LA HABANA.- En el llamado Edificio de la Marina, a la entrada del puerto habanero, actualmente radican las oficinas centrales del imperio económico del Grupo de Administración Empresarial S.A., GAESA, poderoso gobierno a la sombra que hasta hace cinco años, gestionaba el 95 por ciento de los dólares que circulaban en Cuba.
Sanciones de Estados Unidos golpean a GAESA donde más le duele: en sus cuentas bancarias
Con la llegada al poder del dictador Fidel Castro en 1959, en el Edificio de la Marina, hoy sede de GAESA, se emplazó el Estado Mayor de la Marina de Guerra Revolucionaria
Fue construido en la década de 1950. Cerca del inmueble se encuentran la Lonja de Comercio, la Iglesia San Francisco de Asís y un nuevo hotel de cinco estrellas, Real Aduana, de próxima apertura, se ha construido en la antigua Aduana, otro hotel más del holding militar GAESA.
Con la llegada al poder del dictador Fidel Castro en 1959, en el Edificio de la Marina, hoy sede de GAESA, se emplazó el Estado Mayor de la Marina de Guerra Revolucionaria. Cuenta a DLA un exempleado de GAESA que a “finales de 1995, por su ubicación estratégica y pensando en el desarrollo del turismo en esta zona antigua de La Habana, se decidió traspasar esas oficinas al emporio militar”.
Ya para entonces, aprovechando el éxito de la empresa HABAGUANEX, dirigida por el historiador de la ciudad Eusebio Leal, el plan maestro de GAESA fue reconvertir el viejo puerto y sus alrededores en un sitio de atracción turística. En 2016, según el exempleado, “GAESA le dio descaradamente un golpe de Estado a Eusebio Leal y absorbió HABAGUANEX con el pretexto de la corrupción. Y todo el perímetro, desde el Capitolio Nacional hasta el puerto de La Habana, pasó a ser propiedad de GAESA. Pusieron al frente a la arquitecta Perla Rosales, hija del general Ulises Rosales del Toro, hombre de confianza de Raúl Castro y uno de los tipos importantes del imperio militar”.
Pero la historia de GAESA se remonta a décadas atrás. Varias fuentes consultadas aseguran que su origen data de mediados de los años ochenta. “Surgió como una empresa sin grandes pretensiones. Fue un poco la necesidad y un poco la envidia de Raúl y altos mandos de la FAR que sentían un abierto complejo de inferioridad por las facilidades y concesiones otorgadas por Fidel al MININT”, dice un exmilitar jubilado.
“El MININT manejaba una cuenta millonaria en divisas. Tenían empresas pantalla como CIMEX, Cubalse y otras que con Fidel gestionaban los dólares que entraban al país desde el exterior por las misiones médicas, turismo y la prestación de servicios al personal diplomático acreditado en Cuba”.
“También funcionaba la división MC, dirigida por Tony de la Guardia, encargada de obtener dólares por distintas vías y comprar el equipamiento y tecnología punta que el país necesitara. El MININT fue el cerebro de la operación del oro y la plata, que a precio de saldo, cambió joyas, obras de arte y cuadros valiosos pertenecientes a la población por pacotillas y electrodomésticos”.
“Cualquier capricho de Fidel, desde una computadora de última generación o equipos para la naciente industria de biotecnología, lo conseguían esas empresas del MININT manejadas por la inteligencia cubana a través de empresas legales en Panamá, México, Canadá y otras ciudades. Incluso dirigían un banco en Londres”.
“Esa capacidad de obtener cientos de millones de dólares les permitió a muchos oficiales del MININT tener acceso a viviendas, autos y cosas que eran consideradas un lujo en esa época. Fue entonces que, para modernizar las comunicaciones y equipos de informática y algunos armamentos, Raúl Castro le pidió permiso a su hermano Fidel para crear empresas paralelas que se encargarían de obtener divisas”.
“Ya existían las incipientes empresas militares, las cuales reparaban el armamento que entregaba gratis la antigua URSS. Pero mientras el MININT ensamblaba autos con motores de VW, sus oficiales usaban Levi's, relojes Rolex, gafas Ray-Ban y contaban con clínicas de primera y villas de recreo, los oficiales de las FAR parecían toscos campesinos”, afirma el exfuncionario.
Después del fusilamiento de Arnaldo Ochoa, en julio de 1989, el desmantelamiento de la división MC y el encarcelamiento del todopoderoso ministro del MININT José Abrantes, Raúl Castro, con la aprobación de Fidel, aprovechó el sangriento escenario e inició una profunda purga dentro del Ministerio del Interior.
Ya para 1990, esas empresas militares que posteriormente serían la génesis de GAESA, contaban con un mecanismo destinado a operar divisas en plena crisis económica -el conocido Período Especial- tras la caída del comunismo en la Unión Soviética.
Afirma el exoficial de la FAR, que “Raúl y los hermanos Casas Regueiro, junto a un grupo de economistas y expertos, desde la década de 1970 venían estudiando el desarrollo económico en Japón. Y llegaron a tener muy buenos contactos con empresas niponas. Intentaban copiar el éxito empresarial de los Zaibatsu. Luego, a raíz de cierto escándalo de corrupción en turismo, Raúl, un eterno conspirador, habló con Fidel para crear Gaviota, una empresa paralela al Ministerio de Turismo que fiscalizaba el costo real de cada dólar invertido y sus ganancias. Después pasó lo que conocemos. GAESA absorbió a todas las empresas que gestionaban divisas, desde la exportación de servicios médicos, Habaguanex, ETECSA, CUPEX y otras muchas”, acota el exmilitar.
Según documentos filtrados por El Nuevo Herald, el holding poseía activos en 2024 por al menos 17.900 millones de dólares, entre ellos más de 14 mil millones en cuentas bancarias. El poder de GAESA a día de hoy es brutal. No rinde cuentas a ninguna institución estatal ni a la ciudadanía.
“Es probable que ni siquiera paguen impuestos. Sus finanzas y negocios son un auténtico misterio. Lo más parecido a una película de James Bond”, opina un economista local. El exfuncionario de la empresa militar expresa que “esa opacidad le permite hacer cualquier operación financiera e inversiones sin la aprobación del gobierno o el parlamento. El grupo que controla GAESA, y por ende al país, no supera la decena: tres o cuatro generales y familiares o allegados de Raúl Castro”.
GAESA administra más de 60 mil habitaciones hoteleras, a la única empresa de telecomunicaciones, ETECSA, cientos de gasolineras, almacenes mayoristas, tiendas minoristas, hospitales, el Banco Financiero Internacional, una flota de cuatro barcos petroleros y el Puerto del Mariel, entre otros negocios lucrativos.
Emilio Morales, presidente del grupo Havana Consulting Group que estudia la economía cubana, en un reportaje en la BBC afirmó que al “hacerse con CIMEX, GAESA adquirió toda su red de empresas dentro y fuera de Cuba: corporaciones ubicadas en paraísos fiscales en Panamá, exportación, importación mayorista y negocios inmobiliarios”.
Para el exfuncionario de la empresa militar, la batería de sanciones aprobada por la administración Trump, “primero en 2016, al incluir varios negocios de GAESA en una lista negra, que a pesar de cierta relajación se mantuvo con el gobierno de Biden fue un primer aviso que se había terminado la impunidad. Pero la presión fuerte se está aplicando ahora. Sobre todo después de la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 enero. El cierre de negocios pantalla en la Florida y las investigaciones correspondientes, así como las detenciones de la hermana de Ana Guillermina Lastre, presidenta de GAESA, y de la hija del general Ulises Rosales, sospechosos de manejar negocios con capital de GAESA, es un golpe importante a la compañía militar de Raúl Castro”.
“Es evidente que por las filtraciones a la prensa se supo de los más de veinte viajes del Cangrejo cuyo objetivo era adquirir propiedades en Panamá y de sus negociaciones con la administración de Trump, es una muestra de que la CIA y Marco Rubio saben exactamente dónde presionar para descarrilar y menguar el poder de GAESA”, precisa el exfuncionario.
Gustavo, economista, considera, que “después de la pandemia y con el cierre de Western Union en Cuba, GAESA perdió el control hegemónico de las remesas que se enviaban a la isla. Con la apertura a partir de septiembre de 2021 de más de diez mil MYPIMES, una parte importante de esos millones de dólares se desviaron hacia la compra minorista de alimentos destinados a los que reciben dólares, por una razón de fuerza: son mucho más baratos que los productos que se venden en las tiendas por divisas de GAESA”.
“Gracias a la consolidación del mercado informal de compra y venta de divisas, a las personas con acceso al dólar les resulta más rentable que venderlos al sistema bancario estatal. También el auge de agencias privadas dedicadas a remesar divisas en la Florida, le ha quitado la supremacía a la forma tradicional de girar el dinero por transferencias a sucursales en Cuba”, destaca el economista.
Gustavo cree que en el último lustro, “una combinación letal de crisis multisistémica más sanciones de Estados Unidos ha sido la tormenta perfecta que ha erosionado el inmenso poder del imperio de GAESA. Esas sanciones han traído aparejada una disminución drástica del turismo. De cuatro millones en 2016 a un millón y poco, que es la previsión cuando finalice 2026”.
Un funcionario diplomático en La Habana asevera que “el día después del 3 de enero comenzó el bloqueo real al régimen cubano, y en especial a GAESA. El director de la CIA no visitó la Isla para intercambiar saludos o preguntar por los presos políticos. Su función, además de un mensaje de Trump, era ser directo. Hacerles ver a los servicios especiales, que conocen al detalle el espionaje electrónico de China y Rusia, que, de no iniciar una transición política y cambios radicales en la economía, el plazo se agotaba. Washington tiene la capacidad de bloquear las operaciones financieras de GAESA y desmantelar la red creada en Estados Unidos para obtener millones de dólares lucrando con la miseria del pueblo cubano”.
La percepción de algunos expertos es que ya ni siquiera pueden apostar por un trato más o menos beneficioso con la Casa Blanca. Empresas importantes como la canadiense Sherrit han cancelado sus negocios en Cuba y vendido el 55% de sus acciones a un grupo estadounidense. Y varias empresas hoteleras españolas también planean retirarse de la Isla. Los aliados de la dictadura, Rusia, China, México, donan algunas toneladas de alimentos o un barco de combustible. Pero su apoyo es meramente simbólico.
Con apagones de varios días en la Cuba profunda, servicios básicos colapsados y el aumento de protestas en el país, la única opción inteligente del régimen es negociar un trato con la administración de Trump.
La disyuntiva es simple: preservar los miles de millones de dólares y propiedades o intentar atornillarse en el poder a riesgo de perder su fortuna y de la amenaza de una operación militar. La dictadura castrista no se puede entender desde la lógica. Cualquier cosa es posible. Pero nadie acumula tanto dinero para después no poder disfrutarlo.
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