MIAMI.- Homenajeando a los grandes regalos que le ha dado la vida, el cantautor colombiano Fonseca, ganador de 5 Latin Grammy, celebra la llegada de su tercer hijo con su más reciente álbum Agustín, que lleva el nombre de su pequeño. Y, según confiesa, se trata de una producción en la que la melancolía, la percusión, la nostalgia y el baile nos ayudan a recordar Como enamoraban antes (título de unos de sus temas).
Fonseca: "Hay que aferrarse al amor"
Sin dejar de lado el acordeón del vallenato, Fonseca experimenta e incorpora los ritmos del reguetón y la música urbana, a través de una fusión que se ve reflejada en 16 temas, 10 de ellos producciones del bogotano, y que son parte de un disco ecléctico en el que comparte colaboraciones con artistas como Ana Torroja, Kinky, Melendi, Spencer Ludwig, Nahuel Pennisi y Cali y El Dandee.
En estas fechas conmemorativas y familiares es imposible no recapitular las vivencias y lecciones del año en curso, ¿qué es lo más bonito que te deja este 2018?
Sin dudas, mi hijo Agustín. Los hijos son la bendición más grande la vida, y este año queda marcado por eso, por la llegada al mundo de mi tercer hijo, a quien además quise hacerle un recibimiento con honores dedicándole este álbum y poniéndole su nombre al disco.
Por el lado profesional, el 2018 ha sido sumamente provechoso, lleno de mucho movimiento, de viajes y acompañado del impulso de seguir construyendo una carrera sobre la base de mis canciones y mi música.
En tu sencillo más reciente Volver a verte, presentas una letra sumamente melancólica, pero acompañada de un ritmo bailable, urbano y muy pegajoso junto a Cali y El Dandee, ¿cómo se dio esa combinación?
Me encanta esa mezcla, porque es una fusión muy característica dentro del vallenato. Eso de cantarle al despecho por medio de la parranda es algo muy característico de este ritmo. Y yo me acuerdo de que desde niño eso era lo que más me llamaba la atención. Oír esas letras corta venas con una música súper alegre es algo que siempre divierte. Y Volver a verte es eso, un homenaje a esa persona, a esa relación que no pudo ser, pero que nunca se olvida. El recuerdo permanece por siempre.
Agustín cuenta con grandes colaboraciones, pero hay una muy especial con Thalía titulada Sube, sube, que ha dado mucho de qué hablar, aunque no está incluida en este disco.
Sí, en lo personal, siempre he tratado de que las colaboraciones surjan de manera orgánica. Es decir, que realmente se den por una razón o por afinidad. En el caso de la canción con Thalía, me cautivo porque tiene mucho de ese sonido colombiano que aporta el acordeón, y le agradezco que me haya invitado a ser parte de su disco. Uno siempre busca conexión y con ella la hubo. Admiro mucho su trayectoria, su carrera y creo que es una gran canción.
¿Cuál es tu clave para incursionar en tantos ritmos, incluido el sinfónico, sin perder tu ADN?
Lo principal ha sido hacer música que a mí me llegue al corazón y me mueva el piso. Si eso pasa puedo incursionar en cualquier género. A la hora de experimentar en el estudio, de componer una canción, lo hago para ver qué pasa, pero si no hay conexión con el sonido, lo dejo ir. Sin embargo, cuando conecto no me da miedo incursionar en sonidos nuevos. Y por eso voy a seguir haciéndolo, ya que es parte de lo que me ha caracterizado en mi carrera.
¿Agustín es el mejor disco de tu carrera?
Definitivamente sí.
¿Por qué?
Porque me ha enseñado que hay que perder el miedo a lo desconocido. Es un disco en el que me doy todas las libertades posibles. Antes lo hice, pero en este álbum enfrenté el desafío con más confianza. Me divertí y trabajé con 11 productores distintos, algo que nunca había hecho en mi carrera, escribí con muchos compositores y todo eso vino a parar a un solo álbum. El proceso de ensamblaje fue complejo, ya que conllevó muchos viajes, sesiones, grabar en todas partes, pero me encanta que eso haya pasado.
Estás muy involucrado en ayudar a los venezolanos que llegan a Colombia en busca de una mejor vida, ¿cómo afectan todos estas crisis humanitarias y migratorias tu proceso creativo?
Me afecta mucho, porque vengo de un país que ha vivido cosas muy fuertes, que ha sido completamente estigmatizado. La crisis migratoria en todo el continente es muy preocupante. Lo que pasa en general me afecta como padre, porque pienso en el mundo que le va a quedar a mis hijos. Por eso me sumo a campañas, para tratar de construir, desde mi posición, un mundo mejor. Y, por medio de mis canciones, llevar mensajes de amor y gratitud que salen del corazón, esperando que ojalá sean temas que perduren por siempre y que la gente los use para decirse cosas bonitas. Hay aferrarse al amor.
Llevas 7 años radicado en Miami, ¿qué te ha enseñado la Capital del Sol?
Miami me ha aportado mucho, aquí han nacido dos de mis tres hijos y, como ciudad musical, me ha dado mucho desde el punto de vista creativo. Este es el epicentro para la industria de la música, donde te puedes encontrar con compositores, artistas y músicos de todo el mundo y de distintos géneros. Eso es lo que más me gusta y lo más enriquecedor de vivir aquí.
Fonseca se presenta este próximo 29 de noviembre en el American Airlines Arena, junto a Bacilos, en un concierto en el que repasará lo mejor de su carrera y de su nuevo disco.
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