Un baño de sangre japonés cierra la competición de la 75 Mostra de Venecia
07 de septiembre de 2018 - 12:09
La violenta historia de un samurai que se niega a matar en "Killing", de Shinya Tsukamoto, bañó hoy de sangre la Mostra de Venecia y cerró la competición oficial de la 75 edición entre los aplausos de los seguidores de este cineasta de culto, considerado el padre del cyberpunk en Japón

VENECIA.- La violenta historia de un samurai que se niega a matar en "Killing", de Shinya Tsukamoto, bañó hoy de sangre la Mostra de Venecia y cerró la competición oficial de la 75 edición entre los aplausos de los seguidores de este cineasta de culto, considerado el padre del cyberpunk en Japón.

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Una película sobre aprendices de samurais que se desarrolla a mediados del siglo XIX en un Japón empobrecido, el del periodo Edo, en el que "el actor de matar era bastante normal", explicó hoy Tsukamoto en rueda de prensa.

"Encontré muchas conexiones con nuestra época, en la que cada vez más y más gente cree que la violencia es una respuesta. Y por eso creé un samurai que no quiere matar", agregó.

El realizador se planteó si un joven que quisiera ser samurai en aquella época podría asesinar a otra persona sin dudarlo. "Empecé a pensar que quizás las personas de aquel tiempo no tenían ese instinto", señaló Tsukamoto, responsable de la saga "Tetsuo".

Protagonizada por Sosuke Ikematsu y Yu Aoi y con el realizador interpretando a un maestro de samurais, "Killing" cuenta la historia de Jirozaemon Sawamura (Ikematsu), un joven que quiere salir de su pequeña aldea para irse a luchar con los samurais.

Una película oscura, en la que el realizador ha tratado de dar una visión contrapuesta a la de su anterior trabajo, "Nobi" (2014).

En "Nobi" mostró la crueldad de la guerra y quiso transmitir un sentido de rechazo a la confrontación con la violencia, mientras que en "Killing" da una visión muy diferente a la de sus anteriores filmes históricos.

Mientras que en aquellos los personajes eran aplaudidos y tratados como héroes, en este caso su objetivo era plantear "si el samurai que se niega a matar debía ser aplaudido o no".

Un realizador que se reconoce "hijo" cinematográfico del canadiense David Cronenber y que hacía 20 años que tenía la historia de "Killing" en la cabeza".

Aunque hoy resaltó que el proceso de escritura del guion fue muy rápido, casi "explosivo", y que lo que más le interesa es ver la reacción de los espectadores a su filme.

Una película que cierra la proyección de los 21 largometrajes a competición de esta edición de la Mostra, que se cerrará mañana con el anuncio del palmarés por parte del jurado, presidido por el mexicano Guillermo del Toro.

Fue precisamente el cineasta mexicano el que se alzó el año pasado con el León de Oro por "The Shape of Water" y será el encargado de anunciar el ganador de este año.

Saldrá de una heterogénea selección de filmes en la que solo uno, "The Nightingale", está realizador por una mujer, la australiana Jennifer Kent.

Esa ausencia de mujeres ha sido uno de los principales temas de conversación y debate en una Mostra en la que en diez días intensos de proyecciones se han podido ver dos películas mexicanas -"Roma", de Alfonso Cuarón, y "Nuestro tiempo", de Carlos Reygadas"- y una argentina, "Acusada", de Gonzalo Tobal.

Fue la representación latinoamericana en una competición dominada por el cine occidental.

Con nombres consagrados como los hermanos Coen, Damien Chazelle, Luca Guadagnino, Paul Greengrass, Mike Leigh, Yorgos Lanthimos, Olivier Assyas o Jacques Audiard, la Mostra ha dejado poco margen en la competición oficial para descubrimientos.

Una edición que el director de la Mostra, Alberto Barbera, avanzó como "rica y curiosa" en su presentación y en la que, aseguró, se podría disfrutar de "muchas películas de género y de autor".

Pero que ha sido irregular y, aún con algunos títulos destacados, menos espectacular de lo que se preveía cuando comenzó el 29 de agosto con "First Man", de Chazelle.