Panamá dio este lunes un paso diplomático de alto simbolismo al ofrecer formalmente su territorio como sede neutral para facilitar un eventual diálogo entre Estados Unidos y el régimen de Cuba, una iniciativa que busca reactivar canales de comunicación marcados por décadas de confrontación política.
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Panamá se ofrece a mediar entre EEUU y Cuba para un diálogo político
Según explicó el canciller panameño Javier Martínez-Acha Vásquez, La Habana ya aceptó la propuesta, mientras que Washington aún no ha confirmado
El anuncio fue hecho por el canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, durante la conferencia de prensa previa a la inauguración de la 56ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se celebra en Ciudad de Panamá hasta el 24 de junio.
“Panamá se ofreció como un país donde ese diálogo podría tener lugar basado en igualdad y respeto mutuo”, afirmó el jefe de la diplomacia panameña. Según explicó, La Habana ya aceptó la propuesta, mientras que Washington aún no ha confirmado su participación, aunque considera la posibilidad.
La oferta, que aún no cuenta con una agenda concreta ni fecha determinada, introduce la posibilidad de que Panamá sirva como terreno neutral en una de las relaciones bilaterales más complejas del hemisferio.
Martínez-Acha subrayó que el objetivo de la mediación sería propiciar entendimientos que permitan “concesiones” para favorecer avances económicos y políticos graduales en Cuba.
“Podemos incentivar que el diálogo culmine en un entendimiento y en concesiones que permitan que la sociedad cubana avance hacia un progreso del siglo XXI, hacia una apertura económica y hacia un proceso político que poco a poco satisfaga los intereses de los cubanos”, sostuvo.
El canciller reconoció, sin embargo, la opacidad histórica de la relación entre ambos países. “Es una relación bilateral donde ocurren cosas que ni usted ni yo conocemos”, advirtió.
La propuesta panameña se produce en un contexto de creciente tensión. En enero de este año, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que calificó la situación en Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos. Posteriormente, el 1 de mayo, Washington amplió las sanciones contra entidades y funcionarios del régimen, incluyendo al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
A pesar de ese endurecimiento, en marzo el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente la existencia de contactos iniciales entre funcionarios de ambos países para explorar posibles entendimientos. Trump afirmó entonces que un acuerdo con Cuba podría llegar “muy pronto”.
Más allá del ofrecimiento de mediación, la iniciativa de Panamá se cruza con un asunto de interés directo para su política exterior: la situación de siete ciudadanos panameños detenidos en Cuba desde febrero, acusados de propaganda contra el orden constitucional.
Las detenciones ocurrieron tras la aparición de grafitis con mensajes antigubernamentales y referencias favorables a figuras políticas estadounidenses. Tres mujeres fueron liberadas en abril luego de gestiones diplomáticas panameñas, pero siete hombres permanecen encarcelados en Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado cubano.
Martínez-Acha confirmó que su despacho continúa gestionando el caso y mantiene contactos con las autoridades cubanas para garantizar el debido proceso y la protección de los detenidos.
De hecho, el canciller viajó a La Habana a finales de marzo y sostuvo reuniones con Miguel Díaz-Canel y con el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, en lo que considera parte de una estrategia de diplomacia activa.
Venezuela
En paralelo, Panamá reiteró durante la Asamblea su posición sobre Venezuela. Martínez-Acha reafirmó que su gobierno reconoce a Edmundo González Urrutia como presidente electo y defendió la necesidad de respetar la voluntad expresada en las urnas.
“Para que Venezuela sea insertada en la comunidad latinoamericana debe tener un gobierno respaldado en los votos”, señaló.
La Asamblea General de la OEA reúne este año a 34 ministros y viceministros de Relaciones Exteriores, junto con enviados especiales y representantes de organismos internacionales. Para Panamá, el foro es también una oportunidad de volver a ubicarse como un centro estratégico y recuperar un papel histórico como sede de negociaciones en América Latina.
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FUENTE: Martí Noticias / Cancillería de Panamá
