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ENTRE LA ANGUSTIA Y LA ESPERANZA

Los cubanos varados en Costa Rica esperan una resolución esta semana

La reunión extraordinaria de cancilleres de la región podría resolver la crisis de refugiados si Nicaragua decide apoyar la gestión

SAN JOSÉ.-JOSUÉ BRAVO
Especial

Aún con la asistencia humanitaria costarricense, que además busca transmitirles tranquilidad, cientos de cubanos han incrementado su desesperación con el paso de los días que llevan varados en Costa Rica. Ruegan que en la reunión regional de cancilleres de este martes, en El Salvador, se encuentre la mejor salida posible que les permite continuar su viaje migratorio hacia Estados Unidos.

Imágenes de un albergue en un colegio de La Cruz, Guanacaste, 20 km al sur de Peñas Blancas. (CORTESÍA DE ESDREY ROURA)

El pasado domingo, un día después de que el Gobierno costarricense asistió con conciertos de música y libros a unos 2.000 cubanos ubicados en albergues en el Cantón de La Cruz y la frontera de Peñas Blancas, el clamor de los refugiados sigue siendo una pronta salida que los lleve a su a buscar su sueño americano, si es posible, de la manera más expedita y al menor costo.

“Estamos agradecidos con todas las atenciones del Gobierno de Costa Rica, pero estamos traumados, mi esposa aún no pude dormir bien porque nadie se imagina lo que es enfrentarse a un ejército. Es un trauma que en mi caso va a morir conmigo”, relató Lázaro Fernández.

Este cubano de La Habana, ubicado en uno de los albergues de La Cruz, Guanacaste, relata en voz alta el mal momento sicológico que aún vive desde la tragedia ocurrida el domingo 15 de noviembre, cuando, luego de cruzar de modo irregular a Nicaragua, fueron devueltos a la fuerza por el Ejército y la Policía Nacional nicaragüense.

“Sólo buscamos libertad. No queremos dejar nuestra tierra pero tampoco queremos a ese gobierno en nuestro país, que nos ha engañado por más de 50 años. Queremos libertad, donde podamos decir lo que queramos y comprar las cosas que podamos sin que el vecino nos denuncie”, relató el cantante y percusionista, quien dijo haber viajado por Europa como músico sin que su vida haya mejorado por las malas políticas del Gobierno de los Castro que mantienen sumida a la isla en la miseria.

La incertidumbre de Eduardo Pedroso, otro cubano que se ganaba la vida como taxista en La Habana, es enorme, dado que sólo tiene 20 dólares en su bolsillo y, aunque siente agradecimiento por todas las atenciones de los costarricenses, considera que siempre hay necesidades adicionales que solventar, mientras están albergados en un país con un costo de vida elevado.

“Yo no sé qué va a pasar conmigo, con todos nosotros. Siempre hay cosas que comprar y por el costo de vida 10 dólares no valen mucho aquí. Con 200 pesos cubanos (8 dólares), que paga el Gobierno al mes, no se puede vivir en Cuba. Y no sé cómo podré llegar a Estados Unidos”, relató.

Costa Rica continuó el domingo organizando actividades recreativas a los cubanos albergados, brindando alimentación, asistencia sicológica y médica a todos aquellos que lo requieran.

Como buenos cubanos, unos aprovecharon la jornada dominical para practicar béisbol, otros futbol, asistir a misa o transitar por la comunidad de La Cruz.

Grupos desde San José han llegado a los albergues para asistirlos, incluidos miembros de la comunidad cubana. “El tiempo pasa más rápido con estas actividades y uno trata de estar en calma, a la espera que esta semana, en la reunión de los países, se llegue a un acuerdo que sea lo más económico y rápido para que nosotros continuemos nuestro viaje”, dijo Esdrey Roura Olivera, un ganadero cubano.

“De sencillo no tiene nada todo esto. No es fácil buscar una solución, pero confiamos en las capacidades de los gobiernos para dialogar. Sabemos que Nicaragua y Cuba no están a favor nuestro, pero por suerte no son mayoría”, añadió Olivera.

En medio de la desesperación, hay cubanos que siguen intentando cruzar a Nicaragua con ayuda de coyotes o traficantes de personas, a sabiendas que otros en la misma condición lo han intentado y tan sólo han logrado, en muchos casos, perder el dinero y exponerse al peligro, porque la Policía y el Ejército nicaragüense los captura y los devuelve a Costa Rica.

Este sábado, unos seis cubanos que llevaban varios días intentando ingresar a Nicaragua, volvieron a los albergues porque fueron descubiertos por las autoridades nicaragüenses. Los coyotes cobran hasta 150 dólares sólo por cruzar la frontera.

Según la directora general de Migración y Extranjería de Costa Rica, Kathya Rodríguez, al sábado 21 de noviembre Costa Rica había otorgado 2,837 visas extraordinarias de tránsito a cubanos que ahora son de 15 días.

Ello significa que de las 1,587 dadas en Paso Canoas, frontera con Panamá, desde el pasado 14 de noviembre y 252 más de cubanos que no pudieron pasar a Nicaragua, vía deportación, significa que 1,000 cubanos ingresaron a Costa Rica desde territorio panameño, lo cual refirma la apertura costarricense de regularizar a los migrantes de la isla, una vez que pongan pie su territorio.

Rodríguez no quiso adelantar la propuesta específica que hará su país en la reunión de cancilleres, en la que participarán 11 países de la ruta, incluida Cuba, pero sin Estados Unidos, el gran ausente.

El canciller de Costa Rica, Manuel González, había mencionado desde la semana pasada que es urgente solucionar de forma "integral" el problema migratorio de los cubanos.

"Estas personas vienen en situación irregular, al amparo de mafias de tráfico de personas, y ponen en riesgo sus vidas en condiciones deplorables en un tránsito de miles de kilómetros. Como estados debemos abordarlo integralmente", afirmó.

De cualquier manera, a Costa Rica le urge encontrar una salida pronta a la crisis con los casi 3.000 cubanos que tiene varados en su territorio, y para eso debe trabajar con los países que conforman la ruta, la larga y peligrosa travesía, que se realizaba sin el reconocimiento explícito de los países involucrados.

Un peligroso itinerario que, según las autoridades de Costa Rica, le cuesta a cada cubano entre 7.000 y 15.000 dólares, aunque cada cubano entrevistado considera que la cifra es menos. Unos llevan 3.000 dólares, mientras otros portan un poco más si viajan con familiares.

Pero ese dinero queda en poder de las bandas de coyotaje e incluso de algunas autoridades durante la travesía.

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