"La incapaz" retrata la sociedad uruguaya en festival de teatro de Miami
16 de julio de 2018 - 18:07 - Por WILMA HERNÁNDEZ
Ambientada en el Uruguay de la segunda mitad del siglo IXX, la pieza narra la historia de Clara García de Zúñiga, quien intenta defenderse en un juicio absurdo con el que pretenden incapacitarla en una sociedad que en aquel entonces maltrataba a la mujer

MIAMI.-El Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami continúa su jornada en su trigésimo tercera edición, que se extiende hasta el 29 de julio en varias salas de teatro de la ciudad.

Una de las obras que será representada este viernes 20 y sábado 21 es La incapaz, que el escritor argentino radicado en Montevideo Carlos María Domínguez llevara a las tablas, basada en su novela El bastardo, que fuera inspirada en hechos reales.

Ambientada en el Uruguay de la segunda mitad del siglo IXX, la pieza narra la historia de Clara García de Zúñiga, quien intenta defenderse en un juicio absurdo con el que pretenden incapacitarla en una sociedad que en aquel entonces maltrataba a la mujer, una situación de abuso de poder y ejercicio del machismo que, según la directora de este montaje, continúa vigente en ese país sudamericano.

La uruguaya Cecilia Baranda conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre esta puesta en escena que dirige, y que presentará ante el público miamense en el Carnival Studio Theater del Arsht Center.

¿Qué lecciones considera nos deja la pieza La incapaz?

En Uruguay, la mayoría de los grupos teatrales estamos acostumbrados a hacer un teatro que, ya sea a través del drama o la risa, genere reflexión en el espectador. En el caso de la obra que presentamos, a Clara García de Zúñiga, el imaginario colectivo la conocía como el fantasma del Museo Blanes o la loca de la buhardilla.

Quisimos mostrar a la mujer que existió en nuestro país y vivió una peripecia de injusticia, abuso y que, por trasgredir y revelarse a esa situación, los abogados, médicos y políticos de la época deciden encerrarla y declararla incapaz, algo que significa muerte en vida, porque la separan de sus hijos y la encierran en una buhardilla (desván). Y son esos abogados, médicos y políticos quienes se enriquecen con la fortuna que le roban. Quisimos transmitir que fue juzgada por decir su verdad, esa verdad que, de tanto repetirla en soledad y pidiendo justicia, la fue enloqueciendo.

¿Qué diría queda hoy de aquella sociedad montevideana de la segunda mitad del siglo XIX?

En Uruguay, por los años 1930, existieron movimientos donde la mujer pudo ejercer su derecho al voto; también por ley, pudo divorciarse; se declaró la educación laica, pública, gratuita y obligatoria para todos los niños de toda condición social y raza. Sus maestras fueron mujeres. Igualmente, el rol de la mujer como esposa y madre siguió existiendo, y el dominio del hombre sobre ellas, también. En el Uruguay de hoy, mueren mujeres, niñas y niños, por abuso y violencia de manos de hombres. Hay una frase de la obra que dice: “Una mujer, no puede estar perdida, si está perdida, la encuentra, su madre, su esposo o su médico”.

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Denise Daragnés encarna a Clara García de Zúñiga en La incapaz.

¿Cómo diría que ha evolucionada la sociedad uruguaya en cuanto a la temática de la igualdad de género?

Se habla sobre ese tema y se denuncia mucho más. Decía el escritor Eduardo Galeano que “en Uruguay las leyes van por delante de la gente”. Y es verdad. Se votan leyes, pero no siempre se cumplen. En Uruguay hay muchas mujeres solas, jefas de hogar, que ellas mismas se encargan de trabajar y criar a sus hijos. Hay muchas adolescentes que son madres. Y muchas profesionales que ejercen su profesión, pero los cargos importantes los ocupan, en su mayoría, los hombres. Se está generando un cambio, y ya se ven más mujeres que pueden demostrar su capacidad profesional, además de criar a sus hijos.

¿Qué elementos nuevos propone este montaje?

En primer lugar, es un unipersonal, en el que pude trabajar desde la dirección con la actriz Denise Daragnés, en una búsqueda e investigación de un lenguaje actoral, acorde a la poesía del texto, para que los distintos estados por los que pasa el personaje puedan reflejar, desde la voz y el cuerpo, convicción y un lenguaje casi expresionista.

La puesta, austera, continuamente pasa a expresar el encierro, el despojamiento y cómo ella se prepara para ese juicio que fue una burla. Entre los pedidos de justicia y sus propios recuerdos, nos va desvelando la verdad de su historia. En varios momentos dice: “No me pidan recuerdos, yo no sé recordar”. Pero, en realidad, los recuerdos la persiguen, están en su cabeza, las voces de sus padres están dentro de ella.

Además de la frustración y el desespero, ¿cuáles sentimientos diría que explora la pieza?

El espectador sigue la historia con mucha atención, pasa de cuestionarla, a sentirse reflejado y conmovido. Nosotros estrenamos en Uruguay, en enero, con mucho éxito. También realizamos funciones para estudiantes con debate posterior. Al ganar el Proyecto de Fortalecimiento de las Artes, tuvimos la oportunidad de hacer funciones en barrios de muy bajo nivel social. En todos lados tuvo la misma repercusión. Como dije antes, a Clara, el imaginario colectivo la consideraba la loca de la buhardilla o el fantasma del Museo Blanes. A través de esta obra, se puede conocer a la mujer y su peripecia de vida. Tender los puentes con el mundo contemporáneo fue inmediato. Tanto los jóvenes como la gente mayor, inmediatamente hizo la relación y se habló de la condición de la mujer y sus derechos. Y se pudo comprender que detrás de una transgresión, por lo general hay alguien que está pidiendo ayuda.

Bajo la dirección de Cecilia Baranda, la obra cuenta con la actuación de Denise Daragnés. El vestuario está a cargo de Paula Villalba y la ambientación y diseño de luces son tarea de Martín Blanchet.

Clara García de Zúñiga fue la madre del poeta uruguayo Roberto de las Carreras, eje de la investigación de Carlos María Domínguez para hilvanar su novela El bastardo, que luego dio origen a La incapaz.

Como parte de la programación de esta semana del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami además se presentará Éramos cuatro, de la dramaturga venezolana Neher Jacqueline Briceño, el miércoles 18 y jueves 19, a las 8:30 p.m., en el Adriana Barraza Black Box, 3100 NW 72 Ave., Suite 127.

Briceño también dirigirá la pieza infantil El gato y la gaviota el domingo 22, en el Miami-Dade County Auditorium. En este mismo escenario, del jueves 19 al sábado 21, la compañía argentina Teatro del Abasto representará Unos dos, escrita y dirigida por Carolina Tejeda y José Mehrez.