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RESEÑA

"Hoppers": cuando el silencio de la naturaleza ataca

Piper Curda y Bobby Moynihan, protagonistas la nueva comedia animada de Pixar, Hoppers, conversan sobre su experiencia en el rodaje de esta historia

Por LUIS BOND
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MIAMI.- El cine de Pixar siempre se ha caracterizado por transmitir valores importantes a través de sus historias. Valiéndose de personajes coloridos y tramas aparentemente sencillas, los realizadores suelen ocultar en el subtexto diferentes temas que los conflictos exploran de forma muy sutil para generar al final de la proyección una doble lectura: una para los padres y otra para los niños.

Gracias a eso, muchos de nosotros podemos regresar a clásicos contemporáneos como Toy Story o Monster INC y redescubrir películas a las que dotamos de capas y capas de complejidad, transformándolas en experiencias narrativas completamente nuevas.

No obstante, hay tópicos que, por ser tan “generales”, muchas veces pierden su potencia y se vuelven una suerte de panfleto en pro de ideas genéricas que, lejos de invitar a la reflexión, buscan moralizarnos. Esto es lo que podríamos pensar que ocurriría con una película ambientalista como Hoppers, pero gracias a su forma y fondo rehuye por completo del molde y nos regala una experiencia única y divertida en pantalla.

Escrita por Daniel Chong (We Bare Bears) y Jesse Andrews (Luca, Me and Earl and the Dying Girl), Hoppers nos cuenta la historia de Mabel (Piper Curda), una chica rebelde con un profundo amor por la naturaleza inculcado por su abuela.

Descuidando sus obligaciones como estudiante en la universidad y luchando constantemente contra el Alcalde Jerry (Jon Hamm), Mabel busca proteger un pequeño estanque que tiene un valor sentimental enorme para ella y que está a punto de ser destruido para construir una autopista en nombre del “progreso”.

Una amenaza que lleva a Mabel a robarse una tecnología que le permite transferir su conciencia al cuerpo de un castor y comunicarse directamente con los animales. Es así como unirá fuerzas con el representante de los mamíferos King George (Bobby Moynihan) y, sin proponérselo, iniciará una revolución entre los animales para combatir el avance destructivo de los seres humanos.

Dirigida por Daniel Chong (We Bare Bears: The Movie), Hoppers esconde detrás de su estilo de animación “convencional” una propuesta narrativa bastante atípica para los estándares de Pixar, pero más cercano al código de los dibujos animados con los que muchos crecimos: situaciones absurdas que van escalando de forma descontrolada, personajes histriónicos que parecen tener un toque de locura, un ritmo violento que oscila entre chistes y conflicto, todo animado por una premisa auto-referencial que es llevada hasta sus últimas consecuencias.

En sintonía con este tono entre infantil y paródico, tenemos un trabajo de voice-over maravilloso liderado por Piper Curda (quien le da a Mabel una expresividad única, de lejos, una de las gratas sorpresas de la película) y acompañada por el icónico Bobby Moynihan (que nos regala un registro mucho más calmado y paternal en contraposición a los papeles donde solemos escucharlo, mucho más histriónico).

Alrededor de la dupla protagónica, tenemos un cast de primera con figuras icónicas como Meryl Streep, Jon Hamm, Dave Franco y Sam Richardson que con pocas líneas y apariciones puntuales nos desarman de la risa.

Hoppers es una rara avis dentro de la filmografía de Pixar. Su humor descabellado, ritmo trepidante —que va in crescendo hasta casi rozar el absurdo— y uno que otro momento no apto para niños la hacen una de las apuestas más arriesgadas del estudio en mucho tiempo (de hecho, parece más cercana al desparpajo e incorrección política de Dreamworks que al molde “correcto” al que nos tiene acostumbrados Disney).

Esto no va en detrimento del producto final, al contrario, lo eleva y hace que los temas que explora (como la conexión con el medio ambiente, la amistad, el peligro del poder en las manos equivocadas) no tengan esa moralidad “impuesta” de la que a veces sufren algunas películas infantiles.

En un mundo sumido en el caos y el ruido, Hoppers nos invita a detenernos para disfrutar del silencio y reencontrarnos con nuestro centro. Un acto sencillo, transformador e indispensable —para adultos y niños— y que solo podemos aprender contemplando a la naturaleza.

Lo mejor: el tipo de comedia física que utiliza y los momentos extravagantes en la animación: una bocanada de aire fresco para Pixar. Las múltiples lecturas que propone sobre temas álgidos en la actualidad. El diseño de todos los animalitos.

Lo malo: después de todo el hype y memes con Tom Lizard, al final fue un personaje subutilizado. El tercer acto de la historia —aunque es maravilloso— tiene imágenes que pueden asustar a los más pequeños de la sala.

Sobre el autor

Luis Bond es director, guionista, editor y profesor especializado en cátedras de guion, construcción de personajes, dirección, mitología, arquetipos y lenguaje simbólicos. Desde el 2010 se dedica a la crítica de cine en web, radio y publicaciones impresas. Es Tomatometer-approved critic en Rotten Tomatoes (https://www.rottentomatoes.com/critics/luis-bond/movies ), miembro de LEJA y Florida Film Critics Circle. Su formación en cine se ha complementado con estudios en Psicología Analítica profunda y Simbología.

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