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Perú: Comicios dejan al país en un gran desconcierto
LIMA. - En medio de denuncias de fraude por parte del fujimorismo y con el izquierdista Pedro Castillo considerándose vencedor, Perú aún no conocía al ganador oficial del balotaje presidencial del 6 de junio debido a lo estrecho del margen de diferencia (0,4%) en favor de Castillo, pero que al cierre de esta edición todavía no era definitivo, aunque sí muy difícil de alcanzar para la derechista Keiko Fujimori.
En el proceso electoral para elegir al presidente para el lapso 2021-2026 participaron unos 18,7 millones de peruanos. Pero la minúscula diferencia entre ambos candidatos, de menos de 72.000 votos, configura un escenario de conflictividad social y dudas sobre la transparencia del sistema electoral en algunos sectores, que auguran un horizonte delicado tanto en el corto como en el largo plazo para Perú.
Keiko Fujimori y su partido, Fuerza Popular, afirmaron esta misma semana que hubo un “fraude en mesa” que habría sido orquestado por Perú Libre, el partido de Castillo, para impugnar las actas de votación donde Fujimori obtendría la mayor cantidad de votos, dijo la candidata.
“Ha habido una estrategia de parte de Perú Libre para distorsionar o dilatar los resultados que reflejen la voluntad popular”, advirtió Fujimori.
Para la firma consultora de riesgo Eurasia Group “una elección cerrada incrementará los riesgos sociales y de gobernabilidad”, al quedar el país dividido en dos, en una campaña que además fue muy polarizante entre dos extremos.
Según Eurasia “una porción de la población podría negarse a aceptar los resultados, particularmente si el margen de victoria es reducido y los resultados toman días en ser anunciados”.
El analista político y director de la firma de estudios de opinión Vox Populi, Luis Benavente, advierte que “la batalla legal y política ya está dada. Fuerza Popular no acepta los resultados y acusa de actas fraudulentas, algo grave”.
Este miércoles Fujimori anunció que su partido presentó recursos de nulidad ante el Jurado Nacional de Elecciones para 802 actas de todo el país, que equivalen a 200.000 votos que podrían ser retirados del conteo final.
Esta cifra de reclamos fue calificada como “extraordinaria” por el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Jorge Luis Salas, quien recordó que en la elección de 2016 se presentaron 26 solicitudes de nulidades. En ese entonces la propia Keiko Fujimori perdió en segunda vuelta por 0,24% o casi 42.000 votos con Pedro Pablo Kuczynski.
Benavente considera que “la batalla jurídica depende mucho de la argumentación del proceso que se dé, del sustento legal y las evidencias que se muestren”.
Otra arista jurídica, no relacionada directamente con el proceso electoral pero que enrarece aún más el ambiente, es que el jueves 10 de junio un fiscal solicitó se revoque la libertad condicional que se le dio a Keiko Fujimori dentro del juicio que se le sigue por presunto lavado de dinero, dentro del escándalo de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht, después de que trascendiera que Fujimori se habría reunido con uno de los testigos del caso.
Pronóstico neutral a largo plazo
Perú afronta una seria crisis económica y de salud por el COVID-19, que ha dejado más de 180.000 muertos y una contracción de 11,1% en la economía en 2020. Si a esto se suma el riesgo político y la inestabilidad social, se obtiene un pronóstico difícil y negativo para la sociedad peruana.
Eurasia considera que los riesgos de protestas continuarán aún después de que inicie el nuevo gobierno el 28 de julio. Y con la crispación política, los posibles esfuerzos de destitución del presidente podrían suceder si las condiciones económicas se deterioran o si surge algún escándalo político.
Si Castillo defiende su estrecha ventaja y alcanza la presidencia, cabe esperar un gobierno de izquierda. En consecuencia, su formación y el programa de gobierno de intervención estatal ha causado temores en los mercados.
La Bolsa de Valores de Lima borró esta semana todo lo ganado en 2021 y el dólar superó la barrera de los 4 soles, obligando al Banco Central a intervenir para contener el tipo de cambio.
Esto ocurrió pese a que desde el equipo de Castillo se aseguró hace pocos días que se respetaría la autonomía del Banco Central, y no se ejecutarían expropiaciones, controles de cambio o prohibición de importaciones.
“Perú Libre y Castillo se han presentado como un partido marxista leninista ortodoxo. Como eran los partidos en los años 60. Perú ya vivió ese modelo y fracasó”, aseguró Luis Benavente.
Indicó que “hace 50 años ese modelo económico tenía un sustento en la propuesta de la Cepal para América Latina, con modelos nacionalistas de sustitución de importaciones. Pero ahora el mundo ha cambiado, los países de regímenes estatistas como China o Rusia han optado por economías de mercado o mixtas “.
Para Eurasia, Perú tiene un pronóstico neutral a largo plazo, aunque muy cercano al terreno negativo, y consideran que Castillo “carece de un plan de gobierno definido y de un equipo fuerte”, con una presidencia en la que sus políticas tenderán a la izquierda.
Para Benavente la propuesta de Pedro Castillo y Perú Libre trae “caída de las inversiones, de la bolsa, la subida del tipo de cambio y del riesgo país; inflación, e incremento del déficit fiscal”.
Pero en caso de que Keiko Fujimori resultara vencedora, Benavente prevé que haya “cierta estabilidad y un freno en los indicadores negativos, pero a la vez un riesgo a futuro porque se asume que la bancada de Perú Libre en el Congreso tendría mucha hostilidad hacia el gobierno, y eso repercutirá en riesgos políticos e inestabilidad económica.
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