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PREVENCIÓN

Cómo blindarnos ante el alzhéimer

Nuestro cerebro enfrenta múltiples desafíos que representan un desgaste a largo plazo; por eso la prevención es determinante

Por GRETHEL DELGADO

No hay una cura para el alzhéimer, pero la ciencia ha demostrado que ciertas acciones pueden prevenir esta enfermedad degenerativa. Nuestro estilo de vida puede jugar un papel decisivo en la salud cerebral; los hábitos saludables ayudan a inclinar la balanza hacia un menor riesgo de demencia.

Riesgo y prevención

Los factores de riesgo que contribuyen al alzhéimer van desde los genéticos hasta los ambientales. Pero hay un conjunto de factores modificables —actividad física escasa, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, dieta pobre, aislamiento social, enfermedades cardiovasculares mal controladas— que podemos cambiar. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en su guía “Reducing Risk for Dementia” recomiendan, entre las medidas clave, evitar el tabaco y el alcohol, tener actividad física regular, controlar la presión arterial y tomar medidas para prevenir la diabetes.

Según un estudio en National Institutes of Health (NIH), cuya muestra abarcó dos grupos de observación, demostró que quienes cumplían cuatro o cinco hábitos saludables (como no fumar, tener un consumo moderado de alcohol, hacer ejercicio y seguir una dieta saludable y realizar actividades cognitivas) tenían un 60% menos de riesgo de desarrollar alzhéimer.

El estilo de vida, un escudo protector

La evidencia científica apunta a varios hábitos que han demostrado su efecto positivo en la prevención de la demencia.

Un estudio publicado en Alz Res Therapy en 2024 mostró que, incluso en personas con deterioro cognitivo leve o demencia temprana, gracias a un programa intensivo de cambios en estilo de vida por un periodo de 20 semanas, mejoraron sus funciones cognitivas.

unsplash - Imagen referencial. ejercicios tercera edad abuelos alzhéimer

Imagen referencial.

Cuidar la mente, en seis pasos

A tener en cuenta

No es posible cambiar los genes que llevamos, pero sí el guion de nuestro día a día. La actividad física, las comidas saludables y cada conversación activa son piezas que nos ayudan a mantener un cerebro resistente.

Aunque no hay garantía de que todos podamos evitar el alzhéimer, sí podemos inclinar la probabilidad. La prevención se construye con perseverancia. Como recomienda la Alzheimer’s Association, la investigación aún no confirma una fórmula segura, pero sí hay evidencia de que los hábitos de vida saludables pueden desempeñar un papel en la reducción del riesgo de padecer alzhéimer u otros tipos de demencia.

Por lo tanto, cuidar hoy la mente de mañana es una inversión que vale cada esfuerzo.

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