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La telemedicina, opción eficaz para la salud

Un por ciento mayoritario de los adultos mayores de 70 años en el país tuvieron al menos una cita de telesalud durante la pandemia
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO

En ocasiones, dada la situación difícil que pudiera exitir, surgen soluciones alternativas funcionales. La telemedicina, como práctica, aceleró su implementación en medio de la pandemia del COVID -19 y las necesidades de los pacientes de ser atendidos. El uso de las tecnologías en función de la medicina se desarrolló en ambientes de férreas restricciones de distanciamiento social.

Una encuesta realizada recientemente por la Fundación John A. Hartford arrojó que más de la mitad de los adultos mayores de 70 años en EEUU tuvieron que postergar la atención primaria o preventiva a causa del coronavirus.

El sondeo, de igual manera, constató que un 60 % de estos participaron en al menos una cita de telesalud y contestaron que la experiencia fue igual o mejor que ver al profesional médico en persona.

Y es que las citas de telesalud resultan ser muy sencillas. Basta utilizar un dispositivo con conexión a internet. Los Centros para el Control y la prevención de enfermedades (CDC) proponen una guía para implementar esta modalidad y entre los beneficios destacan que una ciber-consulta: “Permite el monitoreo remoto de pacientes. Ahorra tiempo y costos de transporte. Reduce el tiempo de espera para recibir servicios y la cantidad de visitas a centros médicos.

El Gobierno federal facilitó que Medicare pagara a los médicos y hospitales por este tipo de consultas que incluyen “visitas al consultorio, psicoterapia, consultas y ciertos otros servicios médicos o de salud proporcionados por un médico u otro proveedor de cuidado de salud que se encuentra en otro lugar utilizando tecnología de comunicación de audio y video, como su teléfono o una computadora”.

Ahora bien, el concepto no es nuevo. La telemedicina surge en la década de los años 1970 y se asienta como una forma de luchar contra las barreras geográficas y fomentar la accesibilidad a los cuidados de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como “aportar servicios de salud, donde la distancia es un factor crítico, por cualquier profesional de la salud, usando las nuevas tecnologías de la comunicación para el intercambio válido de información en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades o lesiones, investigación y evaluación, y educación continuada de los proveedores de salud, todo con el interés de mejorar la salud de los individuos y sus comunidades”

La utilidad de la telemedicina es ampliamente aceptada y celebrada en numerosos ámbitos con importantes beneficios socioeconómicos para pacientes, familias y profesionales de la salud y sistema de la salud.

DIARIO LAS AMERICAS conversó con Diana Acosta, beneficiaria de Medicare en la Florida: “Cuando apareció el coronavirus estaba muy preocupada, yo tengo 68 años y soy diabética. Había que cuidarse, todavía tenemos que hacerlo. Yo no era muy ducha a la hora de utilizar las computadoras y esas cosas, pero con ayuda de mis nietos realicé mis primeras consultas. Al principio creía que no valía la pena, pero poco a poco me he ido adaptando. Hoy ya estoy vacunada gracias a Dios, algunas veces voy a la clínica, pero sigo haciendo consultas por video. Es muy cómodo y resuelve”.

Entretanto, aunque todavía existe desconfianza en su efectividad por parte de sectores tradicionalistas. La telemedicina es, según estudios, clave para el seguimiento de enfermedades crónicas pues permite un mayor control y una mejor comunicación entre médico y paciente y facilita la creación de un registro de datos biométricos. Varios artículos especializados destacan sus efectos favorables en la calidad de vida en personas con padecimientos como como la diabetes, la hipertensión, la obesidad o la insuficiencia cardiaca.

Otro punto para tener en cuenta es que, según el Centro Internacional sobre el Envejecimiento, “dota a las personas de una mayor autonomía, promueve los autocuidados y obtiene un nivel superior de adherencia al tratamiento. Así, se logra una mejor evolución de las enfermedades crónicas y se ralentiza la llegada de las complicaciones asociadas a estas dolencias”.

Por su parte, el doctor Ricardo Gómez Huelgas, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Externa, afirmó que “las diferentes tecnologías aplicables a la telemedicina jugarán un papel clave para reforzar los modelos de atención a los pacientes crónicos”.

Cada día somos más dependientes de la tecnología. A veces ésta puede ser deshumanizante y afectar la interacción social, pero en otros, como la telemedicina, supone un paso gigante en el bienestar de las personas y su entorno.

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