Una mirada diferente al Año Nuevo
En el nuevo año es recomendable tomarse las cosas con calma y no ponerse presión para lograr las resoluciones.

Mi propósito de año nuevo es simple para mi espíritu pero no lo es tanto para mi parte humana.

Si confiara y le diera la bienvenida a esa parte sabia e invisible que reside dentro de mi, permitiéndole que me haga volver a mi centro, a mi esencia, solo bastaría la luz interior que esta irradia para poder seguir preciso el camino que nítidamente me señala.

Quizás si nos diéramos cuenta que todo lo que necesitamos para que podamos cumplir lo que queremos está en nosotros, y que el amor que ya somos es la fuente que nos permitirá dar los pasos necesarios para poder ver cada persona con la que tropezamos , y las situación que se nos presenta con ojos realmente limpios, viviríamos el milagro que nos da una percepción basada en el amor.

El amor y el miedo son incompatibles. Si tienes exceso de miedo, tiendes a defenderte, a argumentar y a dar muchas explicaciones. Si te dedicas a vivir como los otros quieren y no estás apegado a lo que eres realmente, esto producirá en ti desgaste. Permite darte cuenta la atención y el poder que le estás dando a lo externo y allí sabrás el porqué de tu agotamiento. El motivo de que no tengas energía está en que la estás desperdiciando poniendo tus pensamientos y tu mente en lo que te rodea. Esto entonces cuando la situación te indicará cúal es el momento de regresar a ti.

Cuando observamos la realidad con una mirada diferente, mas basada en el amor, solo este gesto preparará un terreno fértil que dispondrá que lo que deseamos empiece a ocurrir. Nuestra energía cambiará, se volverá menos densa. Ya no tendremos que defender, ni demostrar. Ya no estaremos ansiosos.

Si tu propósito te pone inquieto hasta el punto de quitarte la paz, evalúa si vale la pena seguir tras él. Quizás este no sea el momento preciso para ejecutarlo porque te das cuenta que te agobia su “grandeza”. Con esto no quiero decirte que debes sentir que “tienes” que renunciar a él porque si al hacer esto pierdes la paz, quizás está en tu destino cumplir este reto.

Cuando esto suceda, anímate a dar algunos pasos más pequeños que puedan aproximarte a su cumplimiento. Puse entre comillas la palabra grandeza porque esta es una de las especulaciones más frecuentes en donde el miedo tiende a colarse, atacándonos de tal forma que nos impide que demos siquiera algún paso.

Es en este preciso instante que la prioridad de nuestra vida se revelará con mucha certeza. Si seguimos el sendero que nos dicta la sencillez de nuestra alma de seguro llegaremos a un desenlace que nos traerá satisfacción y plenitud.

Debo resaltar la importancia de sentirnos cada día mejor con lo que somos, de confiar en que tenemos el poder y la capacidad de decidir en cualquier momento y circunstancia que la vida nos presente. El cómo quiero enfrentar lo que me toca vivir hoy dependerá solamente de mi. Si decido no hacer nada, eso también cuenta como una acción que tendrá como consecuencia que no pasará nada diferente. Para que si pase vuelve a elegir diferente.

Date el permiso de ser más flexible y menos rígido ( sobre todo contigo mismo).

Demos de a poco como la canción de moda “ pasito a pasito, suave, suavecito”, ese pequeño movimiento nos dará el impulso que nos hará llegar a las acciones que aproximaran cada día más la esperada meta (sin claro esta olvidarnos de disfrutar el camino hacia ella).

Que este nuevo año puedas simplemente sentirte bien sin importar los acontecimientos que la vida te traiga. Que esas deseadas “metas” sean la que te lleven mas a tu corazón y a alcanzar la paz de vivir en la plenitud de tu ser.

“Tienes en tu interior más amor del que puedes entender”.

Publicado originalmente en Inspirulina