Los resultados de la participación en la votación para designar a los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) impueta por Nicolás Maduro, contradicen los datos de procesos internos electorales del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), y marcan una amplia diferencia entre las proyecciones de votación y las estimaciones de asistencia a las urnas realizadas por firmas independientes durante la jornada de votación.
A falta de datos concretos sobre votos nulos y cantidad de votos recibidos por los aspirantes no relacionados directamente con el partido oficial la cifra preliminar de participación de 8.089.329 electores (41% del Registro Electoral) anunciada por Tibisay Lucena constituye uno de los mejores comportamientos electorales del chavismo, solo a la par de la votación conquistada por Hugo Chávez en el año 2012 cuando 8.191.132 personas sufragaron avalando su reelección.
Si se considera que todas las personas que participaron en la elección de este domingo lo hicieron para apoyar a Nicolás Maduro. Sin embargo, un Presidente que en este momento tiene una percepción negativa de 80% de los ciudadanos (según las última encuestas de Datanálisis, Datincorp y Delphos) sorpresivamente logró aumentar en 583 mil sufragios el apoyo que tuvo en las urnas, cuando fue electo en abril del año 2013 con 7.505.338 votos.
El anuncio del CNE también contrasta con la votación obtenida por los candidatos del Psuv en las elecciones parlamentarias del año 2015. En esencia, la mayoría de los aspirantes a integrar la Asamblea Nacional Constituyente fueron candidatos en los últimos comicios parlamentarios. En comparación a este proceso los candidatos del Psuv aumentaron en 2.466.485 sufragios su apoyo electoral.
En los días previos a la jornada de elección a la ANC la encuesta del mes de julio de la firma Datanálisis indicaba que 12,6% de los ciudadanos estaban muy dispuestos a votar, mientras 12,5% decían estar algo dispuestos. Según estos resultados el mejor escenario de participación en la elección rondaba 4.850.000 electores (25% del RE). El escenario de Datanálisis era similar a los resultados publicados por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad) en donde se concluía que 12% de la población estaba muy dispuesto a sufragar.
Los datos anunciados por el CNE también contrastan con dos mediciones independientes de participación realizadas durante la votación del 30 de julio.
Según el estudio de Ucab-Ratio para las 5:00 pm del día domingo habían sufragado 2.262.000 electores (12% del RE), mientras la firma Torino Capital calculaba una participación mínima de 3.111.807 electoral y una concurrencia máxima de 4.086.309 votantes. En este sentido la estimación de Torino Capital se centraba en proyectar una participación media de 3.600.058 ciudadanos (18% del RE).
Flexibilizados todos los controles
Para cumplir con la exigencia de Maduro de realizar la votación de la Constituyente el 30 de abril el CNE dejó de ejecutar 70 de las 100 fases que se desarrollan en Venezuela para organizar una elección. Entre las omisiones se encuentran aspectos técnicos y lapsos legales.
Desde el punto de voto técnico el CNE dejó de ejecutar 14 de las 19 auditorías que se realizan al sistema de identificación biométrica de votantes, plataforma de votación, escrutinio, totalización y transmisión de resultados. Entre las omisiones del CNE también destaca no haber permitido que se auditara el registro de votantes.
Sin embargo, el sorprendente resultado de participación (en un evento en donde la oposición no presentó candidatos) puede ubicarse en la flexibilización de los controles de identidad de los votantes.
Tradicionalmente en Venezuela se habilitan 42 mil mesas de votación, no obstante para este proceso el CNE solo desplegó 24 mil mesas. La reducción en la cantidad de mesas afectó el funcionamiento del Sistema de Autenticación Integrado (SAI) un dispositivo de identificación biométrica que evita que un ciudadano sufrague en más de una ocasión en una misma mesa de votación (con su misma identidad o usurpado la identidad de otro ciudadano). Además la auditoría posterior de este sistema permite identificar (al compararse las huellas registradas por el sistema) si una persona ejerció votó en más de una ocasión. En las últimas elecciones parlamentarias en la auditoría de huellas posterior se concluyó que solo siete personas habían votado en más de una ocasión.
Aunque el dispositivo se empleó en la votación del 30 de julio, el exceso de electores por mesa imposibilitó que pudiese realizar una verificación (o comparación 1:1) de las huellas de los votantes.
Por lo tanto la posibilidad de votar en más de una ocasión se magnificó. Especialmente en un proceso en el que no existe certeza de quienes ocuparon los cargos de miembros de mesa y en donde no se permitió la presencia de observadores nacionales, y los candidatos inscritos no solicitaron la acreditación de testigos en ninguna de las fases del proceso.
Antes de anunciar el resultado de la votación a la ANC 70% de los venezolanos calificaban de mal la gestión del CNE.