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CUBA

Tener la casa iluminada es cada vez un lujo mayor

Solo quienes residen en sectores donde están ubicadas las viviendas de altos funcionarios, disfrutan del servicio eléctrico o quienes pueden adquirir unidades de generación portátiles

Por IVÁN GARCÍA

ESPECIAL
@DesdeLaHabana

LA HABANA. - Desde el balcón del apartamento de Reinerio, ingeniero eléctrico de 56 años, en la barriada de Peñas Altas, provincia Matanzas, a poco más de cien kilómetros al este de La Habana, se observa una vista general de la termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada al otro lado de la bahía.

La capa de hollín que sale de la chimenea de la planta se incrusta en las paredes de su vivienda. “Hay que estar limpiando constantemente la casa, pues en el piso y los muebles se pega una costra negruzca parecida al chapapote”, dice Reinerio, quien trabajó durante ocho años en la termoeléctrica.

Ahora se dedica a reparar estaciones portátiles de energía e instalar paneles solares. Cuenta el ingeniero "que la Guiteras, inaugurada por Fidel en marzo de 1988, es la más moderna de las termoeléctricas y ya cumplió 38 años. Si recibiera los mantenimientos planificados, la planta puede trabajar más de cuatro décadas. Pero entre la obsolescencia tecnológica, las chapucerías y el uso de petróleo cubano, que por su alto contenido de azufre es muy corrosivo y ocasiona tupiciones frecuentes en las calderas y tuberías, a la termoeléctrica le queda un par de años de vida útil”.

Todo obsoleto

“El equipamiento original de la planta, de tecnología francesa, no estaba diseñado para trabajar con ese tipo de combustible. Su bloque unitario puede llegar a generar hasta 330 MW, aunque desde hace diez años apenas alcanza los 200 MW. Al ser el sostén principal del deteriorado sistema electro energético nacional, los dirigentes se saltan esos mantenimientos programados, porque cuando sale la Guiteras suben las afectaciones en la región occidental, sobre todo en La Habana, que necesita entre 640 y 720 MW para funcionar con normalidad. Y tienen miedo: si en la capital los cortes de electricidad son de veinte horas diarias, la gente se tira a la calle a manifestarse en contra del gobierno”.

En las dos últimas semanas, en la capital se contabilizaron más de cincuenta protestas y quemas de basura en la vía pública. Explica el ingeniero qué el esquema del sistema electro energético, cómo muchas estrategias implementadas por Fidel Castro, “no estuvo respaldado por la asesoría de especialistas. Cualquier tontería o fantasía que le pasaba por su cabeza quería llevarla a cabo. Y ese voluntarismo causó enormes daños a la economía. Se quiso industrializar el país sin tener la capacidad de generación necesaria".

Desde 1960

Los apagones comenzaron en los años sesenta. Unos fueron provocados por el déficit de generación eléctrica y otros apagones eran para racionar combustible y exportar una parte del petróleo ruso, pues necesitaban dólares. Una empresa eléctrica no está diseñada para generar apagones. Los especialistas tienes que ser muy previsores si quieren que no se caiga el sistema. Las cargas deben fluctuar entre cincuenta y sesenta gigahercios”.

“Después del fracaso de la zafra de 1970, a Fidel no le quedó más opción que atarse a la disciplina comunista regida por Moscú. Tres años después, Cuba entra en el CAME y un grupo de especialistas soviéticos y checos recomiendan la construcción de termoeléctricas en diferentes zonas del país para mejorar la generación y poder sostener el crecimiento económico. Fue en esa época que comenzaron a construir la mayoría de las termoeléctricas, todas obsoletas en la actualidad, pero con mil remiendos aun generan electricidad”, detalla el ingeniero.

Según Reinerio, la crisis energética actual se ha agravado por diferentes factores. “La cacareada revolución electro energética de Fidel, de instalar entre 2005 y 2006 miles de plantas consumidoras de diésel para resolver el problema de los apagones, que entonces eran de siete y ocho horas diarias, debió ser una estrategia provisional. Y aprovechar para construir tres o cuatro termoeléctricas nuevas que garantizaran el consumo eléctrico en el futuro”.

Peor que en los 1990

“Ni siquiera en los años duros del Período Especial los apagones fueron tan extensos como en la actualidad. En aquella etapa, eran de doce horas diarias y ahora llevamos tres años, sobre todo fuera de La Habana, que los cortes eléctricos han fluctuado entre doce y quince horas cada día. La catástrofe ocurrió en 2025 donde el promedio diario de apagones alcanzó las veinte horas diarias. Y en 2026, después de las sanciones de Trump, incluso en la capital los apagones son de más de veinte horas y en provincias de dos o tres días”.

Lo peor es que no hay solución a corto plazo. “El país tenía una capacidad de generación de seis mil MW. Debido al déficit de combustible, obsolescencia tecnológica de la mayoría de las termoeléctricas, déficit de combustible para los grupos electrógenos, falta de mantenimiento y de nuevas inversiones, apenas se puede generar mil cuatrocientos MW diarios. Y el consumo en los meses de junio a octubre, ronda entre 3300 y 3500 MW. Por lo tanto, aumentarán las horas de apagones”, opina Reinerio.

La construcción de 100 parques fotovoltaicos donados por China demorará dos años. "Y al no contar con baterías para almacenar las cargas, solo funcionan durante algunas horas del día. Las energías renovables son el futuro. Pero dependen de factores como el tiempo y una red de transmisión eficiente, pues no generan una energía estable. La construcción de termoeléctricas y centrales nucleares será indispensable”, concluye el ingeniero.

El gran problema en la recuperación del sistema eléctrico es el dinero. En 2016, Rusia donó al régimen mil doscientos millones de euros para la construcción de cuatro bloques que producirían doscientos MW cada uno. Pero los euros se esfumaron y las autoridades nunca han dado una explicación pública. Durante 25 años, la dictadura militar recibió entre 55.000 y 100.000 barriles diarios de petróleo gratis de Venezuela.

Combustible reexportado

Revela un ex funcionario de CUPET, empresa perteneciente a GAESA, “que más del cuarenta por ciento de ese combustible se reexportaba. Durante un tiempo, el gobierno designó a Ramiro Valdés para dirigir un plan de modernización de las redes eléctricas en Venezuela. Solo en comisiones por la venta de equipamientos, el régimen ganó más de 1.500 millones de dólares. No invirtieron un centavo de ese dinero en la renovación del sistema eléctrico”.

Oscar, ex funcionario del Ministerio de Energía y Minas, señala que el “desastre actual se veía venir. Culpar al bloqueo es la justificación más simple. Pero ya desde 2005, cuando se inició la revolución energética, Marcos Portal, entonces ministro de energía, le dijo a Fidel que ese proyecto de sustituir las termoeléctricas por generadores eléctricos conectados en baterías, además de ser un disparate, a largo plazo no era sostenible. Nadie le hizo caso. Y Fidel lo quitó del cargo”.

Jorge Piñón, analista de la universidad de Texas, asegura que para renovar el sistema electro energético en Cuba se necesitarían alrededor de 10.000 millones de dólares. Una solución temporal sería volver alquilar termoeléctricas flotantes. “El régimen llegó a contratar ocho patanas a una empresa turca. Ahora solo quedan dos, pero no generan electricidad porque no hay diésel ni fuel oil. Y no hay dinero”, apunta el ex funcionario del Ministerio de Energía y Minas.

Cada vez peor

El ingeniero Reinerio cree que cada día que pasa se irá deteriorando todavía más el sistema eléctrico nacional: “Entre las termoeléctricas envejecidas, pésima gestión y el déficit de combustibles se generará menos electricidad. Dentro de un año tener electricidad será un lujo al alcance de muy pocos en Cuba. Tendrán luz solo los dirigentes y quienes tengan divisas y puedan comprarse un sistema fotovoltaico o una estación portátil de energía”.

Aleida, residente en el poblado de Santa Marta, contiguo a la playa de Varadero, considera que se está gestando en la población un caldo de cultivo peligroso, “la corrupción y la indiferencia de las autoridades a las quejas ciudadanas provocan un sentimiento de rabia e impotencia que cuando se desaten, presiento que ocurrirán desgracias. La gente ve que pagando quince o veinte mil pesos a un inspector de la empresa eléctrica te tiran un cable de un circuito priorizado cercano o te lo insertan para que sufras menos apagones".

"Las personas llaman a la empresa después de dos o tres días sin luz y nadie levanta el teléfono o te atienden con tremendo desprecio. La mayoría de los cubanos sufren extensos apagones. Pero en la zona donde viven militares y funcionarios importantes del gobierno nunca les quitan la electricidad. La insensibilidad hacia los ciudadanos es muy grande. Quieren aparentar normalidad y siguen con sus eventos y movilizaciones sin importar el gasto de combustible”, denuncia Aleida.

Desde hace cuatro días, ella no tiene luz. Ya se le echó a perder el único paquete de pollo que le quedaba, por falta de congelación. Mientras el país está a oscuras, al otro lado del poblado de Santa Marta, en Varadero, en medio de un derroche de luces, suena el reguetón a todo volumen.

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