MIAMI.- Cada dieciséis de julio, el mundo de la música se une para recordar a Celia Cruz, la indiscutible Reina de la Salsa. Su partida física dejó un vacío imponente en la cultura latina, pero su potente voz, su carisma arrollador y su eterno grito de «¡Azúcar!» continúan resonando con fuerza.
Legado de Celia Cruz sigue intacto a 23 años de su partida
Su partida física dejó un vacío imponente en la cultura latina, pero su potente voz y su carisma arrollador continúan resonando con fuerza
Una trayectoria bañada en oro y ¡Azúcar!
Nacida en La Habana, Cuba, en 1925, Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso comenzó su viaje musical en la década de los cuarenta.
Su gran oportunidad llegó al convertirse en la voz principal de la legendaria Sonora Matancera. Tras abandonar Cuba en 1960 debido a la revolución, Celia se estableció en los Estados Unidos, donde su carrera alcanzó dimensiones estratosféricas de la mano de la Fania All-Stars y colaboraciones con figuras de la talla de Johnny Pacheco y Tito Puente.
A lo largo de más de cinco décadas de carrera, cosechó hitos sin precedentes para una artista latina: ganadora de tres premios Grammy y cuatro Latin Grammy, fue galardonada con la Medalla Nacional de las Artes de EE.UU. y tiene su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Adicionalmente, grabó más de 70 álbumes que popularizaron ritmos como la salsa, el son montuno y la guarachas en todo el planeta.
El adiós a la Guarachera de Cuba
A finales de 2002, durante una presentación en México, la salud de la cantante comenzó a mermar notablemente. Poco después, los médicos le diagnosticaron un glioblastoma multiforme, un tipo de tumor cerebral sumamente agresivo.
A pesar de someterse a una cirugía y recibir tratamiento médico, la icónica artista continuó trabajando en la medida de lo posible, llegando a grabar su último disco de estudio, Regalo del Alma, un testamento de su inquebrantable amor por la vida y el escenario.
Celia Cruz falleció el 16 de julio de 2003 en su hogar de Fort Lee, Nueva Jersey, a los 77 años. Su funeral en Miami y Nueva York convocó a miles de fanáticos que salieron a las calles a despedir a la mujer que, con su característica peluca multicolor y una energía inagotable, transformó para siempre la historia de la música tropical.
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