MANAGUA. Según se aprecia en estos días en Nicaragua, todo parece indicar que mientras el Gobierno de Daniel Ortega cierra el paso a la migración irregular que transita por el país, abre las puertas a políticos centroamericanos cuestionados por corrupción.

En Managua se encuentra Mauricio Funes, el expresidente salvadoreño (1999-2004), que es acusado por la fiscalía de su país por enriquecimiento ilícito, malversación, influencias y hasta de lavado de dinero.

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De acuerdo con el Ministerio Público de El Salvador, Funes está en Nicaragua tramitando asilo político, pero el expresidente salvadoreño desmintió esta afirmación en su cuenta de Twitter, al asegurar que se encuentra por razones de trabajo en territorio nicaragüense.

Por otra parte, el expresidente del Parlamento de Guatemala, Luis Rabbé Tejada, también se encuentra en Nicaragua, según la televisión de su país.

Tejada fue identificado por ciudadanos guatemaltecos mientras compraba en un supermercado de Managua, quienes luego enviaron fotografías a la televisora Guatevisión.

La Corte Suprema de Justicia de Guatemala retiró la inmunidad a Rabbé Tejada, quien es señalado por el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) de contratar “plazas fantasmas”, mientras fungía como presidente del Parlamento en 2015.

Acorde a los informes, Rabbé Tejada está vinculado a Ángel González, el empresario televisivo mexicano, quien aparentemente los está protegiendo mediante sus allegados en Nicaragua.

La paradoja de Nicaragua la simboliza Nilamar Alemán Mora, una maestra de 54 años originaria de La Peña Rota, frontera con Costa Rica, que actualmente está en prisión preventiva y es acusada por un supuesto tráfico de personas.

La maestra protegió en su casa a Neohamo Zephirin, una migrante congoleña que arribó desde Costa Rica y se encontraba hambrienta y desesperada, necesitada de ayuda para su hija de diez meses de edad que sufría de una severa pulmonía.

La inmigrante, de 27 años de edad, debió abandonar un grupo de 50 migrantes africanos y haitianos que transitaban por Nicaragua, luego de estar varados en el norte de Costa Rica, ante el blindaje que mantiene el Gobierno de Ortega contra ellos.

Alemán fue detenida en el puesto fronterizo de Las Manos, el sábado 13 de agosto, cuando, según la Policía, trataba de facilitar la salida hacia Honduras de Zephirin y su hija.

La maestra también es acusada de falsificar cédulas de identidad para pasar a niños, niñas y adultos de un país a otro, delito que es grave, según el Ministerio Público.

La Fiscalía presentó pruebas, como una cédula de identidad nicaragüense, que según la migrante congoleña la poseía antes de llegar a la casa de la profesora, ya que un coyote se la vendió por 600 dólares.

No obstante, las autoridades nicaragüenses acusan a la maestra de falsificar el documento.

A la maestra la Policía le encontró dinero en efectivo, entre dólares americanos y córdobas Nicaragüenses, pero su abogado defensor, Cristian Saldaña, explicó que Alemán sólo esperó su pago como docente para ayudar a cruzar a la migrante.

“Este es el típico caso de un personaje caritativo de pueblo, donde en un gesto de humanidad mi defendida ayudó a la muchacha extranjera que, con su hija en brazos, llegó sola a las 2:00 a.m. el 7 de agosto a su casa a pedir ayuda luego de andar largas distancias, bajo lluvia, con su hiña de 10 meses enferma de neumonía”, dijo el abogado Saldaña en una audiencia preliminar al juicio.

La detención de esta docente y la negativa del Gobierno de Ortega de permitir el paso de africanos, asiáticos y haitianos, ha provocado la protesta de pobladores de San Juan del Sur.

“¡Libertad, libertad, para la profesora Nila Mar!”, han gritado pobladores de este municipio de la Costa Pacífica de Nicaragua, mientras recordaban que Alemán es una docente destacada y militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el partido que controla Ortega junto con su familia y allegados.

La actitud estatal contra esta docente ha generado el repudio de nicaragüenses que no comulgan con el Gobierno sandinista, sobre todo en redes sociales.

Incluso reclaman cómo pueden encarcelar a una humilde profesora por ayudar a una migrante y su hija, mientras Byron Jeréz, el antiguo recaudador de impuesto del Gobierno de Arnoldo Alemán (1997-2002), es candidato a diputado luego de ser condenado por corrupción y más tarde absuelto por la justicia nicaragüense.

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