MIAMI- El Museo Americano de la Diáspora Cubana estuvo este 20 de mayo a su máxima capacidad con la inauguración de la muestra From Island to Island, del pintor cubano Ramón Unzueta (1962-2012), presentada por la escritora Zoé Valdés.
Muestra del pintor Ramón Unzueta se inaugura en Miami
Marcell Felipe, presidente del Museo, ofreció las palabras de bienvenida, y aprovechó la oportunidad para recordar a los asistentes que dicho centro es la casa de todos los cubanos exiliados. Asimismo, anunció una próxima exposición inmersiva que abordará las huellas de la represión castrista en la isla.
Por su parte, Diego Suárez, fundador del Museo y figura indispensable del exilio cubano, presentó a la escritora Zoé Valdés: “El museo se viste de gala en un gran acontecimiento”. Como agregó, “en 1959 [año en el que nació Valdés] no me lo contaron, yo estaba allí. Tuve el privilegio de vivir en la Cuba que los cubanos de nuevas generaciones están añorando. La Cuba eterna no perece”.
Citó la coincidencia de otro aniversario del nacimiento de la República, el 20 de mayo de 1902, y se sumó a “los que tuvieron el privilegio de vivir la República”. Y recordó: "Teníamos en 1955 la posición número 17 en el consorcio de los países desarrollados del mundo”.
De isla en isla
“Este milagro solo ha podido ser posible gracias a un ángel de la Cuba eterna, don Diego Suárez”, apuntó la escritora en su charla sobre la obra de Ramón Unzueta, con quien mantuvo una amistad muy profunda.
Luego recordó la fuerza del “más grande de todos los cubanos, el más universal, José Martí”, a un día del aniversario 128 de su caída en combate, así como el acontecimiento del comienzo de la República.
Se remontó a su juventud para entregar al público una visión de Unzueta. “Éramos su hermana y yo muy amigas, estábamos entrando en el pre [universitario] de La Habana”, recordó, y agregó que así fue como conoció a Ramón, un niño de 11 años. “Entró todo despeinado, todo risa, todo luz”, dijo Zoé sobre el comienzo de una amistad que ni siquiera el exilio separó.
Luego se refirió al pacto que surgió entre los tres porque, aunque eran de “la generación del hastío”, al mismo tiempo hicieron “una especie de resistencia” para nutrirse a pesar de la realidad. “Íbamos a buscar La Habana, a desandar esa ciudad que tantos secretos podía dar”, planteó.
También mencionó sus escapadas al pueblo de pescadores de Cojímar, y las largas horas mirando obras en el Museo de Bellas Artes.
En torno al corpus creativo de Ramón Unzueta, destacó su relevancia no solo en Cuba, sino en el exilio. E hizo énfasis en el hecho de que su obra estuvo muy centrada en las mujeres y en Cuba.
Apuntó que el pintor tenía “una escuela muy de él, muy precisa y trabajada” y “con un estilo muy propio”. Según lo definió la escritora, “era un pintor imposible de encasillar, pues su única afrenta era la de la libertad propia, humana y artística”.
Sobre los valores del artista recordó su integridad, el respeto a los mayores y la importancia de la familia para él, además del amor por sus maestros y compañeros de arte.
Como zanjó, su obra es “creación auténtica”.
Posteriormente la escritora abrió las puertas de la exposición junto a Enaida Unzueta. Los asistentes pudieron apreciar decenas de obras, recortes de periódicos y objetos personales del artista, como si entraran a una intimidad desvelada, y sobre todo abrazados por los recuerdos que compartió la escritora.
Puede ver la exposición hasta el 15 de noviembre en el Museo Americano de la Diáspora Cubana. 1200 Coral Way, Miami, FL 33145
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