestadora Ipso Perú, a Keiko Fujimori, Fuerza Popular, que aglutina 39% de la intención de votos mientras que Roberto Sánchez, Juntos por Perú, tiene 35%.

El sondeo fue realizado entre el 15 y 17 de mayo.

Esta segunda vuelta está cubierta por la sombra de la debilidad electoral y las amenazas judiciales.

Los comicios presidenciales de Perú serán un espejo para los que se avecinan en Colombia y Brasil. Estos tres procesos marcarán cómo quedará integrado el mapa ideológico en la región.

La ingobernabilidad peruana es ya casi tradición y esa causa se trata de frenar ahora, aunque sea un poco, con el control político que ejercerá el Senado, al regreso a la bicameralidad después de 30 años. Ahora, la figura de la vacancia presidencial tendrá un doble candado que abrir.

Forjar legitimidad

Juan Carlos Requena, analista político y socio de la consultora Público, habló con Diario Las Américas y puntualizó que la apatía que caracterizó la primera vuelta se está replicando.

Describe que han pasado cinco semanas, de las ocho de la segunda vuelta, abocados a la definición del contendiente de Fujimori, periodo en el cual hubo mucha actividad de Rafael López Aliaga, quien a la larga no resultó favorecido y todo este tiempo denunció fraude e incluso amenazó con impugnar los resultados oficiales.

Fue este 17 de mayo, cuando la Junta Nacional Electoral (JNE) dio los cómputos definitivos: Keiko Fujimori ganó la primera vuelta con 17,1% de los votos, mientras que Sánchez obtuvo 12%.

“La apatía es como si se hubiera trasladado, pero seguramente en los días previos va a cambiar ligeramente. Por ahora, no ha habido tanto movimiento. Los candidatos han visitado las regiones, sin embargo, no se ha concretado ningún pacto por ninguno de los dos lados”. “La apatía es como si se hubiera trasladado, pero seguramente en los días previos va a cambiar ligeramente. Por ahora, no ha habido tanto movimiento. Los candidatos han visitado las regiones, sin embargo, no se ha concretado ningún pacto por ninguno de los dos lados”.

Francisco Belaúnde, también analista político, abogado e internacionalista, tiene una percepción similar: “Seguimos esperando. Creo que el panorama es el mismo, hay la misma incertidumbre, como el mismo desgano hacia la política. Estamos en lo mismo”.

Un hecho a tomar en cuenta y que demuestra esta apatía electoral y por los candidatos en la contienda, es que los votos en blanco o nulos superaron los porcentajes sumados de los dos contrincantes en la primera vuelta, lo que supone para Requena una advertencia.

“Es una señal de debilidad de los dos candidatos. Van a tener que ir forjándose la legitimidad una vez que alguno sea elegido. Deja a cualquiera de los aspirantes con la ‘cancha inclinada’ desde el primer día de gestión”.

Keiko Fujimori: ¿la cuarta es la vencida?

Requena analiza las posibilidades de triunfo de Fujimori y contextualiza que, en esta cuarta campaña, al haber empezado con un empate le abrió una perspectiva un poco más promisoria, porque siempre había comenzado rezagada.

“En la elección de 2021, esa distancia la fue acortando, pero fue insuficiente. Esta vez, parte empatada. En 2026, en esta primera vuelta sacó entre cuatro o cinco porcentuales más que en 2021. Sin embargo, vamos a ver cómo termina el día de la elección”, acota Requena.

Belaúnde tiene una opinión similar. “Comenzó empatada, lo cual para ella, en todo caso, fue una buena noticia, Así que vamos a ver qué ocurre”.

El principal activo de la representante de Fuerza Popular no es solo el voto, sino el poder legislativo. Tiene, aproximadamente, un tercio de la representación parlamentaria, tanto en Diputados como en el Senado.

Requena interpreta que esta fuerza parlamentaria la “inmuniza” frente a acciones de control político como la vacancia y alcanzar la mitad de las dos cámaras es más fácil para ella.

“Pero para gobernar tendría que forjar una coalición con algunos votos que le aseguren al menos la mitad en ambas cámaras”, puntualiza el consultor de la firma Público.

Apunta que el caso de Sánchez, es un poco más difícil y debido a su rezago tendría que hacer un esfuerzo mayor, en caso de ganar la contienda. En el Congreso obtuvo menos de un quinto de diputados y de senadores. “Entonces, tendría que hacer un esfuerzo numérico adicional, pero ninguno de los dos va a poder gobernar solo”.

Lo que supone para Sánchez que tendría una dificultad mayor, porque tendría primero que lograr sus escaños propios, a los que tendría que agregar otros para “inmunizarse” y luego, otros más para poder gobernar.

Belaúnde también le da un valor a esta composición legislativa de Fujimori y comenta que tendría más posibilidades de mantenerse en el poder los cinco años.

“Keiko tiene una bancada mayor, además puede hacer alianza con la otra fuerza de derecha”, dice Belaúnde. “Keiko tiene una bancada mayor, además puede hacer alianza con la otra fuerza de derecha”, dice Belaúnde.

Esta posibilidad de formar alianzas o coaliciones políticas en el Parlamento no la percibe con Sánchez.

No es descartable que, al representante de Juntos por Perú, de ser presidente de la República tarde o temprano le apliquen la vacancia, precisamente por la debilidad legislativa.

Con las últimas encuestas que se presenten, en los próximos días habrá una foto más definida de cómo estará realmente la contienda el 7 de junio, día cuando Perú se juega su estabilidad política y pueda tratar de superar la ingobernabilidad que ha reinado en estos últimos años.

Estos sondeos de opinión darán respuesta a cómo se reparte el electorado para esta segunda vuelta.

Sánchez con plomo en el ala

El candidato Sánchez enfrenta un panorama más turbulento. Sobre él pesa una investigación por presuntas irregularidades en las finanzas partidarias.

Este 27 de mayo, Sánchez tiene una audiencia sobre ese caso que tiene abierto y aún no hay fecha cercana para la etapa del juicio oral.

Requena explica que, en caso de ser elegido como Presidente, lo más seguro es que este litigio se congele, pero va a ser también una figura vulnerable, porque está el famoso recurso de la vacancia.

“Tiene una espada de Damocles que puede activarse en cualquier momento”, acota.

Belaúnde opinó igual. Si resultara condenado y está en el ejercicio del poder, entonces el proceso se paraliza, pero tiene esa fragilidad: el Congreso lo puede destituir por incapacidad moral.

Congreso no será tabla de salvación

El regreso a la bicameralidad parlamentaria, después de 30 años, no representa cien por ciento una tabla de salvación frente a la figura de la vacancia en Perú.

Requena destacó que el peso de la función legislativa sigue en la Cámara de Diputados y el Senado tiene un poco más de control político.

“No necesariamente es imposible. En ambas cámaras tienen que tener dos tercios de los votos para poder empujar una figura de la vacancia. Ahora el procedimiento va a ser más grande. Debe de pasar por dos instancias”.

Recordó que Dina Boluarte fue destituida de la presidencia de la República en “menos de 24 horas” el 10 de octubre 2025.

“Ella a las 3:00 pm era presidenta, a las 11:00 pm ya no lo era. Algo así, ya no creo que se vea, pero no podemos descartar que vaya a haber una vacancia”.

No se afectó el derecho al voto

Tanto Belaúnde como Requena dan por zanjados los problemas electorales de la primera vuelta. Ya la JNE proclamó los resultados del 12 de abril y estos son inapelables.

Belaunde reconoce que hubo dificultades para ejercer el voto, pero apunta que no se afectó. Cree que más que todo hubo negligencia en el cumplimiento de las funciones de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

Acota que el ausentismo en las urnas de votación el pasado 12 de abril fue similar al de otras elecciones presidenciales y no son atribuibles al comportamiento del órgano electoral.

Y desde su punto de vista, los electores que no pudieron votar no representan una cifra significativa que pudiera cambiar el resultado, aunque admite que las irregularidades crean dudas.

¿Podrá Perú tener gobernabilidad?

El reto del nuevo presidente de Perú será ofrecer un panorama de gobernabilidad política y económica. Keiko Fujimori, de ganar el 7 de junio, tendría un escenario menos complejo debido a su bloque parlamentario, pero tanto ella como Sánchez carecen de un mandato popular contundente.

El próximo gobernante no solo deberá administrar el país, sino construir, desde la precariedad de sus votos, una legitimidad que hoy el pueblo peruano parece escamotearles.

Belaúnde señala que es típico en Perú, la falta de legitimidad de las autoridades. “Evidentemente, pasó lo mismo que en la elección pasada: poca legitimidad. Ya estamos acostumbrados a eso”.

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