MIAMI.- Como consecuencia de la marcha por la vida realizada por el exalcalde Antanas Mockus que se llevó a cabo el 8 de marzo en las principales ciudades de Colombia y algunas ciudades del exterior, Colombia realizó otra marcha sin sentido. Afirmó sin sentido en la medida que si la marcha lograra la paz de manera inmediata, entonces no sólo valdría la pena, sino que habría que hacer mil marchas.
Colombia, un país de marchas sin sentido
MIAMI.- La marcha por la vida es otra manera de alejar la atención de cómo en las principales ciudades del país hay demasiada violencia, existen inmensos problemas sociales sin resolver y para rematar seguimos repitiendo historias del pasado
Como colombiano, quiero la paz y no me cansaré de afirmar que un país en paz es un país viable y más seguro para todos. Lo que no comparto es que se logre la paz por medio de la impunidad, mentiras y shows mediáticos innecesarios como la marcha por la vida.
La marcha por la vida es otra manera de alejar la atención de cómo en las principales ciudades del país hay demasiada violencia, existen inmensos problemas sociales sin resolver y para rematar seguimos repitiendo historias del pasado en donde grandes delincuentes tomaron al país como rehén pretendiendo sacar provecho personal para evitar pagar por sus crímenes.
Ahora las FARC hacen lo mismo tomando el país como rehén bajo una esperanza de una paz mentirosa en donde brille la impunidad mientras el Gobierno hace hasta lo imposible por conceder y conceder justificándose en que se debe llegar a un acuerdo por el bien de Colombia.
Esta marcha, que aunque Juan Manuel Santos niegue que la financió, contó con recursos del Estado generando dudas sobre cómo el presidente reparte y reparte recursos para tapar el horror de lo que se negocia en La Habana. Dinero estatal para acallar a cualquier crítico que quiera opinar con objetividad del nefasto proceso en Cuba.
Es claro que un acuerdo se debe buscar y alcanzar, pero no acuerdos mentirosos y ocultos en donde como siempre se rinda al país ante los violentos por la incapacidad de algunos gobernantes de someterlos por la vía de ley y la justicia, que es una obligación de un jefe de estado.
La paz es conciliar posiciones irreconciliables, sin embargo lo que se ve actualmente en Colombia es una política de lograr un acuerdo al costo que sea sin pensar en las consecuencias a futuro. Lo más preocupante es que mientras Santos financia las marchas de Mockus, la guerrilla de las FARC se arma hasta los dientes, Santos rinde y debilita a las fuerzas armadas, y al final la guerrilla gana impunidad, cero extradición, y hasta de pronto, Barack Obama encima a Simón Trinidad, lo que sería un insulto a las memorias de tantos soldados y policías que han muerto en la defensa de la democracia colombiana. Entonces el panorama no es muy alentador con este Gobierno de nefastas intenciones.
La marcha por la vida pareció más bien la marcha para justificar la impunidad de La Habana en donde las FARC buscan sanear sus delitos sin entregar armas y sin pagar un solo día de cárcel. La marcha fue un fracaso porque no hubo la afluencia que se esperaba y demuestra la apatía de muchos colombianos frente al proceso con las FARC. ¿Qué se ha logrado con las marchas del pasado? ¿Acaso las FARC entregaron las armas? Obviamente que no.
Entonces si bien es cierto que las intenciones de todos aquéllos que marcharon son buenas, la realidad es que la marcha por la vida no fue tan inocente como pareció y más bien pareció la marcha de todos los que creen en la impunidad para las FARC, y el Presidente marchando como si estuviera en pleno proceso electoral.
Me pregunto, ¿acaso el presidente anda de campaña para venderle al país que efectivamente le rendirá el país a las FARC? Seguramente Ésa será su nueva estrategia ya que es evidente que se olvidó que en las urnas no ganó con un amplio margen, y es claro también que casi la mitad del país está en desacuerdo con la forma en que está llevando el proceso de paz. Entonces hubiese sido mejor que no marchara, y más bien se dedicara a gobernar para todo el país, y no sólo para quienes lo eligieron.
Finalmente, se podría decir que la marcha por la vida de Antanas Mockus fue la marcha por la vida de las FARC y no la marcha por la paz. Marcharon todas las organizaciones y aquéllos que apoyan la paz con impunidad de Juan Manuel Santos para justificar que se entregue todo sin recibir nada a cambio. Más allá de la marcha, lo único cierto es que sólo fue un show nacional que no llevará a nada hasta que realmente exista un acuerdo de paz sin impunidad.
Si la paz se logra con impunidad, es como vender un carro sin las llantas que no irá a ningún lado. Entonces otra marcha más, otro show más, y todo seguirá igual.
El autor es director y fundador de Latribunacolus y de United Languages Mediagroup.
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