Calamidad global
Una de cada siete personas en el mundo pasa hambre, perdiendo uno de sus derechos fundamentales: el acceso a la alimentación
Para todos ellos no sólo es difícil palear el hambre, sino contar con recursos básicos como el agua potable. nNo en vano, entre las principales causas del hambre están los conflictos de la pobreza, la falta de infraestructura agrícola, los desastres naturales, el alza en el precio de los alimentos, la violencia, los conflictos armados y las pandemias. Y si a eso sumamos las asfixiantes deudas externas de los países más pobres, la especulación, la corrupción, los problemas de gobernabilidad y la falta de políticas públicas adaptadas a las distintas realidades y exigencias, confirmaremos que se trata de un problema multifactorial.
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Así está el mundo n
Este grupo lo encabezan Eritrea, Burundi y Comores. Pero a ellos se suman Timor Oriental, Sudán, Chad, Yemen, Etiopía, Madagascar, Zambia, Haití, República Centroafricana, Sierra Leona, Burkina Faso, Mozambique, la India, Tanzania, la República del Congo y Níger, y nosotros no escapamos pues en nuestro continente, Guatemala y Bolivia conviven con una situación u201cgrave u201d. Al hambre no se le puede dar tregua, porque su impacto en la productividad del planeta a futuro es fundamental. n
Si en el planeta vivimos en total 7 mil millones de personas y nuestra capacidad productiva permite alimentar a 12 mil millones u00bfPor qué hay hambre en el mundo?
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Enfrentar la realidad n
La reducción del hambre en el mundo es posible, sobre todo porque la capacidad de producción global alcanza para todos, sin embargo, estamos hablando de algo más que de un incremento en la cantidad de alimentos, porque para combatir este problema es igualmente necesario mejorar la calidad de lo que se consume en términos de diversidad, el contenido de nutrientes y la inocuidad. nY es que al número devastador de personas con hambre en el mundo, se suma un nuevo lastre: la malnutrición. Basta considerar las cifras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que señalan como la subnutrición crónica y la carencia de micronutrientes están afectando a más de 1.400 millones de personas. Acabar con el hambre no es sencillo, pero sí posible, en buena medida es cuestión de conciencia y solidaridad.
bgonzalez@diariolasamericas.com
@mbelengg
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