En la noche del sábado 17 de enero, Giselle, estudiante universitaria, caminaba rumbo a su apartamento en la barriada de Nuevo Vedado, y de pronto le llamó la atención ver todas las luces del Palacio de la Revolución encendidas. “Pensé que si está gente (del gobierno) trabaja hasta tan tarde un fin de semana es que hay malas noticias”. Al día siguiente, cuando leyó la prensa oficial, confirmó su sospecha.
Régimen cubano ordena el "estado de guerra" en un país arruinado
La economía interna está tan deprimida que el pasado año el régimen adoptó un programa de economía de guerra para intentar recuperarse
En un tono que pretendía ser solemne, el locutor del noticiero vespertino de la televisión estatal, anunciaba la reunión del Consejo de Defensa Nacional convocada “para analizar y aprobar los planes y medidas del paso al Estado de Guerra, como parte de la preparación del país bajo la concepción estratégica de la Guerra del Todo Pueblo”. Y concluía la información; “el General de Ejército Raúl Castro Ruz se mantuvo al tanto del desarrollo de la actividad, la que calificó como una buena y eficiente reunión”.
La dictadura verde olivo ya comenzó a cavar su trinchera. Intentan atornillarse en el poder mientras el país naufraga sin rumbo. Los números económicos y sociales de Cuba son tan malos que asustan.
Han emigrado más de dos millones de personas en los últimos once años. El envejecimiento poblacional, el mayor de América Latina, es una bomba de relojería. Los servicios básicos son un auténtico caos. Apagones de veinte horas, desechos que se acumulan en las calles y un segmento amplio de la población tiene que cocinar con leña o carbón por falta de gas licuado.
El turismo no crece a pesar que GAESA, el holding empresarial militar que controla el noventa por ciento de las divisas y los negocios más lucrativos, ha invertido más de 20 mil millones de dólares en los últimos quince años en la construcción de hoteles. Mientras República Dominicana en 2025 recibió once millones de visitantes, la Isla ni siquiera llegó a los dos millones.
La salud y la educación públicas, sectores que antaño fueron orgullo del castristmo, ahora son un desastre. Con producciones agrícolas e industriales que han descendido entre un 50 y un 80 por ciento, el régimen sobrevive de donaciones internacionales, de apropiarse del 90 por ciento de los salarios de médicos y profesionales que exportan y de ordeñar, como si fueran vacas, a los emigrados cubanos con ventas online de alimentos y bienes de primera necesidad a precios escandalosos.
La economía interna está tan deprimida que el pasado año el régimen adoptó un programa de economía de guerra para intentar recuperar los más de dos mil millones de dólares que, con la apertura de MIPYMES y el auge de agencias privadas que entregan las divisas en efectivo a sus usuarios, ya no se canalizaban por el sistema bancario estatal.
Charles, entrenador deportivo jubilado, dice que la noticia del Estado de Guerra no fue una sorpresa. “Desde el 1 de enero de 1959 Cuba se encuentra en Estado de Guerra. Esto es un remake del Período Especial. Aún peor, porque hay más hambre y los apagones sonmás extensos”.
Deborah, profesora de secundaria, señala que “después de la caída de Maduro y la alianza de Delcy y Cabello con los americanos han sacado del juego a los cubanos de Venezuela. Se terminó el petróleo gratis y los miles de millones de dólares que le tumbaron, primero a Chávez y después a Maduro. Los rusos los apoyan solo de palabra. Y China, cuando se acuerda, les envía un poco de arroz y paneles solares que se amontonan en sus almacenes. Y para de contar. Nadie va invertir en un país que no paga sus deudas. La etapa de guerrillas y subversiones se acabó. Y como el modelo no funciona y apenas produce, la opción es apretarse el cinturón, el de pueblo, claro. Porque ellos (los gobernantes) siguen en su vacilón”.
Isis, cuentapropista, afirma que “los nubarrones se venían venir. Mandaron a Bruno Rodríguez a Venezuela a ver si podían cuadrar la caja con el nuevo gobierno, y seguro le dijeron que ahora allí manda Trump. Por eso armaron ese espectáculo para despedir a los muertos durante la captura de Maduro. Y como ya no hay más ayudas, decretan ese Estado de Guerra, que no pinta nada bueno. Más miseria y resingueta pa'la población”.
Nelson, taxista particular, comenta que en el Período Especial, él era oficial de las fuerzas armadas. "Hubo un momento que el gobierno estuvo a punto de aprobar la Opción Cero, cuando el ejército una vez al día iba a repartir raciones de comida en los barrios. Ahora han declarado Estado de Guerra, que es más o menos lo mismo. Vuelve la misma película. Pero con una economía mucho peor y con mayor descontento social, pues gracias a internet el pueblo conoce, aunque no lo digan, que Venezuela le vendió el cajetín igual que la URSS en la década de 1990. Lo que viene es tápate y vamos. Lo que vivimos en Cuba no se lo deseo a nadie”.
Un abogado explica que el Estado de Guerra es una “situación excepcional donde el gobierno puede limitar o prohibir determinados derechos y aplicar toques de queda, detenciones sin el debido proceso a opositores o sospechosos de cometer delitos. Está contemplado en la sección segunda del Capítulo II de situaciones excepcionales. Es el escenario más extremo. Y se declara en todo el territorio nacional, según reza el artículo 14, con el objetivo de emplear todas las fuerzas y recursos de la sociedad y el Estado para mantener y defender la integridad y la soberanía de la patria”.
“Si el gobierno lo considera, puede llamar a una movilización general, puede regular la entrada y salida del país, puede adoptar un sistema especial de identificación y limitar, según el artículo 10, el derecho al trabajo, la libertad de palabra y prensa, los derechos de reunión, asociación e incluso inviolabilidad de domicilio y correspondencia. De hecho, es un país que se declara en pie de guerra”.
A Yosvany, emprendedor, le preocupa que en “ese hipotético escenario, el gobierno pueda confiscar los negocios privados y las cuentas en divisas en el banco. Sin haber un Estado de Guerra ya le han incautado sus cuentas a miles de personas que confiaron en los bancos cubanos, también a médicos que prestaban misiones en el exterior e impusieron un corralito financiero a inversores extranjeros. Creo que es una movida implementada por fases y muy bien calculada”.
“Primero activaron un programa de economía de guerra y captar la mayor parte de las divisas que circulan. Después el Estado de Guerra. Probablemente prohíban el uso de divisas y cambien de moneda. Y si viene una hambruna, la ley los autoriza a confiscar los alimentos de negocios y de campesinos con fincas privadas. Lo que viene es una hecatombe. Se puede ir preso por subir los precios o publicar en las redes sociales que soñaste que los Delta Force desembarcaban en La Habana”.
Roilan, conductor de un taxi colectivo, opina que “el cuadro está apretado, el panorama es negro con pespuntes grises. 2026 va a ser un año durísimo para los cubanos. La buena noticia es que estamos llegando al final”, dice en voz baja mientras esquiva los baches.
La transición a una democracia siempre es complicada. Obtener la libertad nunca ha sido fácil.
NULL
