MIAMI.— El pueblo de Morón, en la provincia cubana de Ciego de Ávila, recibió este sábado el Premio Libertad Pedro Luis Boitel 2026, en reconocimiento a la valentía mostrada por sus habitantes durante las protestas de marzo pasado contra los apagones, la escasez y la falta de libertad.
Valiente pueblo de Morón recibe en Miami Premio Libertad Pedro Luis Boitel 2026
La distinción reconoció el valor de quienes protagonizaron una de las protestas más contundentes registradas recientemente contra el régimen cubano; Gerardo González recibió el galardón
La distinción fue entregada en el Big Five Club de Miami durante un concurrido “desayuno patriótico” organizado por la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), al que asistieron activistas, dirigentes opositores, representantes de organizaciones del exilio y defensores de los derechos humanos.
Gerardo González, líder municipalista cubano, recibió el premio en representación de la comunidad de Morón. La entrega estuvo a cargo del rapero contestatario cubano Raudel Collazo.
“Me siento muy orgulloso de mis compatriotas en Morón, porque ellos fueron los valientes que realizaron ese magnífico acto. Espero que se repita pronto en nuestra ciudad. Para Cuba lo que viene es libertad, libertad y libertad”, afirmó González.
Una protesta que trascendió las fronteras
El galardón recuerda las manifestaciones registradas el 13 de marzo de 2026, cuando residentes de Morón salieron a las calles después de prolongados apagones, en medio de la falta de alimentos y el deterioro de las condiciones de vida.
Los participantes recorrieron diferentes vías con cacerolas y consignas, pasaron frente a la estación policial y posteriormente se concentraron en los alrededores de la sede municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Durante la protesta, parte del mobiliario de esa instalación fue retirado y quemado en la vía pública. Las autoridades cubanas reportaron daños materiales y arrestos, mientras organizaciones independientes denunciaron el uso de la fuerza y otras acciones represivas contra los manifestantes.
Orlando Gutiérrez-Boronat, coordinador de la ARC, estableció una relación entre el desafío protagonizado por los habitantes de Morón y el legado de Pedro Luis Boitel, dirigente estudiantil y preso político que murió en 1972 después de una huelga de hambre.
“Morón es la expresión actual de ese espíritu de lucha, patriotismo y fe en una Cuba mejor; una patria de respeto y libertad. Morón representa a Boitel y Boitel representa a Cuba”, afirmó Gutiérrez-Boronat.
El dirigente de la ARC sostuvo que la protesta, difundida internacionalmente, encarna el ejemplo y el sacrificio de Boitel. También envió un mensaje directo a los habitantes del municipio cubano.
“Tenemos el honor de decirle al pueblo de Morón que estamos conscientes de su valentía, que los queremos y que estamos con ustedes”, expresó.
“El pueblo no soporta más”
El rapero Collazo interpretó lo ocurrido en esa localidad de Ciego de Ávila como un reflejo del creciente descontento existente en diferentes zonas de Cuba y como una advertencia sobre la posibilidad de que se produzcan manifestaciones similares.
“Lo que vimos en Morón fue una muestra a pequeña escala de lo que puede ocurrir en la isla en cualquier momento. Fue un acto de insubordinación, resistencia y rebeldía total contra el régimen, el Partido Comunista y la dictadura”, declaró el artista contestatario a DIARIO LAS AMÉRICAS.
A su juicio, las precarias condiciones que atraviesan los cubanos y el desgaste acumulado después de décadas de control político podrían llevar a que episodios como el de Morón se reproduzcan en otros lugares.
“Lo sucedido en Morón refleja de forma muy clara el ánimo del cubano hoy por hoy. El pueblo no soporta más la alienación, la humillación y el desgaste generado por el régimen de La Habana”, agregó.
René Bolio, presidente de la Comisión Justicia Cuba, llevó el análisis hacia los retos de una eventual transición política. Según explicó, las organizaciones del exilio deben prepararse en materias económicas y jurídicas, con especial atención a los mecanismos de justicia.
“No se puede construir una nueva Cuba basada únicamente en el olvido o en la impunidad. Se debe responsabilizar a quienes causaron estos graves daños”, afirmó Bolio.
El también presidente de la Comisión de Derechos Humanos de México sostuvo que se encuentran identificados responsables de asesinatos, desapariciones, torturas y persecuciones cometidas durante más de seis décadas. Consideró que el esclarecimiento de esos hechos no debe entenderse como un obstáculo para la reconciliación.
“Para avanzar hacia la unidad y una verdadera reconciliación, es imprescindible construir la nueva Cuba sobre bases sólidas de justicia”, remarcó.
Un llamado a la unidad
Sylvia Iriondo, sobreviviente del ataque contra las avionetas de Hermanos al Rescate y una de las voces más representativas del exilio cubano, centró su mensaje en la necesidad de mantener la unidad entre quienes permanecen dentro de la isla y la diáspora.
“Resumo mi mensaje en cuatro pilares: perseverancia, entrega, sacrificio y compromiso. Esto ha caracterizado a nuestro exilio en la búsqueda de una unidad de propósito que, junto a nuestros hermanos en la isla, nos permita alcanzar la libertad por la que tanto hemos luchado”, dijo Iriondo a este diario.
La activista expresó su confianza en que el objetivo de alcanzar una Cuba libre puede concretarse y exhortó a concentrar los esfuerzos alrededor de ese propósito.
“Estamos cerca, es posible y lo vamos a lograr. Es un llamado a unirnos en torno a un objetivo único y claro: la plena libertad de Cuba, tanto para los de adentro como para los del exilio”, manifestó.
El galardón
El Premio Libertad Pedro Luis Boitel fue creado en 2001 por el Directorio Democrático Cubano y una coalición de organizaciones no gubernamentales de Europa Central y Oriental. La distinción reconoce anualmente a personas, movimientos o comunidades que se han destacado por su defensa de la democracia y los derechos humanos.
Boitel combatió las dictaduras de Fulgencio Batista y Fidel Castro. Encarcelado en 1961, murió el 25 de mayo de 1972 después de permanecer 53 días en huelga de hambre para denunciar las condiciones carcelarias y el trato contra los presos políticos.
Con la elección de Morón, los organizadores buscaron convertir el premio de este año en un reconocimiento colectivo a una comunidad que decidió desafiar públicamente al poder y cuya protesta se transformó en un nuevo símbolo de resistencia dentro de Cuba.
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