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NICARAGUA

Oposición en Nicaragua cobra fuerza tras ley de EEUU contra Daniel Ortega

Los nicaragüenses anticipan que no reconocerán las elecciones próximas por el cúmulo de violaciones en que ha incurrido el Gobierno sandinista
Por JOSUÉ BRAVO

MANAGUA.- La oposición política en Nicaragua, alimentada por una propuesta de ley aprobada en el Congreso de Estados Unidos, que podría ser pronto avalada por el Senado estadounidense y que castiga al Gobierno de Daniel Ortega, ha elevado el tono para exigir se posponga o anule las elecciones nacionales y legislativas de noviembre próximo mediante un referéndum, o que se convoque a un diálogo nacional para enderezar el rumbo que lleva el país.

“Nosotros consideramos que estas elecciones no deben de darse porque el resultado de estas elecciones no va a legitimar a las autoridades que salgan”, señaló Carlos Noguera, exdiputado presidente del parlamento de Nicaragua, al terminar un encuentro con líderes de la política y la sociedad civil, que buscan crear un Frente Amplio Opositor para frenar que Ortega sea reelegido por cuarta vez.

Luego añadió: “A nuestro juicio, que en vez de hacer elecciones el 6 de noviembre, hagamos un referéndum nacional, en donde el pueblo autorice un período de transición, que puede ser de seis meses, ocho meses, de un año para legalizarlo. El pueblo es el soberano, por lo tanto, el pueblo puede legitimar”.

Zarpazo de la democracia

De esta manera, Noguera anticipó que la oposición en Nicaragua no reconocerá las elecciones próximas por el cúmulo de violaciones que ha incurrido Ortega, tanto desde el Gobierno como en el proceso mismo, al controlar la Corte Suprema de Justicia, el Parlamento y el Consejo Supremo Electoral.

Según señalan sus opositores, el último zarpazo a la democracia fue haber eliminado del grupo de magistrados de la Corte a la representación legal del Partido Liberal Independiente (PLI), a sus reales opositores, para darle el puesto a un miembro de ese partido que, según sus detractores, es aliado del “orteguismo”.

Así mismo, sus diputados leales destituyeron a 28 legisladores que eran parte de la antigua fracción del PLI y no se plegaron a las decisiones de Pedro Reyes, el nuevo presidente del partido a quien Ortega le dio la representación legal.

La dinastía familiar

La oposición también recuerda cómo Ortega nombró como su candidata a la vicepresidencia a su esposa (compañera leal como le llama) Rosario Murillo, quien de hecho funge como primer ministro de su gobierno. Aunque la constitución nicaragüense no la inhibe de optar por esa candidatura, los contrincantes lo interpretan como la instauración de una dinastía familiar con un partido en el gobierno, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que controla el actual mandatario, su familia y allegados.

La oposición se ha resquebrajado

Por otra parte, los estudiosos de la sociedad nicaragüense creen que la oposición nicaragüense se ha resquebrajado, no solo por el llamado “el maquiavelismo político de Ortega”, sino por sus divisiones internas.

El grupo aglutinado a Eduardo Montealegre, quien durante varios años lideró la lucha anti Ortega en Nicaragua, depuró una coalición al expulsar el movimiento al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y a otros grupos liberales, a fin, según sus propios críticos, de satisfacer al actual mandatario y otorgarle una personería jurídica como partido político.

El MRS, sociedad civil y otros grupos liberales opositores que se niegan a cualquier posibilidad de acuerdo con Ortega, hacen esfuerzos para crear el Frente Amplio Opositor en Nicaragua, un movimiento que aglutinaría a todas las fuerzas del país con el objetivo de hacer una lucha frontal para sacar al actual gobierno del poder.

Eso sí, liberales afines a Montealere y los grupos liderados por el MRS han incrementado la lucha contra la llamada farsa electoral, en la cual participan el FSLN con Ortega y Murillo como candidatos, y otros pequeños partidos políticos sin fuerza, algunos con candidatos a diputados con antecedentes de corrupción, que solo le hacen el juego político al sandinismo en su intento por legitimar las elecciones del 6 de noviembre, y un sistema electoral viciado, sin independencia..

Sobre esta situación, el exdiputado liberal Eliseo Núñez planteó: “Aquí la mayor amenaza que tenemos es que se celebren elecciones en las actuales condiciones, por lo tanto, el objetivo que tenemos los opositores es seguir sumando voces, fortalecer las voces contra el fraude electoral del próximo 6 de noviembre”.

Asimismo, la presidenta del MRS, Ana Margarita Vijil, expuso a la prensa del país: “Para desconocer la farsa electoral, desconocer cualquier intento de pacto y de legitimación a Daniel Ortega y recuperar el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a las autoridades y por eso estamos trabajando en la unidad de la oposición”.

Ley Nica Act

Hace aproximadamente dos semanas, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Nica Act, una ley que, si es finalmente aprobada por el Senado y el Presidente de EEUU, obligaría al país norteamericano a votar en contra de préstamos a Nicaragua en organismos internacionales, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, cuyas sumas anuales superan los 250millones de dólares.

Al disminuir esos créditos, Nicaragua se sumiría en una crisis económica por afectaciones a las inversiones públicas de infraestructura, que a su vez alientan la inversión privada, importaciones, exportaciones, inversión extranjera y otros aspectos.

Esta ley indica que Estados Unidos no se opondría a tales préstamos siempre y cuando Ortega restituya la democracia en Nicaragua.

La ley ha desatado todo un cisma políticos político en Nicaragua y temores sobre el futuro económico, pero Ortega no se ha pronunciado al llamado de opositores de suspender o posponer elecciones y convocar a un diálogo nacional, ni sobre restituir la democracia en el país.

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