MIAMI.-REDACCIÓN
7 señales que indican que el jefe debe participar más
Cuando un jefe no se inmiscuye como es debido en las acciones de su empresa o en el entorno que lidera, se crea una especie de caos o de vacío de poder que es interpretado de diversas maneras por los empleados
Cuando un jefe no se inmiscuye como es debido en las acciones de su empresa o en el entorno que lidera, se crea una especie de caos o de vacío de poder que es interpretado de diversas maneras por los empleados. En algunos casos, la falta de acción de un directivo crea conflictos innecesarios que se elevan hasta niveles indeseados. A continuación las siete señales fundamentales que indican que un jefe debe participar más.
1. Un trabajo concluido que no complace al jefe. Esto es la consecuencia de dos razones: no ha sido capaz de delegar eficazmente o no ha estado lo bastante involucrado en el proceso, o ambas. Lo recomendable es que el jefe definas sus expectativas al comenzar un proyecto y durante el desarrollo del mismo, sea capaz de mantenerse al tanto, para corregir errores en el camino, y no esperar al final para volver todo atrás.
2. Los empleados no conocen la evaluación de desempeño que el jefe les ha hecho. Esto es consecuencia de la falta de comunicación. El resultado de este mal proceder es que los mejores empleados se sientan poco reconocidos y los peores consideren que lo hacen bien.
3. Ignorar si los empleados cumplirán sus metas. Esto es consecuencia de la falta de interés proactivo sobre las rutinas productivas de sus subordinados. Comprobar el progreso de las metas fijadas, evidencia cuán importante es su cumplimiento.
4. El jefe no alcanza los resultados previstos. La ausencia de resultados previstos es una señal de que el jefe debe involucrarse más, desde para constatar qué está sucediendo, hasta para calibrar la dirección del proyecto, propiciar los cambios precisos, y favorecer que éstos acontezcan.
5. Los empleados dan señales de que el jefe no reconoce su trabajo. Esto es consecuencia de una insuficiente retroalimentación. El jefe debe aportar un informe de progreso a sus empleados, para que estos tengan evidencia de la atención que el jefe presta al trabajo que desempeñan.
6. El jefe no transmite transparencia y confianza. Esto es consecuencia de una incorrecta proyección. Un jefe debe ser símbolo de honradez, y ser capaz de delegar y premiar, escuchar y observar. Si un jefe no evidencia transparencia y no genera confianza, sus empleados no le respetarán debidamente.
7. El jefe no favorece el compromiso institucional ni la comunicación en doble sentido. El jefe debe garantizar que sus subordinados sientan que se les valora. Esto le permitirá al jefe evitar la fuga de talentos, y para ello, solo precisa que el empleado se sienta parte de la toma de decisiones y el desarrollo de nuevos proyectos. La comunicación es vital en este paso.
(Versión de un artículo publicado originalmente en América Economía)
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