Siempre tenemos que mantener el sistema inmunológico bien apuntalado, sea en verano o en invierno, y para eso no hay nada mejor que incluir cítricos en nuestra dieta diaria. Las naranjas, los pomelos y las mandarinas son ideales para evitar resfríos y recaídas, pero ¿cómo comerlas para no aburrirse?
Recetas creativas con cítricos y que aportan vitaminas
Los cítricos son ideales en la cocina porque "tienen un sabor fresco y ácido como pocos otros ingredientes", comenta el chef alemán Felix Wessler.
Y no sólo pueden ser exquisitos en postres y tartas, sino también en platos salados. Lo fundamental es manejar bien las cantidades para no pasarse con el sabor ácido.
Wessler por ejemplo es fanático de las combinaciones cítricas saladas y prepara un ragout de verduras glaseadas con fruta. Dice que lo ideal es prepararlo con hinojo, rábano y mandarinas, que pueden ir acompañadas con un cremoso puré de patatas.
La especialista Katharina Seiser también asegura que "no hay prácticamente ninguna receta con la que no vaya bien una cascarita de limón". A ella le encanta cocinar con limón, lima, bergamota y naranjas amargas. Asegura que la combinación con las coles es deliciosa, sobre todo en invierno. Ella mezcla hojas de col cortadas en tiritas y salteadas con ralladura de limón y las sirve con pasta o como entrada fría.
La col rizada también se prepara tradicionalmente con limón. Seiser combina en cambio las naranjas con legumbres como lentejas y frijoles, con verduras a la cacerola "o con algún pescado como el atún, las sardinas o la caballa". Su consejo para preparar una comida rápida y fácil es: ensalada con frijoles blancos, cebolla colorada, sardinas en aceite y naranjas. Eso va muy bien con un aliño de vinagree de vino tinto, el zumo de una naranja y mostaza.
Ellen Heidböhmer, que escribió el libro Para estar sano y en forma: ¡Cítricos!, recomienda saborear la fruta con la piel blanca porque contiene muchos nutrientes.
Si usted cocina más bien con poca sal, la lima es genial, porque añadiéndosela a una sopa o a la verdura se puede cubrir gran parte del sabor salado del plato. Por supuesto, la receta sabrá de otro modo, pero no sentirá ninguna necesidad de ponerle sal.
También hay variantes vegetarianas, como el risotto de naranja. En ese caso lo importante es no añadir las rebanadas de los cítricos hasta el final, para que no se cocinen demasiado.
Y un detalle no menor: es fundamental contar con cuchillos bien afilados para evitar que al intentar contar una cáscara se presionen las partes externas de la fruta, que son las que contienen gran parte de los aceites que deberían ir a dar al plato.
Además, es justamente la cáscara de los cítricos lo que le aporta un aroma especial a toda receta. "Sería un desperdicio no aprovecharla", comenta Seiser.
Por supuesto, si va a cocinar las cáscaras, debe comprar frutas orgánicas, que no hayan sido tratadas con químicos.
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FUENTE: dpa
