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NICARAGUA

Juan Sebastián Chamorro: "Daniel Ortega es un enemigo de la seguridad hemisférica"

El economista y coordinador el partido Ciudadanos por la Libertad afirmó que Ortega acelera el “hundimiento del barco” al enfrentarse directamente con EEUU

Por Catalina Mendoza

MIAMI. La compleja situación política y geopolítica que rodea a Nicaragua, la analiza Juan Sebastián Chamorro, desde el exilio forzado, en entrevista para Diario Las Américas.

La hoja de vida de Chamorro se divide en un perfil profesional-político y otro personal.

En el primero, se exhibe su título de economista, investigador visitante del Consorcio de Política Centroamericana de la Universidad de Tulane, doctor en Economía Agrícola y candidato presidencial en 2021, entre otros.

En el segundo, se retrata una parte de su vida. Una época que dista mucho de ser feliz. Su encarcelamiento, su destierro y como si fuera poco, el retiro de su nacionalidad en un trámite de papel.

El economista y coordinador del partido Ciudadanos por la Libertad en la conversación transita entre la nostalgia de regresar a su país, Nicaragua, y la esperanza del cambio democrático. No tiene dudas de que el jefe del régimen nicaragüense, Daniel Ortega, está apurando los tiempos para ser derrocado del poder y esa señal se la da su salida de la “política avestruz”, al ir al enfrentamiento directo con la administración Trump.

La inevitable comparación con el caso Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro y la designación de Delcy Rodríguez, como presidenta encargada, lo hace reflexionar y expresa que no aprobaría un “modelo de transición” de ese tipo en su país natal.

_ ¿Cómo avizora el futuro de Nicaragua? Donald Trump ha señalado que después de la intervención en Venezuela e Irán, los próximos son: Cuba y Nicaragua.

Daniel Ortega ha hecho todo lo posible para demostrar que es un enemigo a la seguridad hemisférica y de la seguridad de los Estados Unidos. El lunes antepasado, Ortega nos sorprendió con unas expresiones que verdaderamente no esperábamos. Llamó al presidente Trump “desquiciado mental”, “ladrón” y “asesino”, y le recordó que en Nicaragua han muerto soldados norteamericanos.

No podíamos creer estas expresiones, porque había estado desde el 3 de enero, (cuando apresaron a Maduro las fuerzas élites de EEUU), bastante calladito. Creo que esto acelera las cosas. No he escuchado a ningún jefe de Estado expresarse de forma tan “folclórica”. Lo hizo por su molestia ante las sanciones al sector oro y a dos de sus hijos. Ortega ha pasado de la estrategia del avestruz a salir a campo abierto, y eso acelera su propio final.

Hunde el barco

_ ¿Usted cree que allá se realizaría una operación parecida a la de Venezuela?

La administración Trump ha dejado abierta cualquier tipo de opciones. Y no descarto una extracción, pero este tipo de operaciones son extremadamente exitosas cuando se hacen una vez. Ya si se repiten, la cosa es un poco más difícil. Ortega, es un anciano de 80 años con problemas de salud, y podría haber otras opciones en lugar de la extracción. Pero cualquier cosa puede pasar.

Lo que visualizo es una presión al máximo para que se dé un proceso transicional hacia la democracia. Hay una un interés de la administración Trump bastante marcado. Ya están trabajando con Nicaragua. La gran pregunta que nos hacemos es: ¿Ortega va a entender estos mensajes para abrir un proceso transicional? ¿Cómo lo estarán viendo el Ejército y la policía? Están clarísimos que tienen cero posibilidades de tener un enfrentamiento con EEUU. Ortega está hundiendo el barco y llevándose a todo el mundo a al fondo del mar. Y cuando estas cosas pasan, ocurren las deserciones, escenarios alternativos, en esa etapa estamos.

_ ¿Cree que esa parte de la gente que está con Ortega resultarían como como Delcy Rodríguez en Venezuela?

No sería una opción que yo, en lo personal, premiaría o diría que es la más adecuada. Ortega está lleno de elementos que han cometido delito de lesa humanidad, no estoy diciendo que Delcy no los haya cometido. Por eso, es que me opondría, a una opción como la de Rodríguez. Pero, todos los procesos transicionales son complejos, a veces producto de las circunstancias. Debería de existir un proceso transicional en el que el liderazgo político opositor tenga un elemento principal.

_ ¿En Nicaragua si hay una oposición que esté bien organizada y unida, que pueda ser capaz de llevar ese proceso de transición?

Existe una oposición bastante organizada en distintas plataformas, en la que tenemos un diálogo continuo. Justamente, en la conmemoración de del 18 de abril que se cumplieron los ocho años de la Revolución Cívica y Pacífica (protestas antigubernamentales en 2018 que fueron duramente reprimidas por el régimen de Nicaragua), se hizo un pronunciamiento bastante unitario. O sea, que hay esfuerzos de trabajar en conjunto.

No tenemos un proceso primario electoral como lo tuvieron los venezolanos, que le pueda dar la legitimidad del voto a un solo liderazgo. Lo que ha ocurrido con Ortega es que el liderazgo opositor fue expulsado fuera del país en el 2023, cuando estábamos presos y nos mandaron a Estados Unidos en el avión de los 222, luego hubo otro avión de 135 prisioneros políticos.

La estrategia de Ortega ha sido un poco la cubana, tratar de que los liderazgos estén fuera, en el exilio, atendiendo los problemas que el exilio acarrea. Eso es todo por diseño. Sí hay un desafío fuerte para para la oposición, porque en Nicaragua no hay liderazgo activo trabajando en este momento porque la represión es altísima. Pero, eso no implica que no exista liderazgo dentro de la oposición, todo lo contrario, la inmensa mayoría de nicaragüense está en contra de Ortega

_ ¿Y usted volvería a liderar esa transición?

Es una especulación. Procuro no hacer especulaciones sobre cosas de futuro que puedan ocurrir o no, pero estoy trabajando activamente en mi partido político con los liderazgos. Mantenemos el partido organizado. Trabajamos y participamos en todo y en cada una de las conversaciones entre opositores sobre el proceso de transición. Estoy bastante activo en el proceso, pero este todavía tiene que madurar aún más.

El espejo de Venezuela y la influencia China

_Algunos analistas critican que en Venezuela se mantuvo el componente del chavismo-madurísimo, lo que ha ido bajando las expectativas. ¿Qué cambiaría para Nicaragua?

El proceso de transición en Venezuela está en marcha y una evaluación debería de hacerse con base en los resultados. Todavía no ha terminado el partido y con base en el desarrollo tendremos una evaluación. Las necesidades sociales van más allá de una transición política. Lo que corresponde en este momento en Venezuela es acelerar la transición política, la celebración de elecciones. Me llamó positivamente la atención escuchar a María Corina Machado, en Madrid, hablar de elecciones, es una muy buena señal.

Haciendo el paralelismo con Nicaragua diría lo mismo: lo que el pueblo nicaragüense, lo queremos los que estamos en el exilio y también, incluso, una buena parte de los que están aún acompañando al régimen, es que tengamos un país en paz y democrático. Visualizo esa transición pasando por un proceso democrático electoral, que no es necesariamente el fin, más bien es el comienzo con el establecimiento de un gobierno democráticamente electo, con la legitimidad del voto popular. En el caso de Nicaragua, hay que reconstruir instituciones que están totalmente coaptadas por la dictadura. Están los temas del Ejército, la policía, los delitos de lesa humanidad, las confiscaciones, las desnacionalizaciones.

Es un trabajo que no lo va a poder resolver una sola administración, sino varias. Los procesos de transición son complejos y tardados, porque así tienen que ser para que se desarrollen sólidamente, hay que trabajar mucho. Cuando me preguntan si se va a dar una transición en Nicaragua, mi respuesta es que ya la transición ha arrancado. Lo que pasa es que hay muchos elementos que no son visibles y esta no significa una elección, la caída y extracción de un dictador, es algo muchísimo más que eso. A veces los procesos de transición inician años antes y, por ejemplo, la decisión de la oposición venezolana de ir al proceso electoral en 2024, y haberlo ganado con Edmundo González Urrutia es parte de la transición que ya está en marcha. Los procesos de transición se van acumulando sobre experiencia.

_ Nicaragua, prácticamente, se la han entregado a los chinos. Más del 10% del territorio se ha otorgado en concesiones mineras

Las cosas se hacen como se deshacen y estas concesiones que representan una ingente cantidad del territorio nacional, miles de hectáreas, van a tener que ser revertidas, porque han violado la ley nacional, de normas ambientales, de derechos ancestrales de pueblos indígenas, de los intereses mismos del Estado. Pero de nuevo volvemos a lo mismo, sino tenemos una institucionalidad reconstruida, eso no va a poder ocurrir. Los procesos de transición deben de tomar el tiempo para la reconstrucción institucional.

_ ¿China facilitará un poco las cosas? En Venezuela le redujeron su participación en todo, se vuelcan a Nicaragua y en otros países de Latinoamérica. Hay un problema geopolítico con Estados Unidos.

De la misma manera que se está haciendo en Venezuela así se hará en Nicaragua, quitarle precisamente todo esos beneficios y esas concesiones. No solamente lo ha hecho Venezuela, también Argentina con la llegada de Javier Milei y lo está haciendo José Antonio Kast, en Chile.

Los gobiernos son elegidos para para tomar decisiones con base en sus planes, sus intereses y lineamientos con quien tengan a bien considerarlos. Y entonces, eventualmente, el gobierno democrático de Nicaragua tomará las decisiones en relación con China que haya que tomar. Básicamente no es un país generoso, extrae recursos, deja poco valor agregado, no genera empleo y solo trabaja para sus propios intereses. Esos intereses se contraponen a los intereses nacionales. Por esa razón, esas concesiones van a tener que ser revertidas.

_ ¿Y cómo interpreta usted las palabras del nuevo encargado de negocios en Venezuela, John Barrett, que señaló que la relación Estados Unidos-Venezuela definirá el cómo se va a manejar el hemisferio?

Eso ya lo ha planteado la administración Trump con la doctrina Monroe. Es un tema de prioridad nacional de Estados Unidos asegurarse de que la hegemonía norteamericana en el hemisferio sea observada. Eso es política de Estados Unidos. Y esa es la política que está teniendo el efecto en Venezuela, ya ha ocurrido anteriormente.

Hay de repente olas de Estados Unidos que ven al hemisferio con mayor o menor interés, ahora se ha vuelto a levantar el interés en el hemisferio. Desde un punto de vista geopolítico es positivo para América Latina que Estados Unidos vea a China como competencia en la región, que busque cómo forjar mejores alianzas comerciales, políticas, militares y de toda de toda índole.

La influencia china ha aumentado en parte por su voracidad por recursos naturales y todo lo demás, pero también por una cierta falta de interés geopolítica de administración pasadas. Todas estas potencias tienen sus intereses y América Latina tiene los propios y hay que buscar los aliados correspondientes,

_Donald Trump dijo antes de capturar a Maduro que iba por el petróleo de Venezuela.

China también. Los chinos se llevan el oro de Nicaragua. O sea, ese argumento aplica para cualquier país que esté interesado en recursos naturales. Aquí la pregunta pragmática que uno tiene que hacer es: ¿a quién le vendes el petróleo? ¿Le vendes a un socio comercial hemisférico que ha tenido una relación histórica que te puede pagar bien con moneda creíble o a un socio como los chinos que no son creíbles ni generosos? No son parte de esta hermandad histórica que nos ha unido. La administración Trump es honesta cuando expresa cuáles son sus intereses y los venezolanos tienen derecho de defender su patrimonio y ver con quién pueden tener mejores relaciones comerciales.

Remesas en aumento

_Prácticamente las remesas son las que mantienen a Nicaragua.

Sí, 30% del producto interno bruto, uno de los porcentajes más altos de la de la región. Y eso es por diseño. Porque Ortega provocó la inmensa salida entre 12% y 13% de la población desde el 2021 y diseñó una política para que la gente se vaya del país, muchos de ellos opositores, y que manden el dinero a Nicaragua. Eso es lo que los mantiene, porque no hay nada en término de inversión extranjera directa, nuevas inversiones en empresas de alta tecnología, generación de empleo, valor agregado o exportaciones.

Nicaragua sigue siendo un país pobre, con una economía pequeña. Es cierto, ha habido un crecimiento económico, pero muy modesto en comparación al enorme potencial que tiene este país.

_Tienen una inflación muchísimo más baja que la de Venezuela.

Casi todos los países de América Latina tienen la inflación más baja que Venezuela. Nicaragua tiene una inflación más alta que el resto de las naciones centroamericanas. La gente cuando está en sus países no compara con otras naciones, sino compara la cajilla de huevos de cómo está ahorita y cómo estaba hace una semana y no cómo está en Venezuela. Entonces, la inflación es más localizada.

Poder estar en mi país

­_En lo personal, ¿qué siente con una eventual transición, en la que pueda recobrar la nacionalidad en papel?

Sí, realmente es tanto lo que nos han quitado. Nos han quitado la nacionalidad en papel, que realmente es lo que menos me quita el sueño, porque uno sigue siendo nicaragüense. Hay problemas logísticos, pero no es lo que más me preocupa, lo que más preocupa es estar fuera del país, fuera de los seres queridos.

En lo personal, la prioridad es poder regresar, poder abrazar a los seres queridos, poder estar en mi tierra de la cual fui expulsado y restituir todos mis derechos, para ejercer la política, mi derecho a la ciudadanía, mi derecho a la propiedad, mi derecho a la libertad, a la libertad de expresión, de asociación, de libertades políticas, pero principalmente poder estar en mi país.

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