SANTA MARTA.- Frente al azul intenso del mar Caribe, bajo el sol que baña la costa norte de Colombia, Santa Marta no solo brilla por su belleza natural, sino por la profundidad de su historia. Esta ciudad, considerada la más antigua aún existente del país y la segunda fundada por los españoles en Sudamérica, celebra este 29 de julio cinco siglos de existencia.
Santa Marta: medio milenio de historia, cultura y resistencia del Caribe colombiano
La ciudad más antigua de Colombia se llena de música, rituales y orgullo cultural para honrar su legado en este aniversario.
Por eso, la ciudad se ha vestido de gala. Calles empedradas, balcones coloniales y plazas llenas de vida son hoy escenario de conciertos, desfiles, actos conmemorativos, foros académicos y entre tanto homenajes a los pueblos originarios, protagonistas invisibles durante siglos, que hoy recuperan su voz en medio de la celebración.
Un puerto con memoria
Fundada en 1525 por Rodrigo de Bastidas, Santa Marta fue concebida como un puerto marítimo estratégico para la expansión del imperio español. Desde sus primeros días, fue testigo de encuentros y desencuentros entre conquistadores y comunidades indígenas, como los tayrona, quienes habitaron la Sierra Nevada —la montaña costera más alta del mundo— mucho antes de la llegada de los europeos.
Este aniversario no solo es una fecha simbólica. Es también una oportunidad para revisar la historia con una mirada crítica y justa reconociendo los errores del pasado y comprometiéndose con una Santa Marta diversa e incluyente.
Tradición viva
Durante esta cobertura especial para DIARIO LAS AMÉRICAS, hicimos un recorrido por la ciudad y sus lugares más emblemáticos, donde hemos presenciado cómo el espíritu samario —gentil, resiliente, hospitalario— se manifiesta con fuerza en cada esquina.
Desde las comparsas llenas de ritmo afrocaribeño hasta los rituales indígenas en la Sierra, pasando por la gastronomía con sabor a mar y la alegría palpable de la gente, todo respira tradición y amor por esta tierra, conocida como El Corazón del Mundo, un epíteto que nace de la cosmovisión de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada, particularmente los arhuacos, koguis, wiwas y kankuamos, quienes consideran a esta montaña sagrada el centro espiritual del universo. Para ellos, esta localidad y la Sierra no solo son un territorio físico, sino el punto donde late la vida misma del planeta, un lugar sagrado que equilibra las fuerzas naturales y protege la armonía del mundo. Por eso, más que una ciudad, este rincón ancestral es una herencia viva que conecta pasado, presente y futuro desde lo más profundo del alma del Caribe colombiano como lo asegura Pedro Nogueras, historiador y gestor cultural local.
“En los 500 años de conmemoración, Santa Marta conserva un legado maravilloso, único. Su biodiversidad y su ecosistema montañoso cerca del mar todavía se conserva y es patrimonio universal. Tenemos una diversidad cultural y gente de muchísimas partes que han emigrado desde tiempos atrás. Podemos hablar que en Santa Marta no hay solo gente feliz, gente maravillosa, también es una ciudad que ha tenido un pasado difícil, un pasado complejo y gracias a la persistencia y valentía de toda esta gente, yo puedo estar aquí contándote este cuento.”
En el Parque de los Novios, epicentro de la vida nocturna, se congregan tanto locales como visitantes de todo el país y del extranjero, muchos de ellos miembros de la diáspora colombiana. Algunos llegaron desde Miami, Houston, Nueva York, Madrid, Canadá y otros puntos geográficos para no perderse este momento histórico, que más que una fiesta, será un evento conmemorativo que tendrá lugar durante todo el año.
“Vine desde Miami con mis hijos porque quería que vivieran esto conmigo. Santa Marta no es solo donde nací, es donde aprendí a soñar. Estar aquí en sus 500 años es como volver a casa después de mucho tiempo”, comentó emocionada Luis Ramírez, un colombiano residente en Estados Unidos.
“Esta fiesta no se parece a ninguna. Aquí no hay distancias ni diferencias, solo gente feliz celebrando lo que somos. Santa Marta se siente más nuestra que nunca", agregó María Orozco, comerciante local que vende dulces tradicionales en la Plaza de la Catedral.
Una ciudad de contrastes
Sin embargo, la capital del Magdalena sigue enfrentando retos importantes: desigualdad, acceso a servicios básicos y preservación del medio ambiente en una región rica pero vulnerable. La ciudad también vive un proceso de transformación urbana, intentando armonizar su crecimiento con la conservación de su patrimonio histórico para ello se han destinados cuantiosos fondos públicos.
Las autoridades locales han aprovechado el aniversario para lanzar nuevos proyectos de infraestructura, programas culturales y planes de desarrollo sostenible. Todo con la intención de proyectar a Santa Marta como un destino turístico internacional, sin perder su esencia.
El legado de Bolívar y la promesa del futuro
En esta tierra, cálida y rebelde, falleció el Libertador Simón Bolívar en 1830 y en su catedral estuvieron enterrados sus restos por 12 años. Y es quizás simbólico que haya sido aquí donde terminó su vida, pues esta ciudad ha sido, desde siempre, punto de partida y de llegada para miles de historias.
Hoy, medio milenio después que no se cumplen ni se celebran todos los días, Santa Marta no solo mira al pasado con respeto, sino que avanza con dignidad hacia el futuro. Como bien reza su lema conmemorativo: “500 años de historia, identidad y esperanza”.
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