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CUBA

Opositores de la isla encuentran desacertadas las acciones del grupo Clandestinos

Activistas consultados no creen que mancillar la imagen del apóstol sea una buena estrategia para mostrar desacuerdo con el régimen porque lo consideran un agravio a una figura del apóstol de la independencia cubana
Por IVÁN GARCÍA

ESPECIAL
@DesdeLaHabana

LA HABANA. Pregunte por José Martí a cualquier cubano y prepárese a recibir respuestas triviales. La gente enciende el piloto automático y responde con una plegaria revolucionaria cargada de expresiones trilladas.

Y es que uno de los más destacados políticos, escritores, poetas y ensayistas que tuvo Cuba en el siglo XIX, aburre a un segmento numeroso de las generaciones de cubanos más jóvenes. El Martí que conocen es una consigna política. Es la construcción de una narrativa patriótica chapucera.

Es la imagen de un tipo que nunca sonreía, que dicen era perfecto y siempre lo han visto con un sencillo traje negro. Para la dictadura castrista, Martí es un perfecto comodín. Utilizan frases suyas a la carta.

Lo mismo en un torneo de boxeo, que en un evento de botánica o un taller de marxismo. Da igual. Martí sirve para todo. Fidel Castro lo etiquetó como autor intelectual de su asalto a un cuartel militar en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953, aprovechando que se celebraba el centenario del natalicio del apóstol de la independencia.

A partir de 1959, la propaganda castrista comenzó a vender a Martí como el precursor de su autocracia.

Es de buen gusto aprenderse de carretilla una frase cualquiera de José Martí. Tener sus obras completas en el librero de tu casa. Reconocerse martiano envía un mensaje de líder responsable, humanista y demócrata.

En el terreno político, todos se pelean por su ideario, sean del régimen, la oposición o el exilio. Es el ídolo de unos y otros. Un prócer que está por encima del bien y el mal. Dios primero, luego Martí.

Por estos días, un dudoso grupo autodenominado Clandestinos, nombre calcado del filme homónimo de Fernando Pérez que glorifica al Movimiento 26 de julio, organización que hoy sería clasificada de terrorista, comenzó a vandalizar bustos del Apóstol en La Habana y en otras provincias. Casi nadie los aplaudió. Los voceros del régimen desenfundaron su inventario de nacionalismo barato. Y los opositores y periodistas independientes más ilustrados también condenaron que Martí fuera mancillado con sangre de cerdo.

El opositor Manuel Cuesta Morúa considera que Clandestinos y el uso de la imagen de Martí como parte de sus herramientas y su intención de influir en el debate público por la democracia en Cuba tiene varias lecturas: “Pienso que Clandestinos es sugerente, tanto ética como estéticamente, con un sentido del momento llamativo, sobre todo porque retoman justamente el nombre de una película e intentan rescatar la mentalidad y el tipo de acción de un movimiento que tuvo su impacto un años antes de que triunfara la revolución de Fidel Castro. Y ese uso de la historia, para la historia y contra la historia es bastante interesante. Luego tienen una muy buena imagen estética, que indican que son jóvenes modernos, pues el uso de máscaras, imitando a los personajes del serial español Casa de Papel, es también una manera muy imaginativa de proyectarse frente al público tratando de atraer a gente de su generación”.

Pero Cuesta Morúa opina que no hicieron un buen debut en la manera que utilizaron a José Martí. "Yo podría entender que su propósito era el de la desmitificación de una figura tan importante, que ha sido culpada de cualquier cosa y colocada como fuente de futuro en un sentido que él nunca lo imaginó. La idea de que Martí es el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada no tiene nada que ver con la visión ética y republicana de José Martí. Pero no supieron incorporarlo a la discusión sobre la lucha por un cambio democrático en Cuba, porque ese nacionalismo suave que siempre representó el proyecto martiano, fue un nacionalismo integrador, que incluye a los adversarios de su propia ideología. En medio de esa recuperación de un Martí para un nuevo enfoque, un nuevo nacionalismo, aparece Clandestinos mancillando su imagen y su figura simbólica. Y con ello, por supuesto, han enajenado a un montón de personas que podrían haber sido simpatizantes de ese grupo desde su inicio”.

Reinaldo Escobar, reconocido periodista independiente y jefe de redacción del periódico digital 14ymedio, cree que entre las muchas acciones que pueden realizarse a favor de la democratización de Cuba, la idea de echarle sangre a los bustos de José Martí no le parece la más feliz. “Prueba de eso es que ha sido utilizada por el gobierno para desacreditar a la oposición, exponiéndola como irrespetuosa con un símbolo de todos los cubanos. Para colmo, los [supuestos] autores confesos son señalados como consumidores de drogas y pagados desde el exterior. En lo personal elijo dar la cara para decir lo que pienso”.

Luis Cino, brillante cronista y reportero sin mordaza, afirma que el grupo Clandestinos le resulta muy sospechoso. “Sabiendo que José Martí es venerado por la mayoría de los cubanos, ¿a quién se le ocurriría ultrajar los bustos de Martí? Eso a quien ha servido es al régimen para presentarse como el reivindicador de Martí y a la oposición como antipatriota. Este clima patriotero pudiera dar paso a una nueva ola represiva”, señala Cino y añade:

“Sé que existen ignorantes que le hacen rechazo a Martí por la manipulación que ha hecho el régimen de su ideario, diciendo de fue inspirador de Fidel Castro. Si fuera así, se hacen poco favor, enajenan a gran parte de la población. No me convencen las explicaciones de que pretenden combatir la manipulación castrista de Martí. Más bien lo que han hecho es regalárselo al régimen para su show. Si no, es una operación de bandera falsa de la Seguridad del Estado, mira como le están sacando provecho”.

A pocos días del 167 aniversario del nacimiento del hijo de Mariano Martí y Leonor Pérez en una pequeña casa de madera en el corazón de antigua La Habana, su ideario sigue siendo rehén de tramposos y manipuladores. Para muchos cubanos, el auténtico José Julián Martí y Pérez está por descubrirse.

No se puede pretender la democracia en Cuba ultrajando a su Héroe Nacional.

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