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CUBA

Vaticinan más miseria, emigración y desigualdad social tras anuncio de fuertes medidas

Sin más ilusión que poder abandonar la isla o esperar por una rebelión mayor generalizada, los cubanos arriban al año 2024 en medio de una incertidumbre que ni la dictadura de Díaz-Canel saber qué hacer

Por IVÁN GARCÍA

En la medianoche del 31 de diciembre parecía que habían decretado un toque de queda en La Habana. Las calles oscuras, sin ambiente navideño ni música. Un silencio profundo, inusual. Y el olor del puerco asado había desaparecido de los barrios habaneros.

La céntrica Avenida 23, en El Vedado, estaba desierta. Solo en bares y restaurantes privados se observaban las luces intermitentes de árboles y adornos de Navidad. En la entrada, empleados con gorros rojos y ribetes blancos estaban a la caza de clientes.

Eduardo, cantinero de un bar en la calle San Lázaro, muy cerca de la escalinata universitaria, cuenta que "a las 12 de la noche en el salón solo había un canadiense con una jinetera y un vecino de la zona que abrió una botella de sidra y brindó con su familia. Las ventas de fin de año estuvieron súper flojas. El 2023 fue peor que 2022. Y el 2024, con las medidas anunciadas por el gobierno, promete ser todavía más duro”.

Maleta en mano

En la barriada del Lucero, Arroyo Naranjo, municipio de La Habana, algunos vecinos lanzaron un par de cubos agua para espantar la mala vibra, otros salieron con una maleta a dar una vuelta a la manzana, que los cubanos que desean emigrar han convertido en un rito.

Ileana, 45 años, madre soltera de tres hijos, no espera nada bueno del 2024: "El año ya empezó caliente con el anuncio de la subida de precios. En Cuba, cuando no es un roto, es un descosido. Problemas por todas partes. Escasez de alimentos, transporte, medicinas, agua... Lo que sufre un cubano se cuenta y no se cree. Mis hijos y yo tuvimos días de comer solo fufú de plátano. Y hubo noches que nos fuimos a la cama con la barriga vacía. Cuando el 31 de diciembre dieron las 12, ya estábamos durmiendo. No teníamos nada que celebrar”.

Mientras, en el restaurante del Iberostar Grand Packard, hotel situado en el Paseo del Prado, el 31 de diciembre los escasos huéspedes extranjeros, entre otros platos, tenían mariscos y bife de chorizo preparado con carne de res importada de Uruguay.

A solo pocas calles, en una sórdida cuartería del barrio de Colón, Marta, su esposo Agustín y sus dos hijos no pudieron cenar el fin de año.

"Marta y yo nos pusimos a ver un serial de televisión y los muchachos salieron, a ver si en la calle se les pegaba algo. La botella de ron que vendieron en la bodega me la tomé por la mañana con ellos”, señaló.

“Si el 2023 estuvo malísimo, el 2024 viene echando humo por el capó. Lo bueno de vivir por donde hay hoteles de lujo es que los empleados roban comida de la buena y casi siempre la revenden”, añadió.

El matrimonio no tiene parientes que les ponga un parole. "No podemos soñar con irnos pa'la yuma porque estos sinvergüenzas (los gobernantes) no van a cambiar. Si el pueblo no se tira pa’la calle, van a seguir en el trono.

Tendremos que seguir aguantando sus descaros y sus mariconadas", apuntó Agustín.

Descontento

Cuando usted conversa con la gente en la calle, percibe que es notorio el descontento contra el régimen. La propaganda estatal, que intenta vender a los cubanos como tipos alegres, distendidos y conversadores, es absolutamente falsa. Los taxis colectivos se han convertido una tribuna popular donde la gente desata su ira.

Hugo, el conductor de un Ford de 1954 renovado con motor de Mercedes Benz, apuntó que hace “unos años atrás los pasajeros conversaban conmigo y criticaban al gobierno, pero de forma moderada y aportando argumentos. Ahora lo que hay es frustración y mucho dolor. La violencia verbal ha subido de tono. Gritan con rabia y descalifican con palabrotas a Díaz-Canel y a los ministros. Las personas están al límite. Por cualquier cosa te insultan o te agreden físicamente. Acusan a [los muy regulados mercados privados] MIPYMES, a los cuentapropistas y a los taxistas de extorsionarlos. Cuando suben los precios se desatan. Con el rumor de que la gasolina la van a poner a 200 pesos, si sube la tarifa, tendré que venir a trabajar con un palo”.

Según el periódico independiente 14ymedio, las autoridades están esperando que pasen los días feriados para implementar un alza del 666% en la gasolina y el 1.000% en el diésel.

Por un empleado de una gasolinera estatal, DIARIO LAS AMÉRICAS pudo confirmar que la próxima semana, "se prevé vender el litro (casi la cuarta parte de un galón) de gasolina a 200 pesos (ocho dólares al cambio oficial) y se rumorea que el diésel subirá a 250 pesos (10 dólares).

También se abrirán gasolineras por dólares para autos alquilados y para los que tengan tarjetas en divisas. A las empresas se le seguirá cobrando a 30 pesos (1.20 dólar) el litro, aunque se mantienen los recortes de combustible del año pasado. A los transportistas particulares y de cooperativas se les vendería determinada cantidad de litros, se habla de 15 litros, quizás 10, a precios subsidiados y con la promesa de que no les van a subir los precios”.

Efecto dominó

Por “efecto dominó”, aseguró Gustavo, economista, cuando suba el precio del combustible y la electricidad, “en caso de no subsidiar a los campesinos, los productos agrícolas se dispararán proporcionalmente al del combustible. La comida se va a encarecer, pues el gobierno pretende implementar una subida del 50% en los aranceles a los productos terminados que importan las MIPYMES. En una población golpeada por la crisis económica, el desabastecimiento, la inflación y la falta de futuro, este nuevo paquete de medidas va a generar más impopularidad y no descarto protestas y estallidos sociales”.

A Hermes, licenciado en ciencias políticas, le preocupa el malestar y la violencia creciente en la sociedad cubana.

“En términos políticos se ha endurecido la narrativa de la población en contra del gobierno. Debido al descontento, a cualquiera que proponga un proyecto social de izquierda, los ciudadanos lo acusan de comunista y lo asocian con el fracaso. Mucha gente informada se ha polarizado políticamente y ahora son seguidores de Trump y de Milei. El gobierno actual es el culpable de que amplios sectores de la sociedad se giren a la derecha e incluso a la ultraderecha. Eso puede ser un síntoma peligroso, pues en un futuro va a dificultar el diálogo entre unos y otros. La estrategia del régimen de ningunear a los que piensan diferente ha traído como consecuencia brotes de radicalismo político”, subrayó.

En 2024, concuerdan todos los entrevistados, aumentará la miseria, la emigración y la desigualdad social. Los cubanos seguiremos viviendo al filo de la navaja.

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