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CINE

Young Sherlock, el nacimiento de un personaje inmortal

Young Sherlock es la nueva serie de Prime Video que explora la juventud y orígenes del icónico detective creado por Arthur Conan Doyle. Conversamos con los protagonistas, Hero Fiennes Tiffin, Dónal Finn, Max Irons y Zine Tseng

Por LUIS BOND

Según el libro de Récord Guinness, el personaje de ficción que más veces ha sido llevado a la pantalla es Sherlock Holmes. Con casi 270 adaptaciones entre cine y televisión, el detective creado por Arthur Conan Doyle en 1887 tiene “algo” que nos sigue fascinando hasta el sol de hoy. Con apenas 4 novelas y 56 cuentos, su autor delineó un hombre brillante, excéntrico, con un sentido de justicia implacable, pero lleno de imperfecciones: solitario, insolente, obsesivo, adicto a la cocaína y profundamente roto.

Esta mezcla tan particular (y visto desde los ojos de su único amigo y fiel compañero el doctor John Watson) hacen de Sherlock un personaje tan real que es imposible que no empaticemos con él. No es de extrañarse que actores laureados de la talla de Ian McKellen, Christopher Lee, Peter Cushing, Robert Downey Jr., Benedict Cumberbatch o Henry Cavill y realizadores de culto como Billy Wilder, Mark Gatiss, Bill Condon y Guy Ritchie hayan dado vida en diferentes formatos al detective del 221B de Baker Street. En esta misma estela se encuentra Young Sherlock, la nueva serie de Prime Video que apuesta por presentarnos una cara inédita de este famoso personaje.

Ambientada en 1870 en la ciudad de Oxford, la serie nos presenta a un Sherlock Holmes (Hero Fiennes Tiffin) de unos 19 años que dista mucho de ser el detective frío y meticuloso que conocemos. En esta versión, nuestro protagonista es un tipo impulsivo y revoltoso que desea probarse a sí mismo metiéndose en problemas. A su lado tenemos a su hermano mayor Mycroft Holmes (Max Irons) que funge como una suerte de figura paterna que intenta cuidar y meter por el carril a Sherlock al obligarlo a trabajar en la prestigiosa universidad de Oxford como personal de limpieza (y ver si por transitividad logra saciar su curiosidad y conseguir su vocación al estar en contacto con el conocimiento que se imparte en las aulas).

Un plan que se viene abajo cuando una serie de profesores de la universidad comienzan a ser asesinados transformando a nuestro héroe en el principal sospechoso. Como es de esperarse, esto pone en movimiento un engranaje donde Sherlock tendrá que resolver estos extraños crímenes para limpiar su nombre (metiéndose en más embrollos). Acompañado de su nuevo —y único— amigo James Moriarty (Dónal Finn), nuestro protagonista se embarcará en resolver el primer caso de su historia y que marcará el comienzo de su vocación como detective.

Creada por Guy Ritchie (The Gentlemen, Sherlock Holmes, Snatch), Matthew Parkhill (Deep State, Rogue), Peter Harness (Doctor Who, Constellation) e inspirada por la serie de novelas de Andrew Lane, Young Sherlock intenta explorar la historia extraoficial de orígenes del icónico y excéntrico investigador creado por Arthur Conan Doyle. Tomándose un par de licencias que la alejan del canon, esta nueva versión nos presenta a Sherlock, Mycroft y Moriarty más jóvenes, menos cínicos y con un futuro prometedor por delante.

Una decisión que nos permite entender el desarrollo posterior de dichos personajes y que resignifica la relación entre ellos años más tarde. Por ejemplo, ahora Moriarty es contemporáneo con Sherlock y aparece como un estudiante becado en Oxford con una inteligencia excepcional. Esto hace que ambos personajes, que no encajan en ningún lugar, entablen una amistad genuina basada en la admiración y donde cada uno se nutre del otro (Moriarty le enseña a Sherlock a pelear, Sherlock comparte con Moriarty su proceso de deducción basado en el “palacio mental”). Al mismo tiempo, Young Sherlock nos presenta a Cordelia Holmes (Natascha McElhone) y Silas Holmes (Joseph Fiennes), incorporándolos en la trama para explorar el trauma que la familia sufre por la pérdida de Beatrice, la hermana menor de Sherlock y Mycroft. Es así como la serie juega con lo que el público conoce y desconoce del personaje para subvertir nuestras expectativas en cada episodio, regalándonos una historia que se mueve entre lo familiar y lo rupturista.

Valiéndose de un registro dramático que se mueve entre el suspenso, la aventura, la comedia y uno que otro toque de drama, Young Sherlock puede ser la puerta de entrada ideal para cualquiera que desee acercarse a este maravilloso personaje y, al mismo tiempo, será la delicia de todos los fanáticos del detective. Sus creadores hacen un trabajo excepcional dejando easter eggs regados por cada capítulo (frases y elementos físicos como la gorra, la pipa o el violín) que terminarán en un futuro configurando toda la personalidad de Sherlock.

Siguiendo la estela de Arthur Conan Doyle, el caso al que se enfrenta el joven detective es complejo y donde nada es lo que parece… pero, al mismo tiempo, los guionistas suben la apuesta de cada conflicto hasta el punto de hacerlo personal y que sirva de excusa para explorar a Sherlock y su núcleo familiar. Algo que ayuda a humanizar al detective, entender mejor sus raíces y arrojar una nueva luz a todo lo que creemos conocer de él.

Como siempre, el sello de Guy Ritchie (tanto como creador como director) se impone con una frescura única. Young Sherlock es una serie dinámica con un ritmo que atrapa, secuencias de acción divertidas y vueltas de tuerca que nos dejan al final de cada episodio en un cliffhanger invitándonos a hacer binge watching. Las actuaciones no se quedan atrás y el cast es otro de los grandes aciertos de esta versión. Hero Fiennes Tiffin tiene el carisma para enamorarnos como Sherlock desde el comienzo de la historia y la inocencia suficiente para sentir genuinamente su posterior transformación. Dónal Finn se nos presenta como un Moriarty encantador que, a pesar de sus buenas acciones, de vez en cuando deja entrever en sus diálogos la oscuridad potencial que posee.

Junto con Sherlock hacen una dupla que es dinamita pura y que dista mucho de la dinámica posterior con Watson (inclusive, llegamos a pensar que fácilmente podrían estar juntos toda la vida). Max Irons nos regala un Mycroft brillante, pero dulce —algo casi contrario al canon de Conan Doyle-, Zine Tseng se luce con un personaje complejo lleno de capas y dando vida a las mejores peleas de la serie. Colin Firth da vida a una de las principales figuras antagónicas y detestables de Young Sherlock (yendo en contra de los registros a los que solemos asociarlo) y Scott Reid como Lestrade, a pesar de sus intervenciones puntuales y parcas, se gana nuestro corazón rápidamente.

En un momento donde los grandes personajes de la ficción son explotados en franquicias hasta desdibujarlos (o, peor aún, “reinterpretarlos” hasta el punto de traicionar por completo su esencia), Young Sherlock aparece como un modelo a seguir. Tomando algunas piezas sueltas de la vida del icónico detective, la serie asume riesgos e intenta explorar la génesis del Sherlock que tanto amamos y, al mismo tiempo, de los personajes que gravitan alrededor de él (como Lestrade, Mycroft y Moriarty). Al ritmo de rock indie, secuencias de acción llenas de acrobacias divertidas y una trama que se va complejizando en cada episodio, Young Sherlock nos demuestra que, en las manos correctas, los grandes personajes son inmortales porque jamás se agota todo lo que pueden decirnos.

Mientras la modernidad a través de las redes sociales nos pide homogeneidad y superficialidad, la excentricidad, profundidad, tozudez y dolor de Sherlock nos recuerda el valor de ser fiel a nosotros mismos y luchar contra los prejuicios para así conseguir nuestro lugar en el mundo. Una lección valiosa y perenne que merece todas las adaptaciones del mundo.

Lo mejor: las actuaciones y el carisma del cast entero, el ritmo de cada episodio y las vueltas de tuerca del guión, el soundtrack lleno de rock británico, los easter eggs para los fanáticos de Sherlock Holmes, la impronta de Guy Ritchie en el proyecto.

Lo malo: los puristas del trabajo de Arthur Conan Doyle podrán alejarse de ella por las libertades que se toma respecto al canon establecido de Sherlock Holmes. Por momentos, la dirección de fotografía es tan oscura que si ves un episodio en un lugar iluminado te pierdes.

Sobre el autor

Luis Bond es director, guionista, editor y profesor especializado en cátedras de guión, construcción de personajes, dirección, mitología, arquetipos y lenguaje simbólicos. Desde el 2010 se dedica a la crítica de cine en web, radio y publicaciones impresas. Es Tomatometer-approved critic en Rotten Tomatoes (https://www.rottentomatoes.com/critics/luis-bond/movies ), miembro de LEJA y Florida Film Critics Circle. Su formación en cine se ha complementado con estudios en Psicología Analítica profunda y Simbología.

Twitter (X), Instagram, Threads, TikTok, Substack: @luisbond009

www.luisbond.com

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