La investigación analizó una década de datos, correspondientes al período comprendido entre 2014 y 2024, y permitió identificar cambios significativos en los hábitos de consumo de tabaco y cigarrillos electrónicos entre los menores de edad.
Benjamin Toll, director del Programa de Tratamiento del Tabaquismo de la Universidad Médica de Carolina del Sur y codirector del Programa de Detección del Cáncer de Pulmón del Centro Oncológico Hollings, advirtió que los resultados evidencian la necesidad de reforzar las estrategias de prevención.
"Tenemos que entender el porqué y debemos movilizar nuestros esfuerzos de salud pública. Necesitamos tanto prevención como intervención para estos jóvenes que están vapeando a un ritmo alarmantemente alto", incide Toll.
Aumenta el vapeo entre las adolescentes
Para desarrollar el estudio, los investigadores utilizaron información del Estudio de Evaluación de la Población sobre el Tabaco y la Salud (PATH, por sus siglas en inglés), una investigación representativa a nivel nacional sobre los hábitos de consumo de tabaco en Estados Unidos.
El análisis incluyó a adolescentes de entre 12 y 17 años y se concentró en quienes declararon consumir cigarrillos tradicionales o electrónicos de manera habitual durante los últimos 30 días, excluyendo a aquellos que únicamente habían experimentado con estos productos de forma ocasional.
"Eso convierte esta estimación en bastante conservadora", comenta el autor principal, Brandon Sanford. "No se trata de jóvenes que simplemente probaron el vapeo una o dos veces. Estamos hablando de adolescentes que usan cigarrillos electrónicos con regularidad". "Eso convierte esta estimación en bastante conservadora", comenta el autor principal, Brandon Sanford. "No se trata de jóvenes que simplemente probaron el vapeo una o dos veces. Estamos hablando de adolescentes que usan cigarrillos electrónicos con regularidad".
Los resultados muestran que, entre 2014 y 2018, los varones registraban mayores tasas de vapeo, en consonancia con la tendencia histórica de un consumo de nicotina más elevado entre los hombres.
Sin embargo, durante 2018 y 2019 se produjo un incremento considerable del uso de cigarrillos electrónicos entre ambos sexos, hasta prácticamente eliminar la diferencia que existía entre ellos.
Este aumento coincidió con la expansión de dispositivos como JUUL, que incorporaban sales de nicotina y diseños compactos, fáciles de utilizar y ocultar, características que contribuyeron a su popularidad entre los adolescentes.
Aunque las tasas generales disminuyeron en 2021, los patrones posteriores fueron diferentes según la edad y el sexo. Entre los menores de 12 a 14 años, el consumo se mantuvo relativamente bajo, con fluctuaciones anuales. Las chicas presentaron, en términos generales, tasas superiores a las de los chicos después de 2021, aunque los datos más recientes reflejan un descenso entre las adolescentes de menor edad.
Naomi Brownstein, coautora principal del estudio y bioestadística de la universidad, advirtió que esta reducción no debe interpretarse como una solución definitiva.
"Aunque la tasa bajó entre 2023 y 2024, sigue siendo alta", comenta Brownstein. "Todavía hay muchas chicas de secundaria que vapean".
El 7,8% de las adolescentes mayores vapea habitualmente
La mayor diferencia se registró entre los adolescentes de 15 a 17 años.
En este grupo, el consumo habitual de cigarrillos electrónicos entre las chicas pasó del 4,9% en 2021 al 7,8% en 2024, una cifra que se aproxima a los niveles observados durante el auge del vapeo juvenil de 2018 y 2019.
En contraste, el 4,6% de los varones de la misma edad declaró utilizar estos dispositivos de manera habitual en 2024.
Los especialistas señalaron que, aunque el incremento entre las adolescentes requiere especial atención, el consumo entre los varones continúa representando un desafío para la salud pública.
"Tenemos que dar la voz de alarma a las niñas", insiste Toll. "Pero también debemos asegurarnos de que estamos hablando de los niños".
Disminuye el consumo de cigarrillos tradicionales
Frente al incremento del vapeo entre determinados grupos de adolescentes, la investigación identificó una tendencia favorable: la disminución sostenida del consumo de cigarrillos convencionales.
Según los datos más recientes, menos del 0,5% de los adolescentes, tanto chicos como chicas, eran fumadores habituales.
Toll calificó esta reducción como un "enorme triunfo para la salud pública", mientras que Sanford señaló que los cambios observados sugieren que los cigarrillos electrónicos podrían estar desplazando parcialmente al tabaco tradicional entre los jóvenes.
No obstante, los investigadores subrayaron que esta transformación plantea nuevos retos para las campañas de prevención y las políticas destinadas a reducir la dependencia de la nicotina.
Aunque los cigarrillos electrónicos exponen a los consumidores a menos sustancias tóxicas y cancerígenas conocidas que los cigarrillos convencionales, eso no significa que estén libres de riesgos.
Los especialistas advierten que sus efectos a largo plazo todavía no se conocen completamente, debido a que se trata de productos relativamente recientes.
En el caso de los adolescentes, una de las principales preocupaciones es la posibilidad de desarrollar dependencia de la nicotina durante una etapa en la que el cerebro continúa en desarrollo.
Consumo difícil de controlar
Otra dificultad identificada por los investigadores está relacionada con la manera en que se utilizan los cigarrillos electrónicos.
A diferencia de los cigarrillos tradicionales, cuyo consumo termina cuando se agota el producto, los dispositivos electrónicos pueden proporcionar cientos o miles de inhalaciones, lo que facilita su uso repetido a lo largo del día.
Su tamaño reducido y la facilidad para ocultarlos también dificultan que familiares, educadores e incluso los propios consumidores identifiquen la frecuencia real del vapeo.
Sanford explicó que ha observado esta situación durante la atención a sus pacientes, muchos de los cuales no consiguen precisar cuánto vapean porque no llevan un registro de las sesiones de consumo ni de la duración de las baterías de sus dispositivos.
Los investigadores señalaron que, si bien los resultados permiten identificar un cambio notable en el perfil de los adolescentes que utilizan cigarrillos electrónicos, el estudio no fue diseñado para determinar las causas de ese comportamiento.
Brownstein destacó que, por tratarse de una investigación observacional, los resultados permiten establecer asociaciones entre las variables analizadas, pero no demostrar que un factor específico haya provocado el aumento del vapeo entre las chicas.
Los hallazgos refuerzan la necesidad de adaptar las estrategias de prevención a los nuevos patrones de consumo de nicotina entre los adolescentes estadounidenses, con especial atención al crecimiento registrado entre las jóvenes de mayor edad.
FUENTE: Con información de EUROPA PRESS