ver más
RETOS

El COVID después del COVID

El síndrome 'post COVID' o 'COVID largo' es un conjunto de afecciones persistentes que se pueden presentar luego de la enfermedad
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO

Orlando sube las escaleras. Llega a su apartamento, agitado, como si hubiese corrido media maratón. Las fuerzas de antes no están allí. Se cansa con facilidad extrema, en ocasiones aparece, incluso, algún mareo peculiar. Orlando es joven, tiene 38 años. Se encuentra en buena forma. De hecho, jugaba regularmente softball, no fuma y come relativamente saludable. No padece ninguna enfermedad crónica: tuvo COVID.

Aunque la mayoría de las personas con el nuevo coronavirus mejora al cabo de unas semanas, algunas experimentan afecciones posteriores a la enfermedad. Según el Centro para el Control de enfermedades (CDC), esos padeciminetos son una amplia gama de problemas de salud nuevos, recurrentes o en curso que se pueden experimentar cuatro semanas o más después de haberse infectado por primera vez con el virus.

A esta condición se le conoce como síndrome ‘post COVID’ o ‘COVID largo’.

Las secuelas pueden incluir fatiga crónica, dolor de cabeza o la pérdida del olfato y del gusto, dentro de una gran diversidad de trastornos en distintos órganos.

Los CDC y expertos de todo el mundo trabajan para obtener más información acerca de su impacto real a corto y largo plazo.

Las personas comúnmente notifican combinaciones de los siguientes síntomas:

Los CDC enfatizan que, a diferencia de algunos de los otros tipos de afecciones posteriores al COVID-19 que solo suelen ocurrir en personas que se enfermaron gravemente, estos síntomas pueden manifestarse en cualquier persona que lo haya tenido. Nada tiene que ver con la gravedad del período positivo.

En cuanto al cansancio, uno de los primeros estudios sobre el tema, difundido en la publicación especializada European Respiratory Journal, analizó a pacientes que habían sido dados de alta en China y demostró que la reducción de la capacidad pulmonar era una de las principales consecuencias

Otra investigación publicada en el Journal of the American Medical concluyó que, entre 143 pacientes evaluados en Italia, solo el 12,6 % había sido ingresado en cuidados intensivos, pero el 87,4 % reportaba la persistencia de al menos un síntoma, entre ellos fatiga y dificultad respiratoria.

Efectos multiorgánicos

Algunas personas que se enfermaron gravemente a causa del COVID-19 experimentan efectos multiorgánicos o afecciones autoinmunes durante más tiempo.

Los CDC sostienen que estos efectos multiorgánicos pueden afectar a muchos, sino a todos los sistemas del cuerpo, entre ellos las funciones del corazón, los pulmones, los riñones, la piel y el cerebro y que las afecciones autoinmunes ocurren cuando su sistema inmunitario ataca las células sanas del organismo por error, y causa una inflamación dolorosa o daños en los tejidos de las partes del cuerpo afectadas.

Un estudio realizado en Alemania arrojó resultados preocupantes: De 100 pacientes recuperados, el 78 % registró algún tipo de anomalía en el corazón más de dos meses después de ser dado de alta. La mayoría (67%) había experimentado una forma leve de la enfermedad y ni siquiera habían sido hospitalizados.

Mientras, la University College de Londres puso el foco en un caso de encefalitis severo y raro que ha afectado a algunos pacientes con COVID-19, la encefalomielitis diseminada aguda.

Niños y adolescentes

Aunque las afecciones posteriores al COVID-19 parecen ser menos frecuentes en niños y adolescentes que en adultos, sí pueden manifestar efectos a largo plazo, advierten los CDC.

Existen estudios que han notificado síntomas a largo plazo en niños con COVID-19 tanto grave como moderado, incluidos niños que presentaban previamente el síndrome inflamatorio multisistémico.

Similares a los síntomas identificados en adultos, las afecciones más frecuentes notificadas han sido cansancio o fatiga, dolor de cabeza, problemas para dormir y concentrarse, dolor en los músculos y articulaciones y tos.

Los CDC recomiendan estar alertas sobre todo si un menor de edad tiene alguna afección posterior al COVID-19 que impacta su capacidad de asistir a la escuela, completar sus tareas escolares o realizar sus actividades habituales.

En ese sentido, podría ser útil hablar con la escuela de su hijo sobre posibles adaptaciones, como tiempo adicional en los exámenes, periodos de descanso programados durante el día, programas de clases modificados, etc.

El COVID, al parecer, llegó para quedarse y debemos aprender a lidiar y convivir con él. La aparición de las vacunas puede, irreductiblemente, frenar la dimensión de la pandemia, pero no garantiza ser totalmente inmunes a la enfermedad.

El ‘COVID largo’ es una realidad que marca de manera dolorosa a muchos de quienes lo sobreviven y vencen la enfermedad.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar