A una semana del paso del huracán Melissa por la región oriental de Cuba, la dictadura cubana ofreció una actualización de daños que confirma la magnitud del desastre y anticipa una recuperación "prolongada".
Crisis en oriente de Cuba, daños de Melissa superan capacidad del régimen
El panorama es desolador: 4,743 casas colapsaron completamente y más de 12,000 techos han sido arrancados
El dictador Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que los destrozos son de tal "envergadura" que la normalización de los territorios afectados se demorará indefinidamente.
La cifra oficial de viviendas afectadas asciende a 76,789, una estadística que subraya la fragilidad de la infraestructura habitacional bajo el régimen. De este total, el panorama es desolador: 4,743 casas colapsaron completamente y más de 12,000 techos han sido arrancados, detalla el portal web Diario de Cuba.
Las afectaciones parciales superan las 47,000, dejando a miles de familias en la intemperie o en condiciones de habitabilidad mínimas.
Balance de la devastación
Además de los alarmantes daños habitacionales de la devastación, la infraestructura vital se vio gravemente comprometida, con el reporte de 1,000 postes eléctricos y 279 transformadores averiados, lo que mantiene a vastas áreas sin servicio. En el sector educativo, 2,117 escuelas sufrieron daños, y la agricultura enfrenta un colapso con cientos de miles de hectáreas devastadas, impactando especialmente los cultivos de café y la producción de alimentos.
El impacto en la agricultura es catastrófico, con cientos de miles de hectáreas dañadas, afectando directamente la ya precaria seguridad alimentaria del país. Los cultivos de café y otros renglones básicos figuran entre los más golpeados. Díaz-Canel admitió que la falta de materiales de construcción, electricidad y agua potable convierte la fase de recuperación en "la más difícil" y reconoció que es "lógico que las personas se desesperen". Pese a la gravedad, solo unas 2,000 viviendas con daños menores han sido reparadas hasta el momento.
La provincia de Santiago de Cuba concentra la crisis, con más de 60,000 hogares damnificados.
El líder de la dictadura hizo énfasis en la exitosa evacuación de más de un millón de personas, un esfuerzo de la Defensa Civil para evitar pérdidas humanas. Sin embargo, este punto de propaganda se opone a la realidad sobre el terreno, donde los testimonios reflejan la desesperación y la precariedad de la respuesta del Estado. En un intento por desviar la atención de la ineficiencia estructural, Díaz-Canel utilizó el escenario para reiterar su crítica al embargo de EEUU, culpándolo de la "fragilidad del fondo habitacional".
Asimismo, intentó rebatir la etiqueta de "Estado fallido" con retórica, preguntando si un Estado con estas características podría proteger la vida. No obstante, las imágenes de escuelas destruidas y las áreas incomunicadas sugieren que el aparato de gobierno es incapaz de garantizar las condiciones mínimas para sus ciudadanos.
Aunque el régimen informó de la llegada de ayuda humanitaria de naciones aliadas y agencias de la ONU, la advertencia de Díaz-Canel de que los daños "no se restañan en pocos días" confirma que los cubanos del oriente enfrentan un futuro inmediato de escasez, lenta reconstrucción y desesperanza bajo el control de la dictadura.
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FUENTE: Con información de Diario de Cuba
