IVÁN GONZÁLEZ ROMERO
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@ivanGonRom
La diáspora también ha producido deportistas para Venezuela
En los últimos años se ha multiplicado el fenómeno de los atletas con herencia y raíces en esa nación sudamericana, que brillan en diferentes deportes
Si no fuese por las pasiones desatadas gracias el nacionalismo, o quizás por la grave crisis de Venezuela, no habría mayores aspavientos ante el hallazgo de que uno que otro atleta nacido o criado en esa nación, cuando toma la decisión de representar a otra. Ronda Rousey, la apolínea luchadora de UFC que cautiva con su belleza, reconoce su herencia de la nación caribeña y desata el mismo revuelo que levanta Garbiñe Muguruza, tenista que se presenta como “hispana-venezolana”, aunque compite por España en la Copa Davis.
Lo cierto es que la historia del deporte de Venezuela tiene montones de casos que refrendan la premisa de que uno es de donde se siente más cómodo. Si bien no es sólo un fenómeno de los últimos tiempos, ha sido en estos últimos 16 años cuando se ha visto el incremento de atletas nacidos en ese país, o de hijos de venezolanos que emigraron, cumpliendo un rol estelar en distintos escenarios, sin olvidar que hay deportistas que emigraron y se formaron en otros sitios, tratando de aprovechar las ventajas de vivir en el primer mundo.
Con mucho orgullo
Ronda Rousey es la más reciente de esa particular legión extranjera. La estrella de la UFC recordaba antes de su más reciente combate que su abuela materna es venezolana, así como muchos parientes que aún viven allá. Y aunque esta luchadora no representa país alguno en sus competencias, el que haya salido a mostrar orgullo por su herencia hará que gane muchos más seguidores.
Entre los casos más sobresalientes se cuentan los de los futbolistas. Gran parte de ellos tienen la nacionalidad venezolana gracias al hecho de que sus padres llegaron a esa nación. Entre los más notables está Danny Miguel Alves Gomes, quien nació en Venezuela aunque prefirió jugar con Portugal en las competencias internacionales, debido a que sus padres son europeos.
Alves participó en la Copa del Mundo de Suráfrica 2010, lo que le convierte en el primer futbolista nacido en Venezuela que participa en el máximo torneo de la FIFA. Con los lusitanos usó el dorsal 10 al lado de Cristiano Ronaldo. Más adelante, Alves fue a dar al Zenit de San Petersburgo, que pagó 30 millones de euros para contratarlo.
Desde otra frontera
No tardará mucho tiempo para que aparezcan atletas con sangre venezolana, por ejemplo, en los deportes estadounidenses. Eso ha pasado con nacionalidades que tienen mayor tradición migratoria, lo que ha permitido que atletas con apellidos hispanos representen a este país sin complejos. Ese ha sido el caso de Oscar De La Hoya, quien a pesar de sus raíces mexicanas, compitió en los Juegos Olímpicos con Estados Unidos.
Hasta ahora hay sangre venezolana compitiendo en atletas nacidos fuera de esas fronteras. En los Juegos Olímpicos de Beijing, en el 2008, la nadadora Erin Volcán, nacida en Estados Unidos pero de padre venezolano, logró clasificar al evento para representar a ese país en los 200 metros estilo espalda.
En el pasado hubo atletas que adoptaron a Venezuela como su país. Tal es el caso de Carl Herrera, el primer jugador de esa nacionalidad en la NBA, quien ganó dos anillos de campeón con los Rockets de Houston. Él nació en Trinidad. Nicolás Pereira, nacido en Uruguay, ganó los títulos del Abierto de Francia, de Estados Unidos y el Wimbledon en la categoría junior.
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