NUEVA YORK.- Sonny Rollins, el "coloso del saxofón" cuyas obras enérgicas y contemplativas lo convirtieron en el último representante de una era dorada del jazz, murió el lunes a los 95 años.
Muere el saxofonista Sonny Rollins, leyenda del jazz, a los 95 años
Fue uno de los pocos saxofonistas que definieron el instrumento, un panteón en el que figuran otros grandes como Charlie Parker, Coleman Hawkins y John Coltrane
"Con gran pesar y profundo cariño anunciamos el fallecimiento de Sonny Rollins", en su casa de Woodstock, Nueva York, decía una publicación en las redes oficiales del artista.
El estadounidense Rollins encontró en el jazz el medio para hacer un comentario social y espiritual, expresando con su saxofón las esperanzas de los afroamericanos durante el movimiento por los derechos civiles, el dolor de Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el camino místico que descubrió en sus largos retiros en la India y Japón.
Fue uno de los pocos saxofonistas que definieron el instrumento, un panteón en el que figuran otros grandes como Charlie Parker, Coleman Hawkins y John Coltrane, con quien tuvo una relación afectuosa pero complicada.
Pero a diferencia de muchos de los jazzistas que definieron el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, Rollins tuvo una vida larga y pudo perfeccionar su obra hasta bien entrados los 80 años, aún cuando ya enfermedades respiratorias limitaban sus actuaciones.
"Sigo vivo, porque sigo aprendiendo", dijo Rolllins a la AFP en 2016. También resaltó cómo el yoga lo había ayudado a concentrarse y mantenerse alejado de las drogas y el alcohol.
Fue apodado "el coloso del saxofón" por el título de su influyente álbum de 1956, en el que le dio una nueva fuerza al instrumento con el hard bop, un estilo intenso de jazz que despojaba al género de sus limitaciones estructurales.
Para cuando estaba en sus años 20, Rollins había logrado trabajar con leyendas del jazz como Parker, Miles Davis y, en especial, Thelonious Monk.
Al reflexionar sobre su cerca de siete décadas de carrera, en la entrevista de 2016 con la AFP, dijo que quizá había sido muy atrevido con las leyendas a su alrededor.
"Pienso en mi relación con Coltrane y en mi relación con Monk (...) fueron muchas cosas estúpidas las que hice con esas personas que no habría hecho de haber sido más maduro", dijo Rollins. Y agregó que Coltrane era "un hermoso, hermoso ser humano".
Carácter político
Con Freedom Suite, de 1958, Rollins encontró una forma de hablar de la creciente lucha de los afroamericanos por la igualdad de derechos.
Nunca ocultó el carácter político de la pieza instrumental de 20 minutos, en la que demostró su libertad artística.
"Estados Unidos está profundamente arraigado en la cultura negra: sus coloquialismos, su humor, su música. Qué irónico que el negro, que más que cualquier otro pueblo puede reivindicar la cultura estadounidense como propia, sea perseguido y reprimido; que el negro, que ha ejemplificado las humanidades en su propia existencia, sea recompensado con la inhumanidad", escribió.
Luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, Rollins encontró un nuevo propósito de su arte.
Cuatro días después de los ataques, se presentó en Boston para un concierto que se convertiría en un álbum en vivo en homenaje a las víctimas de los atentados terroristas.
En los años 1960 creía como otros artistas que la música traería paz al mundo. "Pero luego aprendí y viví un poco más", dijo a la AFP.
Lucille, su mánager y esposa durante casi 40 años, murió en 2004.
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FUENTE: AFP
