La semana anterior, el Presidente se reunió con el dictador Raúl Castro en Panamá, en la Cumbre de las Américas.
Cuba aún es una amenaza para EE UU
La semana anterior, el Presidente se reunió con el dictador Raúl Castro en Panamá, en la Cumbre de las Américas.
Poco antes de la llegada del Presidente Obama a Panamá, un grupo de activistas democráticos cubanos, entre ellos el invitado de este año del Presidente de la Cámara, John Boehner, al discurso anual del Estado de la Unión y testigo frente a una audiencia del Congreso sostenida en Febrero, Jorge Luís García Pérez “Antúnez”, fueron golpeados por esbirros de los Castro en Panamá, cuando intentaban colocar una ofrenda floral frente a la estatua de José Martí.
A pesar de que esta agresión involucró a varios ciudadanos americanos, el Presidente no utilizó su oportunidad al reunirse con el dictador de la isla para denunciar a los esbirros que perpetraron esta salvaje golpiza. En lugar de eso, el Presidente calificó esta reunión con Castro como un evento histórico y provechoso.
Provechoso para el régimen de los Castro, pero no para los millones de cubanos sufriendo en la isla, o el grupo de activistas democráticos que fueron golpeados en Panamá por los secuaces del régimen.
Como esperábamos, el Presidente anunció esta semana que retiraría a Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo (SST por sus siglas en inglés). Es curioso ver esto tras observar agentes encubiertos del régimen en territorio extranjero, escondidos en la delegación cubana, asaltar a manifestantes pacíficos, mientras en los Estados Unidos, el Departamento de Estado y el Presidente aseguran fervientemente que Cuba ya no apoya el terror.
Me gustaría compartir con mis lectores la verdadera naturaleza del régimen y los hechos que esta administración está dispuesta a ignorar, ya que el Presidente toma estas decisiones políticas para fomentar su legado y no basa esas decisiones en la realidad.
Cuba deliberadamente ha engañado a la comunidad internacional sobre su participación en el tráfico de armas, el cual ha sido expuesto dos veces recientemente, abriendo a especulación el número de instancias en que situaciones similares se han repetido sin ser descubiertas.
El año pasado, funcionarios de las Naciones Unidas confirmaron el intento del régimen de Castro de contrabandear equipos militares al régimen represivo de Pyongyang, en lo que ha sido descrito como la más atroz violación de sanciones internacionales hasta la fecha.
Funcionarios panameños descubrieron escondidos bajo 10.000 toneladas de azúcar, 240 toneladas métricas de armas pesadas, un sistema de control de radar diseñado para el lanzamiento de misiles, dos aviones MiG-21 en condiciones operacionales, 15 motores de avión, 12 motores regulares y decenas de cajas de municiones.
Este incidente precede a otro, en el que una nave de bandera china fue interceptada en Colombia, con un cargamento ilegal destinado para las fuerzas armadas cubanas. A pesar de garantías de las autoridades chinas de que la carga a bordo de la nave era parte del “comercio militar normal” el manifiesto del buque no reflejaba los más de 100 toneladas de pólvora, 99 proyectiles y 3,000 cartuchos de artillería.
Este reciente cargamento interceptado en Cartagena podría ser un intento del régimen de Castro de proveer apoyo material a las FARC, una organización internacionalmente designada como terrorista, en momentos en los cuales las conversaciones de paz con el gobierno de Colombia están siendo sostenidas en La Habana.
Es obvio y acertado que el régimen de Castro continúa prestando albergue a las FARC, que son responsables de asesinar a miles de colombianos en actos de terrorismo durante el curso del conflicto de cincuenta años que han sostenido con Colombia.
Esto no dice nada del hecho de que Cuba continúa dando asilo a fugitivos de la justicia de Estados Unidos, como Joanne Chesimard que asesinó a un policía del estado de Nueva Jersey, quien tras escapar de prisión ha estado viviendo libre y abiertamente en la Cuba de los Castro.
Cuba ha sido relacionada directamente con actos de terror internacional, incluyendo el derribo de la avioneta de los Hermanos al Rescate en la cual tres ciudadanos y un residente permanente de los Estados Unidos fueron asesinados por el régimen.
La tendencia del inexcusable comportamiento de Cuba justifica su inclusión en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.
Las preocupantes conexiones a organizaciones internacionalmente reconocidas como terroristas, y a Estados Patrocinadores del Terrorismo, como Irán y antiguamente Corea del Norte, traen implicaciones serias para nuestra seguridad nacional.
El Presidente Obama no está cumpliendo con las leyes de los Estados Unidos al recompensar al régimen cubano retirándole la designación como Estado Patrocinador del Terrorismo. Cometer esta imprudencia no sólo sería un peligro para nuestra seguridad nacional, sino también para el Hemisferio en el que vivimos.
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